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Mientras se gastan más de 2,8 millones de euros en imponer el valenciano se desatienden- por falta de solvencia económica- las necesidades educativas de los ciudadanos.
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Alrededor de 11.000 escolares estudiarán en barracones debido a la mala gestión del gobierno valenciano.
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Juegos, talleres y regalos para captar a niños y jóvenes de la Comunidad Valenciana.
La incesante campaña emprendida por el gobierno autonómico para imponer el valenciano e implantar su ideario no tiene fin. Bajo el eslogan: «Sempre teua. La teua lengua», el binomio Puig-Oltra tienen como pretensión fundamental aleccionar a toda la población, llegando a todos los rincones de la Comunidad, en especial a las personas que hacen un menor uso de la lengua valenciana. Se trata de ir más allá de la lengua llegando a un terreno ideológico y de adoctrinamiento, como bien tienen marcado en su hoja de ruta, calco de la catalana.
Desde hace meses un autobús recorre la geografía valenciana. El «bus de la llengua»- como así lo llaman- ofrece talleres infantiles y juveniles, además de regalos (merchandising de la campaña, en forma de camisetas, bolsos, chapas o lápices), todo con el fin único de implantar por completo el valenciano y su ideario entre el colectivo más vulnerable, los niños. Pero, eso no es suficiente, el conseller de Educación Vicent Marzà, no ceja en su empeño de extender el uso del valenciano entre la población- pese a las negativas y los rechazos legales del TSJCV-. Y es que, durante el próximo mes de agosto avionetas sobrevolarán las playas de la Comunidad con el mensaje de la campaña «Sempre teua. La teua llengua».
Adoctrinamiento por tierra, mar y aire, que va a costar a los valencianos la friolera de más de 2.8 millones de euros. Mientras, miles de escolares comenzarán sus clases el próximo curso en barracones, las mujeres del Alto Palancia seguirán sin el servicio de mamografía y las subvenciones hacia las entidades culturales, musicales, patrimoniales, así como para el conservatorio profesional de música brillan por su ausencia.
Sr. Marzá, ¿Qué título de paternidad ostenta usted sobre mi hija?
Si lo desea se lo explique a su prole, incluso con gráficos, pero haga el favor de dejar al resto de los padres hacer lo que nos plazca con la educación de nuestros hijos.
Como ya dije hoy en otros blogs, yo seguiré objetando. Encontraré el modo de hacerlo, pero estos no convertirán a mi hija en una tarada más.
No hay democracia si no existe el respeto a los derechos individuales. Si el Gobierno valenciano discrimina a unos valencianos y privilegia a otros en función de la lengua oficial que hablan, poco importa que para ello se escude en los votos de la mayoría, pues eso que hace es radicalmente antidemocrático.
Sostener lo contrario es darles la razón a los nazis, que también se escudaron en una votación mayoritaria -la que llevó a Hitler al poder- para aprobar leyes racistas que discriminaban a los judíos. Y es que si se acepta que la mayoría está autorizada para violar los derechos de las minorías, entonces la democracia queda reducida a la condición de mero disfraz del totalitarismo.
Es intolerable que los enemigos de la democracia estén usando nuestras instituciones para atacar los derechos humanos y las libertades.
España es, con certeza, el único país del mundo (dudoso honor) que persigue a sus ciudadanos por usar su lengua. No sólo se nos persigue por hablar en castellano, sino que además nos persiguen ¡con nuestro propio dinero! Es el colmo.
La verdad, a estas alturas todos sabemos que el nacionalismo es un negocio más…
Al final, conseguirán que el valenciano sea odiado por mucha gente. Es lo que siempre pasa cuando impones algo: consigues que la gente acabe odiándolo.
Lo malo es que de estas tonterías no se come, y alguno, se va a dar cuenta demasiado tarde.
Por la libertad de idioma creemos que ha llegado el momento de acabar con este régimen de utilización política de la lengua para construir la identidad con los materiales de derribo de la libertad.
Nadie lo hará por nosotros. Si seguimos callando seguirán interpretando nuestro silencio como asentimiento.
Sigue la imposición linguística. Lo que no ocurre en ningún país del mundo lo vivimos en primera persona en España.
Hay que ser un tremendo canalla para meter esta basura en las aulas, vejando a muchísimos niños valencianos de origen y no valencianos de origen que tienen el castellano por lengua materna.
A los autores de esta bazofia tendrían que someterles al mismo trato humillante que ellos proponen para quienes no pasamos por su aro fascionalista, a ver qué les parecía ser tratados como apestados en su propia tierra.
¿Qué significa esto? Está muy claro. Cada uno habla la lengua que le da la gana, pues para eso estamos en una democracia (aunque visto lo visto, empiezo a tener mis dudas).
Lo más revelador de esta coacción es que quienes la cometen son incapaces de convencer a los demás por las buenas, y por eso nos tienen que obligar por las malas. Tan poca confianza tienen en el valenciano que prefieren imponerlo. Son patéticos. En el fondo, esta basura vejatoria y fascistoide les retrata.
Luego se le llenan la boca con la defensa de las minorías. Vaya basura de argumentos y de políticos.
En una democracia son los ciudadanos -o deberían serlo- quienes deciden cómo ha de ser la educación de sus hijos, y no el Estado. El Estado podrá establecer unas enseñanzas mínimas, pero no puede usurpar el derecho de los padres a decidir qué formación moral han de recibir sus hijos.
Por supuesto, el Estado tampoco puede negar a una familia la escolarización de sus hijos en su lengua materna cuando esa lengua es la oficial de la nación.
Lo realmente patológico es que el Estado se crea con derecho a decidir por el ciudadano, pisoteando sus derechos y utilizando a sus hijos en auténticos experimentos de ingeniería social, como si fuesen cobayas.
Utilizan la misma doctrina que usan para estigmatizar a los ciudadanos que ejercen su derecho a criticar las decisiones, acusándoles de “crispar”, como si resultar elegido por votación en unas elecciones blindase a un Gobierno frente a toda crítica.
Estos sinvergüenzas ya no saben qué inventarse para no hablar de los problemas reales que afectan al ciudadano de a pie.
Luego dirán que el PP crispa; nos toman por idiotas, de verdad.
DICTADURA: SISTEMA DE GOBIERNO EN EL QUE LO QUE NO ESTÁ POHIBIDO ES OBLIGATORIO.