Mañana miércoles, el Pabellón Municipal se convertirá en el epicentro de un sueño hecho realidad para el Viveros Mas de Valero, el equipo que representa el alma del CDFS Segorbe. Por primera vez en su historia, los amarillos pisarán el terreno de la Copa del Rey de Fútbol Sala, un hito que marca un antes y un después en la trayectoria de este club modesto pero combativo. Frente a ellos, el Albacete FS, un coloso del Grupo 4 de la Segunda División B, que llega con el viento a favor tras un arranque de temporada arrollador. Es más que un partido: es la oportunidad de escribir una página dorada en el libro de los héroes locales.
Bajo la dirección de su técnico, Gallego, este conjunto ha superado obstáculos inimaginables para llegar hasta aquí. Pese a las bajas que arrastran –lesiones que han mermado el plantel en las últimas semanas–, los segorbinos sueñan con dar la campanada. «No venimos a participar, venimos a competir», dice Gallego, reflejando el espíritu indomable de un equipo que ha escalado desde las categorías inferiores hasta rozar la gloria copera.
La Copa de SM El Rey, en su primera ronda, no perdona debilidades. Y el rival no es cualquiera. El Albacete FS, los manchegos que terminaron quintos en la pasada temporada, aterrizan en Segorbe con un bagaje intimidante. Su victoria inaugural en liga ante el filial del Inter Movistar –uno de los gigantes del futsal español– les ha inyectado una dosis extra de confianza. Con un estilo de juego vertiginoso, basado en transiciones rápidas y una defensa férrea, los albaceteños son favoritos sobre el papel. Pero el deporte, y especialmente el futsal, es un territorio donde los pronósticos se rompen con un gol en el último segundo. ¿Podrá el Viveros Mas de Valero, con su garra local y el apoyo incondicional de su gente, plantar cara a este titán?
Este debut no surge de la nada. El CDFS Segorbe ha forjado su camino con sudor y dedicación, convirtiéndose en un referente del futsal valenciano. Años de trabajo en las bases, de partidos en pabellones humildes, culminan ahora en esta cita histórica. Para los jugadores, es la recompensa a los entrenamientos y sacrificios personales; para la afición, una invitación a ser parte de algo grande. «¡Afición, os esperamos a todos en el Pabellón de Segorbe!», clama el club en sus redes sociales, un grito de guerra que resuena en cada rincón de la comarca.
Mañana, cuando suene el pitido inicial, Segorbe no solo jugará un partido de copa: defenderá su identidad. Ganen o pierdan, este miércoles quedará grabado en la memoria colectiva. Si eres de los que creen en las hazañas deportivas, no te lo pierdas. El Viveros Mas de Valero necesita tu voz en las gradas para transformar lo imposible en realidad. ¡Que ruede la pelota, y que gane el futsal!

