Buen partido el que jugó el equipo de David Gaspar ante el 4º clasificado, el Inter Tavernes, y que solventó con solvencia venciendo por 6-2. Los amarillos, que arrancaron por detrás en el marcador, sumaron tres puntos merecidos en un encuentro que dominaron en el segundo periodo.
Empezó el partido con dominio de los visitantes que con un futsal ofensivo y dinámico ponían en apuros a Falcón. Fruto de ese dominio y en una jugada de pívot llegó el 0-1 a los cuatro minutos de juego. Pero el tanto inicial espoleó a los locales que desde ese instante comenzaron a adueñarse del choque y comenzaron a crear ocasiones ante la portería rival. Bruno en varias ocasiones, Álex y Fetes pudieron empatar, pero fue Jesús el que hizo el 1-1 con un buen disparo escorado. Con el empate siguió creciendo el Viveros que buscaba portería rival con asiduidad, una incorporación al ataque propició la superioridad y la asistencia de Rubén para que Álex, en el segundo palo, hiciera el 2-1. Sin tiempo para sobreponerse, el Inter Tavernes vio como llegaba el tercero de los amarillos, otra vez Rubén asistía, esta vez a Pol, para que éste marcara un golazo e hiciera el 3-1. Dominaban por completo los de David Gaspar y cuando parecía que la renta incluso podría ampliarse llegó el 3-2 que mandó el partido a vestuarios.
El segundo tiempo arrancó nuevamente con los segorbinos dominando y disfrutando del esférico y las ocasiones, aunque no fue en el cinco cuando dos goles espectaculares de Bruno y Jesús pusieron el partido franco para el Viveros. Con 5-2 los amarillos disfrutando de una segunda mitad relativamente tranquila y sin vivir sobresaltos en la portería que defendió Bruno Gil. Los valencianos lo intentaron en la recta final del partido, pero apenas inquietaron, Falcón desde su propia área hizo el 6-2 y sentenció el encuentro dejando los tres puntos en Segorbe.
En resumen, partido muy serio y completo del Viveros Mas de Valero que suma una solvente victoria ante uno de los rivales de la zona alta. La próxima semana desplazamiento a Puzol para afrontar una dura salida ante un rival que siempre exige mucho a los amarillos.

