-
Desde la Oficina de Derechos Lingüísticos sólo se perseguirá casos de «discriminación» del valenciano.
-
La lengua castellana sigue estando en un segundo plano para PSOE y Compromis.
-
El ámbito de actuación de la nueva entidad afecta al sector público y al privado.
El Gobierno Valenciano pone en marcha una Oficina de Derechos Lingüísticos para perseguir casos de «discriminación» o desuso de la lengua valenciana dentro de todo el territorio autonómico. Con esa entidad de recién creación, con los el dinero de todos los valencianos, se van a contratar a personas afines a los mandatarios de PSOE y Compromis para vigilar, perseguir y acorralar a los valencianos que no respondan a los ideales sectarios marcados desde la Generalidad Valenciana.
De esa forma, y al más puro estilo «Gestapo lingüística», se vuelve a coartar la libertad, el derecho a decidir y la autonomía personal de los ciudadanos. Cabe recordar que los que hoy van de abanderados de la igualdad, van a reabrir una televisión autonómica, «Tele Oltra», con unas pretensiones de imposición y programación ideológico-propagandística subliminal, desde la que se pretende adoctrinar y alienar a la ciudadanía, especialmente a los niños.
Este mismo gobierno, el gobierno valenciano, con el «chantaje lingüístico» de las aulas pretendía abrir brecha entre los escolares de la Comunidad, sembrar discordia entre los estudiantes y coartar la libertad de elección de los padres. PSOE y Compromis negaban titulación en inglés a los niños que estudiaran en castellano y nombraba alumnos de segunda clase a los escolares de zonas de habla castellana, como los niños de Segorbe y el Alto Palancia. Puig y Oltra siguen con la creación de nuevos organismos y no desisten con las artimañas para controlar a los ciudadanos, para imponer su ideología entre los valencianos y perseguir a aquellos que no piensan como ellos quieren ¿hay mayor discriminación a la lengua que la que ellos mismos promueven?
Mare. meua quantes barbaritats dieu…. I de la imposició del castellà que no en dieu res? Que es una práctica de fa segles,…..
Mare. meua quantes barbaritats dieu…. I de la imposició del castellà que no en dieu res? Que entren en una práctica de fa segles
El valenciano no es mi lengua. No lo es, ni lo será. Me lo imponga el consejero Marzá o la mismísima Mareta Separatísima de Levante. Y mucho menos es mi lengua ese catalán artificial y normalizado del que sacan tajada ciertas editoriales e instituciones privadas. Catalán charnego que decide -en última instancia e independiente de las competencias y la experiencia- si alguien puede ejercer su profesión en la administración pública de este antiguo Reino de Valencia. Reino que se degrada poco a poco a vulgar lacayo –o incluso bufón- de un cutre separatismo.
Podré aprender la gramática valenciana y su pronunciación, podré -con la llengua y con cierta dificultad- leer los versos de Ausiás, más fácilmente los de Estellés. “Clar que sí”; podré cantar normativamente las butifarraes de ciertos cantautores, incluso podré, con ellas, evitar la represalia de aquellos que con el valencià construyeron un verdadero muro aún a precio de arruinar la esencia comunicativa de su sintaxis… Pero no por eso el “valencià” será mi lengua materna, la lengua de mis pensamientos y mis sentimientos. No. Pero no por esto, dejaré de ser valenciano, de amar esta maravillosa tierra y sus gentes. No.
El català con el que Císcar ya nos levantaba ampollas allá por el año 84 no ha dejado de ser ese zapato incómodo para las comarcas del interior; así mismo, con Marzá, el zapato es ensalzado a la categoría de dogma con lo cual -en pleno delirio separata- se pretende, por así decirlo, que nos lo calcemos en la cabeza como cualquier doctrina que se precie.
En fin, de todos es sabido, en la historia es muy frecuente que algún sacro dogma acarree algún santo oficio. El catalán, desde luego, no creo que sea la excepción. Y todo apunta a que, con la ODL, se yergue ante nosotros el tribunal inquisitorial, la genuina inquisición “española” resarcida con una nueva ocurrencia que solo y exclusivamente vela por los “derechos” de la lengua parcialmente propia, olvidando los Derechos de las personas que hablan la lengua común, los derechos de todos, por extensión.
Esta “ingeniosidad” justifica su esencia discriminatoria –por enésima vez- con un victimismo tan penoso como irreal y vaticino que la susodicha servirá, a la postre, para otorgar un aspecto pseudolegal a las verdaderas discriminaciones lingüísticas que, intuyo, ya se llevan implementando desde hace algún tiempo y no por parte de los castellanoparlantes, precisamente.
