Marta Barrachina ensalza la Entrada de Toros y Caballos de Segorbe como símbolo de tradición y cultura

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El sol de septiembre ilumina las calles de Segorbe, pero lo que verdaderamente hace brillar esta ciudad son los cascos de los caballos y los pasos firmes de los toros que recorren su empedrado en la histórica Entrada de Toros y Caballos. Este jueves, miles de ojos se levantaron al cielo para contemplar uno de los espectáculos más emblemáticos de la cultura popular castellonense, y entre ellos, la presidenta de la Diputación de Castellón, Marta Barrachina, quien no quiso perderse la cita.

Declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional desde 2005 y Bien de Interés Cultural Inmaterial desde 2011, la Entrada no es simplemente un desfile o un festejo: es identidad, historia y emoción concentradas en 450,20 metros de recorrido que laten al ritmo de un pueblo entero. “La Entrada de Toros y Caballos de Segorbe no es solo una fiesta, es parte de nuestra identidad colectiva. Una celebración única por su originalidad y espectacularidad, que proyecta al mundo nuestras tradiciones y genera riqueza en nuestra tierra”, destacó Barrachina mientras recorría el trazado y saludaba a los vecinos.

Para la presidenta, la pasión por esta tradición es personal y duradera. “La he visto muchas veces, incluso he subido con las vacas desde el Rialét, o sea, son muchos años viniendo. Ahora la disfruto de otra manera, de forma institucional junto a la alcaldesa y todo el equipo, y es un placer volver a septiembre, cuando la calle Colón de Segorbe se llena y ya no cabe nadie más para disfrutar”, confesó. Su entusiasmo es contagioso y refleja la profunda conexión de Castellón con la cultura taurina: “Esto nos da la razón de que Castellón es una provincia taurina y que esto es lo que es gracias a toda esa gente que lo trabaja, al Ayuntamiento y sobre todo a los caballistas, que cada día nos sorprenden más. Estoy orgullosa de poder estar con vosotros de nuevo”.

Cada año, Segorbe se transforma. Las calles se llenan de colores, aromas y sonidos que envuelven a quienes se acercan a disfrutar del espectáculo. Los caballistas, ataviados con trajes tradicionales, engalanan a sus caballos con esmero, como si cada detalle fuera una ofrenda a la historia y al presente de la ciudad. Los toros, protagonistas indiscutibles, avanzan entre vítores y aplausos, y cada paso resuena en los corazones de los asistentes. La presidenta subrayó la dedicación de la comunidad: “Es una expresión cultural y de identidad colectiva que forma parte de la idiosincrasia de esta tierra”, dijo, resaltando que el evento no solo mantiene viva una tradición, sino que también fortalece la economía local y la cohesión social.

Más allá de su valor cultural, la Entrada de Toros y Caballos tiene un efecto directo en el turismo y la economía del interior de Castellón. “Castellón tenemos la suerte de tener dos fiestas declaradas de interés turístico internacional, también La Magdalena de Castellón. Todo eso atrae a numeroso público que al mismo tiempo conoce no solamente nuestras playas, sino también nuestro interior, que es muy importante y lo divulga”, explicó Barrachina. La presidenta resaltó que este tipo de celebraciones fomentan la desestacionalización del turismo: “Queremos que la gente venga al interior porque cuando lo ve repite seguro. Los números parecen muy buenos, y fiestas como esta hacen que se dinamice la economía, que la gente venga un día y luego diga: ‘Ostras, vuelvo a Segorbe con mi familia a disfrutar un fin de semana cuando quieran’”.

El ambiente en las calles es eléctrico. Barrachina recorrió la ciudad junto a la alcaldesa, Carmen, compartiendo saludos y sonrisas con los segorbinos. “Es un orgullo para nuestra tierra contar con la Entrada de Toros y Caballos de Segorbe. Es una fecha marcada en el calendario que no me puedo perder”, afirmó, mientras los caballos galopaban y los toros avanzaban con majestuosidad por las calles. La presidenta destacó también el apoyo constante de la Diputación a los colectivos y peñas locales, señalando que estas colaboraciones permiten que la fiesta siga viva generación tras generación.

La tradición taurina de Castellón tiene en Segorbe uno de sus referentes más firmes. Cada septiembre, la ciudad se convierte en epicentro de una cultura que ha pasado de padres a hijos y que hoy sigue moviendo a miles de personas. La participación de los vecinos y vecinas, la preparación de los caballos, el entusiasmo de los visitantes y la dedicación de los organizadores hacen que la Entrada sea una experiencia que trasciende lo visual: se siente en cada latido, en cada vítores, en cada aplauso que retumba en las fachadas históricas.

