- El presidente provincial mantiene un encuentro con afiliados del Partido Popular en Geldo.
- Barrachina: “Desde el Partido Popular defendemos la caza, los bous al carrer y estamos al lado de nuestros agricultores”.
El presidente del Partido Popular de la provincia de Castellón, Miguel Barrachina, ha asegurado que frente a una izquierda que solo busca dividir e imponer su ideario, “el Partido Popular somos el partido de la libertad y del respeto a nuestras tradiciones”.
Barrachina, que ha mantenido esta mañana un encuentro con afiliados del Partido Popular en Geldo, ha señalado que “en el PP defendemos los bous al carrer, la caza, a nuestros agricultores y somos los que ponemos el Belén en Navidad. Y lo hacemos sin ningún tipo de complejos porque son tradiciones muy arraigadas en nuestra provincia y en España”.
Para el presidente del PPCS, “mientras el Ministro socialista de Agricultura anima a hacer zumos con nuestras naranjas como propuesta frente a la crisis que sufre el sector, en el Partido Popular nos ponemos al lado de los agricultores, porque en el Partido Popular muchos seguimos cuidando nuestros campos”. Miguel Barrachina ha asegurado que “quien trabaja la tierra puede defenderla”.
Además, ha añadido que “la caza y los toros son sectores económicos importantes en la provincia de Castellón, que generan empleo y que forman parte de nuestras tradiciones más ancestrales”. Por ello, “frente a los que solo quieren prohibir, en el Partido Popular les mostramos nuestro total apoyo”.
La conclusión lógica es que en España hacen falta niños, muchos niños, pero estos cafres que dirigen el PSOE son demasiado cabezotas como para apearse de sus dogmas progres. Prefieren seguir actuando a golpe de ideología aunque eso nos lleve a todos de cabeza a un colapso social, que llegará tarde o temprano cuando haya más gente percibiendo subsidios sociales que contribuyentes pagándolos.
La Asociación Española contra el Cáncer estima que hay 30.000 enfermos con cáncer con más de 65 años que viven solos. Son mayores y frágiles. ¿Su mejor opción puede ser morir?.
Matar está prohibido en el código deontológico desde Hipócrates. La defensa de la vida está enraizada en la profesión médica. Un médico gestionando la muerte por orden del Estado es una vergüenza, como ocurrió en la Alemania nazi o cuando hubo doctores aplicando la inyección letal en Estados Unidos.
Atender mal a los enfermos terminales en hospitales es más costoso que invertir en una buena red de atención domiciliaria por personas expertas en cuidados paliativos.
Hemos de empezar a tomar conciencia de que tenemos unos derechos que el Estado no puede usurpar a su antojo.
Uno de ellos es elegir la formación moral que cada uno quiere dar a sus hijos. Dejar que el Estado nos quite ese derecho -a menudo apelando a la desconfianza en la capacidad de los padres, algo a lo que ha recurrido mucho el socialismo- encierra enormes riesgos.
Por regla general, cualquier gobierno tiene tendencia a confundir lo bueno con lo legal, identificación que defiende una doctrina, el positivismo, que ha justificado brutales abusos de poder a lo largo de la historia. Por muy buenas que sean las intenciones de un gobierno a este respecto debemos ser desconfiados, no por prejuicio, sino por mera experiencia.
Bien está que se eduque en el civismo y en el respeto a los derechos de la persona -algo para lo que, por cierto, no hace falta una asignatura específica-, pero en lo relativo a los valores morales el Estado ha demostrado con demasiada frecuencia su propensión a abusar de su poder y a valerse de la enseñanza para imponer sus ideas, y debemos poner freno de una vez a esa tendencia.
Para la izquierda, adoctrinadora hasta el tuétano, gobernar en la “educación pública”, en los medios de comunicación públicos, y en sus “fuerzas de la cultura” es vital para su éxito de adoctrinamiento político. Si pierden el poder en estas tres estructuras, saben que su ideología se desvanece irremediablemente.
¡FUERA EL ESTADO DE LAS AULAS!
Lo urgente y prioritario es atender a los 75.000 enfermos que en España están pasando por un sufrimiento intenso que sería evitable si tuvieran acceso a una unidad de cuidados paliativos.
Es una irresponsabilidad política regular la eutanasia antes de tener resuelta esta atención o las ayudas a los dependientes. Es escandaloso que cada día mueran cien enfermos esperando ayudas a la dependencia. Si todo esto no se resuelve antes y se aprueba la eutanasia, los más frágiles e indefensos se sentirán coaccionados.
