El Partido Popular de Segorbe muestra públicamente el dolor ante el atentado terrorista perpetrado hace unas horas en Niza (Francia) que se ha cobrado un total de 84 muertes y numerosos heridos graves.
Hoy los demócratas y defensores de la libertad lloramos por todas los vidas que anoche se truncaron en un vil atentando terrorista. Además de los 84 muertos, un total de 18 personas se encuentran en estado crítico cuando un camión atropelló brutalmente a una multitud que asistía a las celebraciones de la Fiesta Nacional de Francia en el paseo marítimo más famoso de la Costa Azul, el Paseo Marítimo de los Ingleses.
Al parecer y según los primeros indicios apuntan a que el autor de la macabra matanza es Mohamed Lahouaiej Bouhlel, delincuente común que podría estar vinculado con algún grupo terrorista.
Francia cuenta con el apoyo y la solidaridad de todos y cada uno de los españoles demócratas ante una amenaza terrorista que no deja indiferente a ningún país y que requiere de una respuesta conjunta.


Los podemitas lo tienen claro: la culpa del atentado de Niza no es del terrorista… ¡es de Aznar!.
1) Juan Wagner PODEMOS @Jam1Juan
Esto se lo debemos al trío de las Azores, se lo debemos al @PPopular @marianorajoy Aznar y todos los del PP.
2) Unid♡s Podemos @jcalvodiaz
Agradecérselo a Aznar (de aquellos polvos estos lodos).
3) Fred Jr. @Fredy_Barragan
Terrorismo también fue lo que hizo Aznar en Irak.
4) Reginaldo Perrín @payasobobo
Aznar debería ir pidiendo perdón a las familias de las víctimas de Niza, una a una.
La izquierda radical ha puesto el piloto automático. Decenas de simpatizantes de Unidos Podemos se han lanzado a las redes sociales para culpar del brutal atentado de Niza… a la invasión de Irak. Les recuerdo a estos «intelectuales» que las tropas españolas, de hecho, sólo pisaron Irak tras la caída de Bagdad y la muerte de Husein.
Se trata de una estrategia muy similar a la puesta en marcha por buena parte de la izquierda tras los atentados del 11M en Madrid, con un doble objetivo. Por un lado, se trata de trivializar y justificar el terrorismo, desviando la culpabilidad de los auténticos asesinos: los yihadistas que colocan las bombas o dejan un reguero de cadáveres en las calles de Niza. Y por otro, instrumentalizar estas muertes para criminalizar a los rivales políticos.