Tras finalizar en quinta posición, un puesto por debajo de los que daban derecho a luchar por el ascenso a Segunda División y a pelear por la Copa del Rey, el Viveros quedó encuadrado en el grupo 7 “D”, donde luchará por mantenerse un año más en la categoría de bronce del fútbol sala español.
Los segorbinos tendrán ahora que enfrentarse, en partidos de ida y vuelta a los equipos que estaban en el otro grupo, cinco equipos catalanes y uno de Ibiza. En total serán diez jornadas de competición y, teniendo en cuenta que se arrastran los puntos obtenidos en la primera fase, descenderán los últimos siete clasificados.
Por tanto se trata de un importante reto que tiene como premio final seguir una temporada más en segunda división “B”. La gran primera fase que ha cuajado el Viveros y el botín de 27 puntos conseguido dejan en una buena posición a los amarillos, que no deberán de confiarse ya que la exigencia sigue siendo máxima.