El rugido del cerril y el fuego del embolado estremecen Segorbe con la Peña Escalera Joven

419
VIEWS

La tarde caía en Segorbe entre aromas de pólvora y ecos de bravura. La jornada, enmarcada dentro del concurso de ganaderías, había comenzado con la tradicional exhibición de vacas, en la que los animales mostraron su poderío y bravura ante los recortadores más atrevidos. Después, el toro en puntas puso el listón bien alto, midiendo a la afición en una plaza que nunca pierde su esencia. Pero el momento más esperado estaba aún por llegar: el desencajonamiento del toro cerril de la Peña Escalera Joven.

 

  • El cerril, incógnita y tradición

 

El toro llegó procedente de la ganadería De Capota, con raíces portuguesas de Pinuada da Silva. Era un ejemplar de gran trapío, serio de cara, bien armado y con unas hechuras que ilusionaban a la peña desde el primer momento. Su salida del cajón fue vibrante, con esa tensión que eriza la piel y que hace contener el aliento al público. El cerril siempre es incógnita: puede ofrecer una tarde de gloria o apagarse antes de tiempo, pero lo que nunca falta es la emoción que despierta su presencia.

El animal se movió con nobleza, aunque, como reconocían los propios peñistas, se quedó algo corto de bravura en la lidia vespertina. Sin embargo, no faltó movilidad ni presencia, y su figura llenó la plaza con la seriedad que solo un toro de estas características puede otorgar. El público, conocedor del valor añadido de un cerril, respondió con respeto y expectación.

 

  • La noche del fuego

 

Con la medianoche como testigo y la plaza ya sumida en un ambiente eléctrico, llegó la segunda cita: a la 01:00 h se embolaba al toro. La operación, delicada y emocionante, culminó con las bolas encendidas, y fue entonces cuando la fiera mostró su mejor versión.

El toro, transformado por la magia del fuego, recorrió el asfalto con ímpetu, arrancando con poder y haciendo disfrutar al respetable. Varias arrancadas fueron especialmente vibrantes, de esas que hacen temblar al corredor y enmudecer al público antes del estallido del aplauso. Se vino arriba, mostrando mayor codicia que en la tarde, y dejando estampas de peligro y emoción que quedarán grabadas en la memoria de los aficionados.

La afición lo sabe: muchos toros, tras el esfuerzo del día, se templaban al llegar la noche. Sin embargo, el cerril de la Escalera Joven se creció, sacó orgullo y se entregó a un recorrido que tuvo ritmo, chispa y movilidad. Fue un toro que exigió, que buscó, y que recordó por qué el embolado, en Segorbe, es una de las citas ineludibles.

 

  • Una peña joven con alma veterana

 

El festejo, más allá del juego del toro, fue un homenaje a la unión y la pasión que mueve a la Peña Escalera Joven. Formada mayoritariamente por jóvenes menores de treinta años, la asociación se ha consolidado como un referente dentro de la cultura taurina de Segorbe. No es común ver a la juventud tan implicada en la organización de festejos, y menos aún con la fuerza y compromiso que ellos demuestran año tras año.

El día de su toro es mucho más que un evento: comienza con el tradicional desfile desde El Rialét, sigue con la comida de hermandad y culmina con el gran festejo taurino. Incluso quienes no son habituales de la plaza se suman ese día, porque el toro de la Peña Escalera Joven es punto de encuentro, símbolo de identidad y motivo de orgullo colectivo.

La presencia de mujeres en la peña, cada vez más notoria, añade un matiz importante al futuro de la fiesta. Como decían desde la propia asociación, “ellas son el futuro y hay que cuidarlas y abrirles siempre las puertas de par en par”.

 

  • Un pueblo que vibra con sus toros

 

Segorbe se llenó una vez más de vida. No hubo percances que lamentar, el toro cumplió con dignidad y la noche brilló bajo el fuego del embolado. El ambiente en la plaza y en las calles fue testimonio de la fuerza de una tradición que no se marchita, sino que se renueva con cada generación que toma el relevo.

“El cerril siempre es una incógnita”, comentaban los aficionados más veteranos, “y esa es precisamente la magia”. Y es cierto: ese misterio, ese no saber qué dará el toro, es lo que mantiene la expectación encendida y lo que atrae a tantos a las calles de Segorbe.

La Peña Escalera Joven cerró su jornada con la satisfacción del deber cumplido, con el orgullo de haber vuelto a poner a Segorbe en el mapa taurino y con la promesa tácita de regresar el próximo año con la misma ilusión. Porque si algo ha quedado claro es que, en este rincón del Alto Palancia, la juventud también sabe honrar y defender con pasión el legado del toro.

Siguiente

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Participa

Tribuna segorbina: informa

Comentarios recientes

Login to your account below

Fill the forms bellow to register

Retrieve your password

Please enter your username or email address to reset your password.