Quienes hoy gobiernan -o lo que hagan en el ayuntamiento- tienen a Segorbe paralizado, tres años después de las elecciones municipales de 2015, su proyecto aún es desconocido y lo poco que se sabe se prefiere “exportar”.
De hecho, el PSOE/SP mandó editar e imprimir en León la publicación que tienes entre tus manos, en un acto de “generosidad ecológica” regalará electricidad de los segorbinos y segorbinas a todo aquel que quiera repostar en los dos surtidores para coches eléctricos que costaron 54.000€ y del que todavía su uso está por ver, recientemente la concejalía de Bienestar Social regaló unas mantas a los usuarios que no fueron precisamente compradas en ninguno de los comercios textiles de Segorbe, aún queda en la memoria de todos los segorbinos y segorbinas la auditoria urbanística -por valor de 21.160€.- adjudicada “por obra y gracia” a Axioma Consulting del que es dueño el abogado Vicente García Nebot que casualidades de la vida fue candidato socialista en Castellón en las pasadas elecciones municipales y que solo pudo revelar dos cosas: legalidad y honestidad en la gestión del PP.
Ahora bien, por lo que sí brilla el bipartito de izquierdas es por lo que no hace y es que la urbanización de la U15 situado frente de la estación del ferrocarril y paralela a la Avda. Navarro Reverter, parece no tener fin, pues ya son más de dos años de demora para su finalización además de ser escenario de acumulación de escombros, desprendimientos en la vía, maleza que impide el paso por las aceras, roedores y excrementos caninos, sumando “hazañas” del bipartito en los últimos meses hemos asistido a una merma de un 14,5% de los usuarios de la piscina climatizada y gimnasio municipal -instalaciones nunca visitadas por el alcalde- al recibir poca variedad de clases dirigidas y horarios incompatibles con la jornada laboral de la mayoría de los usuarios; por si esto no fuera suficiente, en las últimas semanas hemos sabido que la Generalitat Valenciana no incorporará el Conservatorio de Música Alto Palancia de Segorbe a la red pública de escuelas de música, asumiendo su gestión como así prometió el socialista Ximo Puig.
*Artículo publicado en La Prensa de Segorbe (febrero 2018)
Éste es el balance de una legislatura convulsa, improvisada y sin proyecto, en la que la agenda del desgobierno ha delatado la ausencia de un programa coherente capaz de estructurar su deriva política.
Sin nada concreto que ofrecer en su arqueo final, el magdalenismo se ha dejado enredar en una telaraña de oportunismos.
Pero las improvisaciones en política se pagan, y la doctrina del «como sea» no cuaja (palabras textuales del alcalde en un Pleno del 2017: “la piscina climatizada se abrirá cómo sea el próximo 16 de Septiembre). La filosofía del «como sea», la gran aportación política de Magdalena, se ha convertido en la apoteosis de la chapuza y la simulación.
Que se fastidien los usuarios; agua y ajo. Como sea. A costa de quien sea. Por encima de lo que sea.
Esta legislatura expira entre estertores de vacuidad política, sacudidas de sectarismo retrospectivo y hemorragias de discordia. Porque las improvisaciones actuales van a hacer crisis después, dejando al descubierto el nivel de las chapuzas. Porque, en su soberbia, la concejala republicana ni siquiera ha tenido el coraje de pedir disculpas por el caos del centro acuático y deportivo: Perdonen las molestias, estamos trabajando para usted.
Podría probar a ver si es verdad que todo puede decirse con una sonrisa.
Vale, está en su derecho. El alcalde tiene derecho incluso a dejarse engañar por sus socios de desgobierno, pero no puede pretender que nos engañemos los demás. Y menos, engañarnos él a nosotros. Que no se extrañe, pues, de que le falten aplausos y compañía.
Ahí hay un mensaje, y no parece demasiado difícil de entender. Se llama fracaso. Un proyecto fracasa cuando no logra interesar al pueblo, cuando los representantes públicos se muestran incapaces de hacerse entender por los ciudadanos, cuando elaboran programas artificiales divorciados de la prioridad de la gente. O sea, un engendro, un petardo, una chapuza. Un fiasco.
Pero claro, entender esto, asumirlo, implica rectificar, cambiar la agenda, aceptar la autocrítica, admitir que se gobierna al margen de la opinión de los segorbinos. Así que es mejor buscar excusas.
No pasa nada, pues. Que no vaya a dimitir nadie, por favor. Lo que ha ocurrido en realidad es que esta excelsa clase política, esta dirigencia iluminada que vela por nuestro futuro con celo clarividente, va tan por delante y alcanza tan lejos que su designio privilegiado escapa al entendimiento de las gentes comunes.