Tras superar distintos avatares tanto climatológicos como de salud pública, debido a la pandemia del Covid-19, la rehabilitación del Cerro de la Estrella se encuentra próxima su fin.
Aprovechando esta fase final de las obras, por recomendación técnica, se está realizando un clareo de pinos existentes en las laderas y en la cumbre. Este clareo se está realizando debido a dos motivos:
1. La seguridad de las personas por el riesgo de caída de algún pino, como ocurrió con el temporal del pasado enero
2. Evitar el deterioro de las ruinas rehabilitadas, no podemos olvidar que las mismas son Bien de Interés Cultural. Estos son los motivos del clareo que se está realizando.
La finalización de esta rehabilitación del Cerro de la Estrella y su consiguiente puesta en valor servirá de estímulo para el turismo. Así cuando superemos esta pandemia causada por el COVID 19, estaremos preparados para ofrecer oportunidades a aquellos que deseen visitarnos y ésto contribuirá a la recuperación económica y social de Segorbe.
El Cerro de la Estrella está declarado Bien de Interés Cultural ( BIC ). El pasado septiembre comenzaron las obras de rehabilitación de las murallas y baterías existentes en dicho Cerro, con el objetivo de restaurar las originales de la segunda guerra Carlista.
Considero muy acertada la rehabilitación efectuada de los restos del castillo, al haberme criado en este barrio, para mi tiene un gran valor sentimental. A muy largo plazo, el ayuntamiento podría recuperar la magestuosidad del antiguo alcazar.
Segorbinos, podemos estar tranquilos, si después de esta pandemia nos atacan las huestes carlistas tendremos un lugar seguro para guarecernos.
El Cerro de la Estrella es un BIC y el «fuerte» ha de tener un gran valor histórico, arquitectónico y artístico si así lo afirman los expertos…
Pero desde mi ingenuidad solo soy capaz de ver en el citado «fuerte» tres búnkeres (casamatas) una torreta poco más grande que una garita y una extensa trinchera circundante protegida por un muro aspillerado (que no muralla), es decir: que más que un fuerte veo una fortificación modesta, tosca y anticuada incluso para la época, no muy lejana, en la que se construyó.
Como muchas personas lo advirtieron, al recuperarla (o, mejor dicho, al concluirla ya que en su época no se culminó) se ha perdido el encanto natural del paraje y las vistas panorámicas que, según las opiniones de los turistas registradas en Google, eran el atractivo más notable.
Ahora, tras su finalización, suponemos que será cuestión de esforzado marketing convertir la desgarbada fortificación en reclamo turístico. ¿No hubiese sido más adecuado, realista y sincero restaurar solo las casamatas y acondicionar el paraje respetando la vegetación y su carácter tradicional? ¿Ningún político local ha reparado en el valor sentimental, natural y social del lugar? y sobre todo: ¿De veras que las fortificaciones, en sí mismas, tienen tanto valor arquitectónico e histórico como para construirlas de esta forma tan agresiva con el entorno? Sinceramente, como casi todos los segorbinos, yo también tengo serias dudas al respecto. La culminación de las fortificaciones de Sopeña, cien años después, pese a ser uno de los pocos temas que ha creado consenso político en el pueblo, no convence.