Matar a los que sufren nunca puede ser progresista; lo reaccionario es acabar con los enfermos indefensos y lo progresista es cuidarlos.
Ahora la derecha ya no podrá decir que las prioridades del gobierno están totalmente alejadas de la realidad de la calle, de las preocupaciones de los españoles y de los problemas que les afectan en su vida diaria. ¡Nada de eso! El gobierno se preocupa por las cosas importantes, por aquellas que quitan el sueño a los ciudadanos, por las que pueden aportar trabajo, prosperidad, riqueza y bienestar a los españoles. Muestra de ello es la receta mágica en cuestión…
¡Desenterrar a Franco y volverlo a enterrar!
Todo sea por seguir promoviendo el guerracivilismo, huyendo de la realidad y tenernos a todos distraídos con un señor que se murió antes de que naciésemos muchos españoles que ya somos adultos, a los que nos trae sin cuidado Franco, pero que sí que nos importa qué piensa hacer el gobierno para remediar la nefasta situación social y económica en la que nos está metiendo.
Los socialistas siempre sorprenden por su ignorancia y su falta de memoria digamos “histórica”, que en este caso, es la suya.
Doce ciudades españolas dedican calles a la persona que promovió la persecución y asesinato de cientos de comunistas en la Guerra Civil. Sin embargo, su retirada no entra en los planes de los autores de la Ley de Memoria Histórica. ¿Será porque entre los comunistas asesinados en la guerra había víctimas de primera y segunda clase?
Alcobendas, Baracaldo, Gijón, Carmona, Córdoba, La Felguera, Fuenlabrada, Langreo, Madrid, Plasencia, Ronda y San Martín de la Vega dedican calles a Dolores Ibárruri, dirigente del PCE, partidaria de Stalin y promotora en 1937 -en plena guerra- de la ilegalización del POUM, el asesinato de su líder, Andreu Nin, y la persecución y matanza de cientos de afiliados de ese partido comunista trotskista.
Sin embargo, los promotores y defensores de la Ley de Memoria Histórica no han dicho nada a favor de reparar esta vergüenza. Uno de los mayores fans del Gobierno, Ignacio Escolar, resumía la finalidad de la ley de esta forma: “Limpia tu ciudad de símbolos fascistas”.
Si tienes un familiar comunista que fue asesinado no por fascistas, sino por otros comunistas, olvídate de reclamar.
El PSOE se propone hurtar el debate sobre el aborto a la sociedad, llevándolo con la mayor de las reservas y procurando que la cosa no tenga eco en los medios. Así, Carmen Calvo ha impuesto que las reuniones sean a puerta cerrada y que se prohíba la entrada a periodistas. Las sesiones tampoco se retransmitirán por el Canal Parlamentario y, además, las comparecencias del “comité de expertos” –todos abortistas y designados a dedo por el Gobierno– no constarán en acta.
Esta actitud tan poco democrática retrata al PSOE, que ha estado invocando el aborto como un “derecho”, como si en una democracia existiese el derecho a matar. Si consideran que es tan positivo matar a un ser humano en el vientre de su propia madre, ¿por qué se esconden? Si tan guay les parece el aborto, ¿por qué no abren las puertas de este debate a la sociedad y permiten que los españoles escuchemos los argumentos que ofrece el Gobierno para promover esta salvajada? ¿O es que les da vergüenza?
Es pasmosa la facilidad de esta izquierda para rechazar toda normal moral, incluso las que llevan a crear leyes de protección a la infancia, bajo la idea de que hablar de moral es cosa de católicos. Y es que las leyes se basan en principios morales, al contrario de lo que intenta vender esta izquierda instalada desde hace años en el positivismo más descarado.
Un principio moral es, sin ir más lejos, el que otorga un valor incuestionable a la vida humana y exige su protección legal. La proclamación de los derechos humanos para todos también es un pronunciamiento moral en defensa de la dignidad, la integridad y la libertad de la persona.
Eutanasia en España: los socialistas retoman la senda iniciada por los nacional-socialistas.
El primer Estado que introdujo la eutanasia en Europa fue Alemania durante el nazismo, liquidando a 275.000 personas por padecer discapacidades físicas o mentales, y con la casi única oposición de la Iglesia Católica, que denunció con firmeza el programa de eutanasia del Tercer Reich.