No puedo ser optimista. Si esta situación no cambia es más probable que antes nos envíen a Cádiz, que unas nuevas Cortes de Cádiz – liberales y soberanas- logren abolir nuestra nueva inquisición. Ya solo nos queda entonar el mea culpa -poco antes del auto de fe- pues todo esto habrá sido posible debido a que, por acción u omisión, hemos ensalzado grotescamente nuestra peor mediocridad, hemos obstruido alevosamente nuestra cultura sana con la estupidez patológica de los que ambicionan el poder y el dinero. Convirtiéndonos, de este modo, en los acomplejados borregos del extremismo ya sea político, lingüístico o sencillamente idiota.
El primer propósito de esas políticas se presenta como protector: hay que proteger la lengua que ha estado y está en inferioridad de condiciones. Todo el mundo asiente a la protección, ¿quién puede oponerse a proteger algo? Los problemas aparecen en la práctica. De la protección se pasa rápido a la preferencia, y con la misma rapidez la lengua que se ha establecido como preferente se convierte en única.
En un pispás, nos encontramos con que el idioma cooficial no protegido, el español, ha sido excluido de la esfera política y pública. Quien se oponga a esa exclusión ya sabe lo que le espera: será declarado enemigo de «la lengua propia» y, por tanto, enemigo del pueblo. La exclusión va de la mano con la coacción.
Recapitulemos. El propósito declarado es proteger una de las lenguas. El propósito real es excluir la otra. El objetivo de fondo es desterrarla. La meta de las políticas de normalización es que en comunidades donde se hablan dos lenguas se hable sólo una: la que lleva el marchamo de propia. El español, ¡fuera! Dicen que por ajeno e impuesto, pero en realidad es por peligroso. Porque la lengua común de los españoles entraña un peligro: es común. Es compartida.
Acabar con los elementos comunes y compartidos es un propósito claro de los nacionalistas heavies que quieren levantar fronteras, pero también cooperan todos los que quieren levantar barreras. Pues barreras como las lingüísticas en el ámbito de la Administración llevan una promesa implícita que puede resultar muy atractiva. La promesa de que los empleos públicos serán para los «de aquí», no para los «de fuera»: todos para los nativos, ninguno para los forasteros. El encontronazo con la realidad viene cuando los servicios no pueden funcionar sin los «de fuera».
Tú puedes ser una eminencia, un médico competente, haber estudiado en las mejores universidades, tener un currículum impresionante y acumular una constante formación, docencia e investigación, pero si no tienes el título de valenciano, te quedas fuera. Con las consecuencias desastrosas que tiene una decisión política para un servicio primordial para los ciudadanos.
Y desde luego un buen profesional, al que le sobra donde elegir trabajar, no va a invertir tiempo y esfuerzo en aprender bien una lengua regional, cuando puede dedicarlos a aprender otras lenguas más habladas, perfeccionarse en su profesión o simplemente dedicarlo a otros saberes que más le placen.
España tiene que desinfectarse de la peste separatista.
Valencianos. Estáis asistiendo en directo a la ruina catalana que empezó con el idioma y acabó con el adoctrinamiento. Estáis empezando a cometer los mismos errores pero ahora el resto de españoles estamos informados y prevenidos del final de la historia. No vamos a esperar 40 años para empezar a boicotear y extenderos la ruina si no dais un giro radical antes de que sea demasiado tarde.
Palabras de Vicente Marza consejero de educacion a una emisora catalana(la que tanto ama Compromis): SIN VALENCIANO NO HAY INDEPENDENCIA,
Son Catalanistas y pàra ellos el Valenciano no existe, es catalán, por eso quieren que se hable en lo que para ellos son los Paisos Catalanes del Sur.
Que tristeza ¡¡cuantos políticos mantenidos solo para crear problemas en vez de solucionar!!
Es totalmente inadmisible que la Oficina de Derechos Lingüísticos pueda tramitar denuncias o reclamaciones sobre el uso de la lengua «en relaciones privadas» como en comercios u oficinas, aunque el decreto lo intente «maquillar» aludiendo a que se abrirán «expedientes informativos» y que su carácter no es sancionador.
Todos sabemos que el hecho de que se elabore una resolución administrativa en la que figure que se han vulnerado derechos lingüísticos «es reprobatorio» y, además «esos expedientes se inscriben en un registro», con lo que va a haber «un registro de valencianos buenos y valencianos malos».
La creación de esta Oficina de Derechos lingüísticos es un corta y pega de la Oficina de Garantías Lingüísticas de Cataluña, que ha acabado con multas a comercios y no ha traído la convivencia pacífica de las lenguas, sino secesión y fractura social. El tren que en Cataluña ha descarrilado no lo vamos a permitir aquí y si es posible, ni que salga de la estación.
Y después de lo dicho que me venga la Yolandita con jilipolleces que se va enterar de lo que vale un peine. Y nombro a la Yolandita porque es la comisaria de la Gestapo valenciana. ¡Que venga, que venga la ………. esa!
Se os ha olvidado lo de disparar por la espalda a quien hable castellano.