- El TSJ resuelve en pro de los niños castellanohablantes
- Los tribunales reprueban el chantaje lingüístico del gobierno valenciano
- El PPCV pide la dimisión del conseller Marzà por chantajear, adoctrinar y discriminar a los niños de la Comunidad Valenciana
Tras numerosas denuncias por parte de sindicatos, asociaciones y partidos políticos el Tribunal Superior de Justicia resuelve en pro de los niños castellanohablantes, anulando, de ese modo, el chantaje lingüístico que pretendía imponer la izquierda radical valenciana. El TSJ considera que la Generalitat, gobernada por el PSOE-PSPV y Compromís, discrimina a los alumnos que estudian en castellano, por el desequilibrio producido en prejuicio del castellano. Castigando sin estudios en inglés a aquellos niños y familias que decidieran, libremente, formarse en su lengua materna.
Con la anulación del chantaje, que el gobierno valenciano pretendía implantar ya desde el próximo mes de septiembre, no tienen otra opción que acatar la decisión judicial aunque, al menos de momento, no ha dejado claro cómo va a cumplir la sentencia que desarbola el decreto y el auto que insiste en retornar al modelo de 1997 y 2012.
Y es que, el gobierno que venía a trabajar por y para las personas únicamente se rige por el sectarismo que les caracteriza y premia solamente a aquellos que se dejan ningunear o ceden a su adoctrinamiento ideológico. Hace unas semanas, el TSJCV obligó a la a la consejería de Educación, a renovar cautelarmente los conciertos educativos a cuatro colegios católicos a los que el gobierno regional había retirado los fondos públicos para el curso próximo, sólo por el hecho de ser religiosos.
El Partido Popular de Cataluña ha presentado esta mañana un recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional por la reforma del Reglamento del Parlament de Cataluña que permite tramitar de forma exprés las leyes de desconexión con España y las del referéndum del 1 de octubre. Andrea Levy, vicesecretaria de Estudios y Programas de los populares, ha sido la encargada de llevar el escrito ante el Alto Tribunal.
El PP ha presentado este recurso de amparo junto a Ciudadanos. Dos de los partidos constitucionalistas se han unido en defensa de la legalidad ante el TC, aunque Levy lamenta que el PSOE no haya querido estar presente: «Me da pena que no esté con nosotros el PSOE. Nos hubiese gustado que a proteger a los catalanes viniera el PSOE. Pero con este recurso también defendemos a los votantes del PSOE».
-Los que tenemos cierta edad hemos comprobado que los que se denominan socialistas no son más que unos encubiertos traidores a la unidad del Estado Español. Ellos son capaces de pactar con independentistas y comunistas con tal de alcanzar el poder. A esta gentuza no les importa en absoluto el bienestar económico y social de la inmensa mayoría de los españoles. A la hora de la verdad el Partido Socialista siempre ha traicionado a España y ahora será igual.
Las argumentaciones que exponen los políticos de Compromís para llevar a cabo su modelo-chantaje lingüístico son tan endebles que rozan la ridiculez. También denotan la visión incorrecta de sus líderes sobre la educación y sus competencias. El otro día, sin ir más lejos, uno de ellos pretendió justificar la imposición didáctica del valenciano diciendo, como Marzá hace unos meses, que las matemáticas también se imponen.
La matemática es un estudio cuya utilidad se extiende por todas las ciencias y además es indispensable para implementar actividades cotidianas de forma satisfactoria, es una competencia universal. El valenciano, por su parte, es una lengua regional muy digna, ligada a la cultura e historia de una comunidad.
La lógica, sin pretender menospreciar a la «llengua», nos dice, sencillamente, que las matemáticas son imprescindibles para el desarrollo personal e intelectual del alumnado, el valenciano, en cambio, aun siendo una competencia enriquecedora, carece de esa cualidad de indispensabilidad que, de forma natural, posee la ciencia numérica.
Por lo tanto, un alumno puede desarrollarse sin nociones de Valenciano, pero NO sin nociones de matemáticas, de lo que se deduce que la comparación entre el valenciano y la matemática, con la que se intenta justificar la imposición lingüística, no es adecuada debido a las grandes diferencias y las pocas similitudes existentes entre estas materias. Ergo, el argumento de Marzá se va al carajo. Como, probablemente, se irá su dichoso modelo para mayor beneficio de los niños valencianos.
El señor conseller tendría que comprender que las asignaturas y las competencias académicas no son iguales. Iguales, en derechos, somos las personas, los alumnos en este caso. Por esta razón el TSJ ha tumbado su proyecto lingüístico ya que, independientemente de los argumentos «imbatibles» que se puedan presentar, el modelo lingüístico ha creado un “claro agravio comparativo en perjuicio del castellano”, traicionando el estado de derecho, ese amplio margen donde se ha de desarrollar cualquier política educativa.
Al fin y al cabo, este asunto me hace pensar que lo preocupante de todo esto no es que parte de la comunidad no hable valenciano, lo verdaderamente preocupante es que nuestros “representantes” no hablen ¡ni entiendan! el idioma de la igualdad y la democracia. Lo cual, a diferencia del valenciano, sí es un requerimiento indispensable para acceder a cualquier puesto de la administración, incluso a un alto cargo como el que ocupan algunos politiquillos de argumentación barata y sesgada.