El eco de los balones rebotando en el parqué aún resuena en las memorias de los jóvenes jugadores del CDFS Segorbe. Este fin de semana, la cantera del club se enfundó por primera vez en la temporada 2025/2026 el vibrante amarillo que simboliza su identidad, y lo hizo en una doble jornada de amistosos que no solo fortaleció lazos deportivos, sino que también avivó la pasión por el fútbol sala. Los rivales: los amigos del Puçol FS, un equipo base valenciano con el que compartieron risas, sudor y lecciones en la pista.
Todo comenzó el sábado en el Pabellón Multiusos de Segorbe, un escenario familiar que se transformó en un hervidero de emoción. Tres encuentros amistosos pusieron a prueba a los más pequeños y a los más experimentados de la cantera segorbina. Los prebenjamines, con su energía inagotable y sus primeros pasos en el deporte, abrieron la jornada con un partido que destilaba inocencia y determinación. Les siguieron los benjamines, quienes demostraron un progreso notable en su control del balón y en la coordinación colectiva.
Finalmente, los cadetes cerraron el día con un duelo de alto voltaje, donde la intensidad y la igualdad mantuvieron a espectadores y entrenadores al borde de sus asientos. Fueron partidos muy interesantes e igualados. No se trataba solo de ganar o perder; era una oportunidad para pulir tácticas, fomentar el compañerismo y, sobre todo, disfrutar del juego en un ambiente festivo.
Pero la acción no se detuvo ahí. El domingo, los roles se invirtieron: fueron los segorbinos quienes tomaron la carretera hacia Puzol, listos para devolver la visita. En una matinal soleada y cargada de expectativas, entraron en escena los alevines, los infantiles y, por supuesto, el equipo femenino, que añadió un toque de garra y elegancia al evento. Los alevines, con su mezcla de astucia y velocidad, pusieron a prueba las defensas rivales, mientras que los infantiles exhibieron una madurez que augura un futuro prometedor.
Las chicas, por su parte, no se quedaron atrás: su partido fue un ejemplo de tenacidad y estrategia, destacando el creciente protagonismo del fútbol sala femenino en la comarca. Los técnicos de ambos clubes aprovecharon cada minuto, tomando notas, corrigiendo errores y celebrando aciertos.
Este fin de semana no fue solo un paréntesis amistoso; marcó el preludio de una temporada que se antoja emocionante para el CDFS Segorbe. La próxima semana promete más acción: nuevos amistosos para afinar detalles y, lo más esperado, el primer partido oficial para el equipo infantil, que inaugurará su competición con la ilusión de quien sabe que cada paso cuenta. En un deporte como el fútbol sala, donde la base es el pilar del futuro, iniciativas como esta con el Puçol FS no solo construyen equipos, sino comunidades unidas por el amor al balón.
Con el amarillo aún fresco en sus camisetas, los canteranos de Segorbe miran al horizonte con optimismo. ¿Quién sabe? Tal vez estos amistosos sean el germen de grandes talentos que, algún día, iluminen las canchas profesionales. Por ahora, el mensaje es claro: el fútbol sala vive, y en Segorbe, late con fuerza.

