-
Escola Valenciana disfruta de una subvención de 300.000 euros concedido por el gobierno de Ximo Puig.
-
Los niños del Alto Palancia son llamados cada año para participar en sus encuentros independentistas.
-
La alienación de los estudiantes es el principal cometido de esta «escola dels països catalans»
La entidad Escola Valenciana sigue con su cometido politíco-ideológico afín al independentismo catalán, tratando de imponer sus ideales en toda la sociedad. La última de las hazañas de la entidad ha sido la manifestación celebrada el pasado día 26 de marzo en la que- ataviados con esteladas, quemando fotos de políticos democráticos y miembros de la casa real- se pedía la liberación de los presos políticos catalanes.
Escola Valenciana se presenta como una fundación en pro de la lengua valenciana pero su creciente radicalización es un hecho tangible que trata de hacer mella en la Comunidad, sobre todo, entre los colectivos más vulnerables como los escolares. A través de «Trobades Escolars», talleres, música, cine y manifestaciones enmascaradas pretenden imponer algo más que una lengua, una forma de vida, unas ideas y un modo de pensar.
El Alto Palancia no queda exento de esta manipulación ideológica enmascarada. Los escolares de la comarca son llamados de forma anual a estos encuentros organizados por la entidad independentista, el curso pasado celebrados en la localidad de Altura, y el próximo mes de mayo en Bejís. Manipulación, sectarismo e imposición ideológica entre los pequeños con el fin de crear «marionetas» del independentismo con el beneplácito de los gobernantes del PSPV-Compromis.
La lengua es el rasgo étnico supremo de los nacionalismos. Por eso son convertidas en lenguas de diferenciación y de reivindicación antes que de comunicación o de integración.
Además, hay un afán por el control de los medios de comunicación y como guinda final, se despliega una renovada beligerancia contra la Iglesia y las reivindicaciones de los católicos.
Falta añadir que ésta es una película de terror y que la criatura es un monstruo, enormemente peligroso para los demócratas, pero al nacionalismo le da lo mismo. En estos momentos de la película, la criatura se ríe a grandes carcajadas de todos, incluidos los indefensos y atribulados espectadores.