Viernes por la tarde, pista 1 del Col·legi Sagrada Família PJO, hora punta de los más pequeños. Prebenjamines mixtos, categoría donde todavía se permite correr como locos, chutar con las dos piernas y celebrar hasta los saques de banda. Hoy tocaba EAF Valencia FS contra CDFS Segorbe y el marcador se quedó en un 0-0 que, la verdad, a nadie le importó demasiado.
Los locales, el equipo “A” de la escuela del Valencia CF, salieron con Enrique Aroca en la portería y el capitán José Pedro Sánchez mandando en el centro del campo. A su lado, Alejandro Puigdengolas, Ignacio Gil y Eric Jiménez, cinco titularazos que no pararon de intentarlo. En el banquillo esperaban su turno Guillermo Ibáñez, Daniela Morenilla (la única niña que vistió hoy la camiseta valencianista), José Alejandro Suay, Santiago Sáez y Miroslav Norbe. Vicente Sanz, el míster, más que dar instrucciones parecía estar disfrutando como uno más.
Del otro lado llegó el Segorbe con Manel Carot Redón bajo palos, un portero que se hizo gigante varias veces. Delante, Iván Benedito, Julen Almazán, Marcos Monzonís y el capitán Carlos Bolumar, que es de esos que siempre están donde hace falta. En el banquillo: Samuel Aznar, David Castellano, Daniel Núez, César Sebastián y Abril Aguilar, que también aportó lo suyo cuando entró. Rubén Martínez Zapata, el entrenador visitante, aplaudía cada corte y cada pase como si fueran goles.
¿Y el partido? Mucho corazón y poca puntería. Los dos equipos se comieron la pista, corrieron hasta que les pitaron los oídos y generaron ocasiones de sobra. Los de Valencia empujaron más en la primera parte, con Eric Jiménez y José Pedro llegando una y otra vez hasta la cocina. Segorbe respondió en la segunda, con Julen y Marcos poniendo a prueba a Enrique, que sacó un par de manos que hicieron gritar a los papás.
Al final, ni unos ni otros encontraron la forma de meterla dentro. 0-0 y a casa con la misma cantidad de puntos que trajeron, pero con las piernas cansadas y las sonrisas puestas. Porque a estas edades, lo importante no es el resultado que pone el acta, sino que los críos se lo pasen bien, aprendan y quieran volver el próximo viernes.
El fútbol sala prebenjamín sigue su curso. La próxima semana, más carreras, más risas y, seguramente, algún que otro golito inesperado.

