domingo, 2 agosto, 2026

Isabel Moya, la niña que convirtió su sueño en el cuento de todo un pueblo

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La Reina Infantil Isabel emociona en su proclamación con un discurso cargado de sentimiento y tradición

Segorbe vivió anoche uno de los momentos más esperados de sus fiestas: la proclamación de Isabel Moya Martínez como Reina Infantil 2025. Con apenas 11 años, la joven segorbina convirtió el escenario del Botánico Pau en un cuento hecho realidad, emocionando a todos con sus palabras.

“Cuando en el mes de febrero me nombraron reina, sentí que mi sueño se había cumplido, un sueño que he tenido desde que era pequeña y que esta noche se convierte en realidad”, confesó entre aplausos, consciente de que ese instante quedará grabado para siempre en su memoria.

En un relato cargado de simbolismo, Isabel habló del “tesoro de la tradición”, un legado que —dijo— no se esconde bajo tierra, sino que late en el corazón de la gente de Segorbe y que se transmite de abuelos a padres y de padres a hijos. “Ese tesoro hace que, año tras año, el pueblo entero viva sus fiestas con orgullo”.

La Reina Infantil se convirtió en protagonista de su propio cuento, asegurando con ternura: “Esa niña soy yo. Una niña que nunca imaginó que los sueños se pueden vestir de verdad, y que un día estaría aquí como reina infantil de Segorbe”.

No faltaron palabras de gratitud a su familia, a la que definió como “refugio de verdadero amor”, ni a su corte de honor, sus “hadas del bosque”, a quienes prometió amistad y unión durante todo su reinado.

En un momento especialmente emotivo, se dirigió a su ciudad con una promesa que levantó aplausos: “Querido Segorbe: gracias por regalarme este sueño, este maravilloso viaje y gracias por confiar en mí. Cada sonrisa que os regale será sincera, cada acto lo llevaré siempre en mi corazón y cada momento lo guardaré como un tesoro”.

El discurso culminó con una moraleja que resume el espíritu de las fiestas: “La verdadera grandeza de un pueblo está en sus gentes, en su tradición, en el amor con que vive sus fiestas y en cómo lo transmite perpetuándolo en el tiempo. Porque cuando Segorbe sonríe, el cuento siempre tiene un final feliz”.

Con estas palabras, Isabel Moya no solo inauguró su reinado infantil, sino que también reafirmó, con la frescura de la niñez y la emoción de los sueños cumplidos, la esencia de un pueblo que vive por y para sus tradiciones.

Un acto mágico que comenzó con la subida al escenario de la Reina saliente, Inés Merino Hernández, entre los aplausos de un público agradecido a la que fue la Reina Infantil de 2024. Tras Isabel Moya Martínez, una a una, las niñas lucieron espectaculares por la pasarela del Botánico Pau para minutos después, recibir, de manos de Isabel, sus bandas como Corte infantil. Isabel recibió de Inés la banda roja y comenzó a vivir así la realidad de su sueño.

A la Reina entrante le acompañaran en su reinado como primera dama Tatiana Goldero Lara, y como segunda dama, Alba Rrukaj Roca, mientras que las integrantes de la Corte de Honor Infantil son: Sara Verdú Agustín, Aitana Sánchez Zahonero, Shira Torres Sánchez, Balma Llop Pérez, Sira Juan Agustín, Nora Gimeno Valdeolivas, María Bonanad Garnes, Nuria Bonanad Garnes, Martina Primo Barón, Naiara Sveisterys Melo, Lucía Navarro Hervás, Claudia Aucejo Monzonís, Emma Guarner Sanchis, Blanca López Cuñat, Rebeca Fuentes Lara, Marta Pérez Garcés, Emma Tatay Raro, Sara Rodilla Pujades, Irene Milla Pérez, Julia Bonanad Bonillo y Judith Nebot Bonillo.

La noche segorbina se tiñó de emoción cuando Inés Merino, Reina Infantil saliente, pronunció sus últimas palabras desde el escenario. No habló con tristeza, sino con un profundo agradecimiento: había vivido un sueño irrepetible, el de representar a su ciudad con la banda y la medalla sobre el pecho.

Su discurso alcanzó su punto más conmovedor al mirar a su madre, cómplice y sostén en cada paso. Le agradeció el esfuerzo silencioso, esos detalles invisibles que lo hicieron posible, desde un moño improvisado en diez minutos hasta la fuerza de unas manos que “no me sueltan nunca”.

Inés recordó a los que ya no están, evocando a familiares ausentes y a los amigos de su padre, que con un ramo de flores lograron hacer tangible la memoria. También dedicó palabras llenas de ternura a sus compañeras de Corte y a Paula, la Reina Mayor, con quienes compartió amistad y sueños.

El relevo a la nueva Reina Infantil, Isabel, se convirtió en un momento familiar y simbólico. “Disfruta incluso de los contratiempos”, le aconsejó, convencida de que todo forma parte de este precioso viaje.

Entre aplausos y vítores de “¡guapa!”, Inés selló su despedida con un mensaje que hizo vibrar a todo el público: representar a Segorbe ha sido “un orgullo inmenso” y una experiencia que ya forma parte de su corazón.