No es solo una fiesta; es memoria viva. Cada calle, cada plaza, cada empedrado es testigo de siglos de historia que se repiten y se renuevan año tras año. La Entrada de Toros y Caballos proyecta Segorbe al mundo, mostrando la riqueza de su cultura y la pasión de su gente, consolidándose como un símbolo que une pasado y presente en un abrazo de tradición y emoción.

En Segorbe, septiembre no es solo un mes: es un latido colectivo, una ceremonia de identidad, una celebración de vida. Aquí, entre caballos y toros, entre vítores y aplausos, se siente que algunas tradiciones no solo se celebran, sino que se viven y se sienten en lo más profundo del corazón de un pueblo orgulloso de su historia. La Entrada de Toros y Caballos no es un espectáculo: es Segorbe en su máxima expresión.

 

  • Marta Alonso destaca la riqueza histórica y emocional de la ciudad

 

Segorbe, una ciudad donde la historia se siente en cada calle y plaza, recibió con emoción a Marta Alonso, directora general de Patrimonio Cultural de la Generalitat Valenciana. Entre sonrisas y saludos, Alonso rememoró su vínculo con la ciudad y su compromiso por conservar su legado.

“Estoy encantada de estar aquí en Segorbe. He estado en varias ocasiones, incluso cuando formaba parte de la Dirección General de Patrimonio Cultural durante la presidencia de Alberto Fabra, que hoy nos acompaña también”, comentó Alonso, con evidente entusiasmo.

La directora destacó la importancia de Segorbe no solo por sus bienes inmuebles, sino también por su patrimonio inmaterial, especialmente la emblemática Entrada de Toros y Caballos, tradición pionera y símbolo del valor cultural que caracteriza a la región. “Este evento es un patrimonio único, singular, y un orgullo no solo para la provincia, sino para toda la Comunidad Valenciana”, aseguró.

Alonso subrayó que conservar el patrimonio es más que proteger edificios antiguos; es preservar la identidad de un pueblo. “El patrimonio se tiene que cuidar porque es la historia que forma parte de nosotros. Debe ser una inversión permanente, planificada desde el urbanismo hasta cada monumento”, explicó, enfatizando la estrategia de la alcaldesa y su equipo para mantener viva la riqueza cultural de Segorbe.

La visita también fue una invitación a valorar el patrimonio inmaterial que trasciende generaciones. Alonso compartió la emoción de volver a vivir la magia de la ciudad: “Es algo único, mágico. El patrimonio inmaterial se siente y transmite la pasión de todo un pueblo volcado en esta tradición tan hermosa”.

El recorrido por Segorbe no solo fue un acto institucional, sino también un recordatorio de que el patrimonio es futuro: una inversión cultural, turística y emocional que conecta historia, identidad y desarrollo sostenible.

En cada calle, en cada fiesta, Segorbe recuerda que su riqueza cultural no solo se conserva: se vive.

“La verdad es que estamos superorgullosos”, confesaba la alcaldesa mientras recibía a la presidenta de la Diputación, representantes de la Consellería y demás invitados. “Es un honor poder disfrutar de esta maravillosa entrada con todos vosotros”, añadía, irradiando la emoción de quien sabe que Segorbe brilla en cada detalle de sus fiestas.

Durante estos días, la ciudad ha recibido a personas muy cercanas, amantes de Segorbe y de su historia. La alcaldesa destacó la complicidad y el apoyo constante que recibe la localidad: “Siempre están con nosotros, apoyándonos, felices de poder visitar Segorbe, de compartir estos momentos con los segorbinos y de disfrutar de nuestra fiesta”.

La combinación de toros y caballos en una sola entrada, una tradición difícil de conjugar, se convirtió en el epicentro de emociones. Cada galope, cada corrida y cada grito del público se fundieron en una atmósfera de orgullo y alegría, recordando que Segorbe no solo celebra una fiesta, sino que mantiene viva su esencia cultural, única e inigualable.

Y así, entre aplausos y relinchos, Segorbe volvió a demostrar por qué su entrada de toros y caballos no es solo un evento: es un latido que une generaciones, visitantes y autoridades en un mismo espíritu de tradición y pasión.

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