- “Que no haya sector, asociación, autónomo, entidad ni municipio que no esté al tanto de las propuestas del PPCV para poner en marcha la economía”
- Pide a alcaldes y portavoces que exijan a Sanitat transparencia e inmediatez porque solo con datos reales se pueden tomar decisiones efectivas
- Pide a alcaldes que convoquen una vez por semana la Junta de Portavoces para trasladar los datos
La Presidenta del Partido Popular de la Comunitat Valenciana (PPCV), Isabel Bonig ha señalado que los 1078 millones del Plan Activa “son la respuesta más rápida contra la inacción de Puig” y ha instado a todos los cargos populares a llevar este plan “hasta el último rincón de la Comunitat”.
Bonig se ha manifestado de esta manera durante la Junta Directiva Regional celebrada esta tarde de forma telemática en la sede del PPCV donde ha invitado a los cargos populares a “llevar el Plan Activa hasta el último rincón, para que no haya sector, asociación, municipios o entidad que no esté al tanto de las propuestas del PPCV para poner en marcha la economía en tiempo de pandemia”.
Con esta Junta culmina una ronda de reuniones comarcales dirigidas por la Secretaria General, Eva Ortiz, que empezó hace un par de semanas y que estaban junto con los diputados autonómicos para “ponernos a vuestra disposición para explicaros la situación actual que estamos viviendo en la Comunitat”.
El Plan Activa, ha explicado Bonig, contempla 1078 millones para a inyectar liquidez a los sectores más afectados por la pandemia, y prevé, entre otras medidas, una reducción del 7% el IRPF a los autónomos con empleados a sus cargos y destinar 345 millones de asesores y altos cargos del Consell a vuestros hosteleros, restauradores y pymes.
Falta información
En este Consell, ha explicado, “ha faltado dos cosas esenciales: falta de lealtad y falta de transparencia, que lo sepa todo el mundo”. Así, durante la Junta se ha puesto sobre la mesa la falta de información sobre la incidencia del COVID en los municipios por parte de la conselleria de Sanitat que “la niega sistemáticamente”. “Hemos reclamado al President, tanto por carta como de manera presencial que nos informe” porque “la información es la única manera que existe para que los alcaldes puedan tomar decisiones eficaces”.
La transparencia en estos momentos es lo más importante, por ello, ha pedido los alcaldes que convoquen al menos una vez a la semana Junta de Portavoces para informar a todos los grupos de la oposición de los datos de los que disponen por parte de la Generalitat. “Si el Consell no os actualiza los datos, no os los da o los que os da no se ajustan a la realidad, tenéis que informar de esa situación”.
“Nosotros hemos sido muy leales con el Consell. Sabemos que la situación es muy complicada, pero ser leal no quiere decir estar callados, sumisos y asumir todo lo que hacen. Hay que hacer una oposición responsable” ha señalado “es lo que la gente espera de nosotros”.
Que el Gobierno PSOE-Podemos esconda los fallecidos reales por coronavirus lo dice todo de su falta de humanidad y de escrúpulos, pero también de la culpabilidad que siente por haber permitido que la dimensión de la pandemia en España supera a la de práctica totalidad de los países del mundo: su falta de previsión y su tardía reacción están detrás de tan extraordinaria mortalidad.
Y si Sánchez es capaz de mentir hasta con los muertos reales de la pandemia, ¿con qué no será capaz de hacerlo?
A nadie puede sorprenderle que Sánchez mienta, pues lo hizo a título personal con su propia tesis doctoral y lo ha hecho ante los electores negando todas las alianzas políticas que, tras pasar por las urnas, acabó haciendo.
Pero hacerlo de forma tan ostentosa, en tan poco tiempo y con tanto desprecio por la realidad; confirma una peligrosa falta de respeto a la ciudadanía, a las instituciones, al derecho y a la más elemental decencia que cabe exigir a los gobernantes.
Lo lógico, lo normal, lo democrático y lo decente es que los votantes saquen a patadas de La Moncloa y los ministerios a Sánchez y su cuadrilla, pero en España nunca se sabe, porque aquí hay más tontos que botellines y buena parte del personal es capaz de decir que llueve, aunque le estén meando encima.
En la actualidad el secretismo, la censura, la falta de honestidad y el bloqueo de la comunicación amenazan todas las necesidades básicas.