Tras su proclamación, Isabel fue agasajada por diferentes Reinas Infantiles y Falleras Mayores Infantiles de poblaciones de nuestra comarca y de la Comunidad Valenciana. Se conto con la presencia de la Presidenta del comité de Hermanamiento de Andernos Les Bains, Rosa Carayol; Falla Ramírez de Maeztu-Los Leones, Junta Local Fallera de Picanya, Falla Plaza del Almudín, Avinguda Tarongers-Universitat Politécnica-Cami de Vera, Reina de Viver, Soneja, Jérica, Benicàssim, Onda, Oropesa del Mar, Falla Castellón-Segorbe y adyacentes, Junta Local Fallera de la Vall d’Uxó, Junta Local Fallera de Denia, Alzira, Federació Junta Fallera de Sagunto.

También acompañaron a Noelia Simón Lázaro, la Fallera Mayor Infantil de Torrente, Sara Magán i Miquel; el Concejal de Fallas y Cultura del Ayuntamiento de Torrente, Aitor Sánchez Collado; la Bellea del Foc Infantil, Valentina Tárraga Quesada; la Fallera Mayor Infantil de Valencia 2025, Lucia García Rivera y la Reina Infantil de las Fiestas de Castellón, Carla Ibáñez Fabra, así como el Diputado Provincial de Castellón, Ximo Llopis Casals.

Los últimos en rendir pleitesía a la Reina fueron los componentes de la Comisión de Toros: Victoria Fuentes Velilla, Paula Latorre Sierra. Rubén Martínez Zapata, Andrea Ibáñez Oliva, María Mínguez Polo, Diego Bernal Hervás, Ignacio Lacruz Tomás, Alberto Capilla Aparicio, Francisco Zarzoso Pertegaz, Miguel Soler Paricio, Fernando Cercós Mateo, Carlos Rodríguez Raro, José María Quintanilla Rodríguez, José Emilio Chanza Zapata, David Garnés Marín, Diego Ginés López, Yeray Tortajada Rodríguez, Iván Raro Gamón, Iván Pérez Torres, Sofía Borrás Fernández, José Manuel Hervás Franco, Guillermo Sebastián Marín e Ingrid Lacasa Angulo. Obsequiaron tanto a la Reina entrante como a sus Damas y Corte de Honor con el típico garrote y el pañuelo bordado de la comisión.

Como mantenedor actuó el Deán de la Catedral-Basílica y Párroco de San Pedro, Federico L. Caudé Ferrandis que subió al atril con una mezcla de humildad y entusiasmo, dispuesto a arrancar sonrisas, sembrar emoción y dejar, como él mismo prometió, un recuerdo inolvidable.

Con la ligereza de un cuento y la profundidad de un sermón cercano, comenzó relatando una anécdota celestial: un sacerdote y un taxista llegando al cielo. El público rió, entendiendo que la intención era clara: mantener la atención, no dejar que nadie se durmiera en “una noche tan importante para nuestra reina y su corte”.

Tras agradecer a la Alcaldesa por el honor de su designación, el mantenedor dirigió sus palabras directamente a Isabel. Y lo hizo jugando con las letras de su nombre: I de Inteligencia, S de Segorbina, A de Amable, B de Buena, E de Encantadora y L de Líder. Con este acróstico, dibujó a la pequeña reina como “la líder de un grupo de preciosidades”, acompañada de sus damas Tatiana y Alba y de toda una Corte que, en su diversidad, reflejaba un verdadero arcoíris de amistad y juventud.

Ese arcoíris fue, precisamente, el corazón del discurso. A través de un cuento en el que los colores discutían sobre quién era más importante, el mantenedor recordó a las niñas que solo la unión de todos forma la belleza completa. “Si cada una sois un color, juntas sois el arcoíris que iluminará Segorbe”, dijo con ternura.

No faltaron anécdotas que arrancaron carcajadas —como la de un stop pasado por alto ante la Guardia Civil— ni reflexiones cargadas de simbolismo. Comparó la vida con un “camino de rosas”, en el que las espinas representan las dificultades que hacen aún más valiosa la belleza de la flor. Recordó también a los músicos de Segorbe, con quienes comparte pasión, y evocó el lema “Ubuntu”, como grito de unidad y fuerza compartida.

El mantenedor habló de fe, de la Virgen de la Cueva Santa y de las tradiciones segorbinas que marcan el reinado infantil: la presentación, la enramá, la batalla de flores y el día de la Esperanza. Y lo hizo con un deseo sincero: que este año quede grabado como un reinado feliz, pleno de recuerdos imborrables.

Antes de terminar, no quiso olvidar a las Reinas invitadas de la Comunidad Valenciana, a quienes dedicó los gozos a la Virgen de la Cueva Santa, entonados por todo el público en un final coral que desbordó emoción.

Con humor cerró su intervención: “Colorín colorado, el cuento ha terminado. Pero ahora empiezan vuestras fiestas de verdad”. Y entonces, Segorbe entera, con Isabel en el centro, pareció transformarse en ese arcoíris que el mantenedor había imaginado.

l acto culminó como viene siendo habitual, con la interpretación del himno a Segorbe que en esta ocasión fue cantado por el mantenedor al que le acompañó todo el público asistente. Seguidamente la Banda de la Sociedad Musical interpreto el Himno de la Comunidad Valenciana. A continuación, se trasladaron hasta el patio del Seminario donde tuvo lugar un vino de honor.

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