- Nueve recursos en contra de este modelo fueron presentados, impulsados por el PP, para hacer frente a un decreto ilegal.
- El chantaje lingüístico pretendía imponer el valenciano en todo el sistema educativo y penalizar a los niños que estudiaran en castellano.
- Los padres valencianos nuevamente tienen libertad para decidir la educación de sus hijos.
La Consellería de Educación ha dado por fin su brazo a torcer y prepara la derogación del decreto de plurilingüismo aprobado el pasado mes de enero y que ha sido motivo de numerosas concentraciones, suspensiones, denuncias y recursos impulsados por la Diputación de Alicante.
El decreto ha estado envuelto en la polémica desde el mismo momento de su aprobación, ya que imponía el valenciano como lengua vehicular formativa en los centros educativos, discernía entre alumnos de primera y se segunda clase según la lengua elegida y penalizaba sin horas de estudio ni titulación en inglés a aquellos niños que no se matriculaban en la vía marcada por PSOE y Compromis.
La reacción de las entidades que defendieron en todo momento la igualdad educativa y su repulsa ante el chantaje lingüístico no se ha hecho esperara, sindicatos como USO señalaron que con la derogación del decreto «se nos da la razón y demuestra que hemos hecho bien yendo a los tribunales (…) en defensa de los niños y la lengua castellana».
Desde CSIF, por su lado, señalaron que «por fin la Consellería de Educación ha hecho caso a los tribunales y se ha propuesto poner fin a la incertidumbre creada entre los padres y la comunidad educativa».
Se vuelve a lo mismo, «dime con quién andas y te diré lo que eres». El PSOE es un partido con sentimientos pro partidos independentistas, se sienten muy cómodos apoyando a los partidos nacionalistas (nacionalismo y fascismo más de lo mismo).
Es muy sencillo lo que hay que hacer: dejar de votar al PSOE.
En cualquier proceso de evaluación simple -tanto si valora modelos educativos como chufas de Alboraya- se suelen contemplar diversas categorías cualitativas: óptima, buena, regular o mala.
Estas categorías, obviamente, dependen directamente de las características de lo evaluado.
De ello se desprende que cualquier política educativa es apta de ser categorizada como óptima, buena, regular o mala por todo aquel ciudadano que, atendiendo a unos mínimos indicadores, se atreva a emitir un juicio sobre ella.
Evaluar las políticas de una forma más o menos objetiva, tendría que ser algo habitual en la ciudadanía para que, de este modo, pudiéramos proporcionar un voto consciente y responsable. También porque los ciudadanos somos los receptores de las mismas, las sufrimos o las agradecemos, nos ayudan o nos complican la vida.
No obstante -si nos animamos a valorar las políticas de turno- nos podemos topar con algunas que hagan saltar por los aires todo tipo de categorías cualitativas y no porque sean sumamente portentosas sino, más bien, por todo lo contrario.
En mi opinión, es el caso del modelo lingüístico de Marzá cuyas particularidades trascienden negativamente cualquier proceso de evaluación para situar a la susodicha ocurrencia en el terreno judicial. De hecho, el modelo ha motivado la irrupción de la justicia en el terreno educativo, parándole el carro al consejero por medio de una suspensión cautelar. Sí, tal y como un ceñudo guardia civil de tráfico da el alto a una sospechosa flagoneta. Por si esto fuera poco, el dichoso plurilingüismo, acumula nueve recursos… todo un hito.
Pero quizá lo más paradójico es que Marzá, en vez de rectificar o dimitir, acuse al Pepé de judicializar la educación. Habría que aclararle al Consejero que su deber, como político constitucional, es implementar políticas que no sean susceptibles de ser judicializadas. El hecho de que una política sea judicializable denota que posee indicios que comprometen los derechos de los ciudadanos y, por ende, la sitúan no solo fuera de una categoría de calidad, también fuera de este sufrido Estado de Derecho que algunos partidos, todavía, parecen no llegar a comprender.
Es lo único sensato que van a hacer en cuatro años.
En la Comunidad Valenciana se están comenzando a reproducir con la complicidad de Chimo Puig (PSOE) y Mónica Oltra (COMPROMÍS), procesos similares a los que han extendido el secesionismo en Cataluña.
La CUP está ampliando sus expectativas políticas sin que socialistas y Compromís salgan públicamente a marcarles las líneas rojas de la legalidad territorial valenciana.
El pancatalanismo no es nuevo en Valencia, y el PSOE ha sido uno de sus responsables. Desde Albiñana, pasando por Pérez Casado, Lerma, Clementina Rodenas y muchos más.
Muchos se preguntan porque Rita triunfaba en Valencia, y una de las razones fue por impedir por parte de estos tendenciosos , que se apropiasen de la identidad de los valencianos, para construir un ente ficticio llamado Paissos Catalans.
Evitar el adoctrinamiento y el aislamiento del español en las aulas es lo principal. Luego, no votar éstas hordas de imbéciles frustrados que no pintan nada en la vida y quieren pintar la vida de los demás. Eso de la inmersión es una asquerosa excusa para aislar el español y crear división.
Éstos perdedores, que precisamente gobiernan gracias al pacto de perdedores, ya se definen sin ningún pudor catalanistas y separatistas. Espero que en las elecciones que están a la vuelta de la esquina, tengamos la memoria suficiente para saber a quién damos nuestro voto. Mientras tanto hay que estar alerta, no dejar pasar ni una; estos nacionalistas separatistas no paran.
Yo tengo muy claro para qué llevan años «aleccionando» a la gente, sobre todo a los jóvenes (ya desde la guardería), metiendo auténtica basura en sus cabezas: SOLO PARA CONSEGUIR SU PARCELA DE PODER. Y ello a costa de lo que sea necesario. Lo que ocurra a los ciudadanos, les trae absolutamente sin cuidado.Están jugando con la gente y este juego, puede ser muy caro para todos.
Espero que los valencianos seamos más inteligentes que algunos catalanes y no se dejen embabucar por estos perros flautas; que en Valencia se esta muy bien, muy a gusto sin todas estas historias.