Después de la Segunda Guerra Mundial, uno de los casos más sonados de aplicación de la eutanasia en Europa ha sido el de Holanda, donde ha habido multitud de casos de eutanasia sin consentimiento de los pacientes. Muchos de estos casos, que son asesinatos en toda regla, han quedado impunes por varias razones. Una de ellas es que la legalización de la eutanasia acaba imponiendo la idea de que hay ciertas vidas que no merecen ser vividas.
Este problema se ha agravado -y va a empeorar aún más- con la crisis demográfica que padece España: cada vez hay menos niños y más ancianos. Ahora pretenden mantener este Estado omnipresente convenciendo a ciertas personas que consumen muchos recursos públicos de que es mejor morirse.
¿Pero cómo convencer a miles de personas de que sobran y de que es mejor que se mueran? Pues para empezar, se les convence de que su vida no es digna -como ya hicieron los nazis- y de que lo digno sería morirse. A continuación, como ya pasó con el aborto, los propagandistas de la eutanasia la presentan como “un derecho”, de forma que oponerse a ella te haga parecer una persona odiosa que quieres arrebatarle sus derechos a otros. Finalmente, se recurre a casos extremos para legalizar la eutanasia -lo mismo que se hizo con el aborto-, y una vez legalizada, la lacra se extiende de los casos extremos a cualquier otro caso.
Recordemos que nos decían que el aborto sería un derecho que no obligaría a nadie, pero al final, el aborto está subvencionado, mientras el PSOE ha intentado eliminar toda ayuda a las madres embarazadas. Están promoviendo un modelo de sociedad en el que el Estado promueve la muerte y desampara la vida cada vez más.
Existen diversas situaciones en la que el Estado nos obliga a velar por nuestra vida incluso a costa de sanciones si no lo hacemos. Por poner un ejemplo, si yo salgo a dar una vuelta en coche y decido no ponerme el cinturón de seguridad, la Policía me puede multar. Lo mismo ocurre si conduzco una moto sin casco. El Estado considera esos comportamientos como infracciones graves, castigadas con fuertes multas y la retirada de tres puntos del permiso de conducir. Así mismo, en el marco de sus políticas de salud pública, el Estado prohíbe la venta libre de determinadas sustancias nocivas y adictivas. La mera posesión y el consumo de ciertas drogas en vías públicas está castigada con fuertes multas.
Tras la apuesta del PSOE por la legalización de la eutanasia, y a la vista de los argumentos que usa para ello, ¿con qué moral va a obligarnos a partir de ahora el Gobierno socialista a ponernos el cinturón de seguridad? Es el problema de relativizarlo todo y de tirar por la borda los principios que nos han convertido en una sociedad civilizada.
La cultura de la muerte es un síntoma grave de que detrás viene el totalitarismo.
Heliodoro Ábalos «Carbonerito», el padre torero del ministro que carga contra la «España casposa».
Nieto de guardia civil e hijo de torero. El ministro de Fomento y secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, conserva en los salones de su casa algunos carteles taurinos de Heliodoro Ábalos «Carbonerito», un prometedor novillero nacido en 1912. El padre del «número dos» socialista se ganó el apelativo de «torero rojo».
el pasado fin de semana, Ábalos calificó de «casposa» la visión de España según la cual todos los españoles tienen que ser «toreros o cazadores». Entre críticas al «españolismo trasnochado y antiguo».
Ha quedado….RETRATADO.
Calificar al PP de “derecha cavernaria” es propio de alguien cómo Ábalos que carece del más mínimo sentido de la realidad. Pero bueno, visto lo visto ya no me extraña nada.
Compromís resta importancia al desnudo integran de un cantante en la Plaza Mayor de Castellón en presencia de niños: «Es una anécdota. No ha habido quejas de padres». Los actos celebrados en la plaza Mayor de Castellón con motivo del 86º aniversario de Les Normes de Castelló han desatado la polémica entre los grupos municipales del consistorio después de que en una de las actuaciones se produjera un desnudo integral del cantante del grupo «Pepet i Marieta».
Desde Compromís han explicado que el concierto tuvo lugar a las ocho de la tarde del sábado en el marco de los actos organizados dentro del aniversario -en los que también hubo talleres, actividades y conciertos- y aunque sí había menores presentes «no ha habido quejas de padres».
El portavoz de Compromís, Ignasi Garcia, no ha entrado a valorar el hecho de que el cantante se quitara toda la ropa y cubriera sus genitales con un pañuelo, porque «puede ser apropiado o no», pero, ha agregado, «es una anécdota».