PARA EL PSOE “SEGORBE ESTÁ OBSOLETO”

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Vivimos en Segorbe, en el Segorbe del siglo XXI, efectivamente, sin embargo el PSOE Segorbe debe de vivir en otro Segorbe, tal vez en el Segorbe de los años 80 en el que no existía la Ciudad Deportiva, el Pabellón Multiusos, los 4 centros educativos construidos durante la etapa del PP, el gimnasio municipal o la piscina climatizada, el Teatro Serrano o el parking municipal entre otras muchas instalaciones que sin duda mejoran la vida de los segorbinos.

Tras 1287 días al frente del Ayuntamiento de Segorbe, al PSOE Segorbe le parece que “Segorbe está obsoleto”.

Desde el PP Segorbe imaginamos que se refieren a la planta de biomasa alimentada erróneamente por el concejal socialista Luis Gil con ¡cáscaras de almendras! cuando el alimento correcto era el pellet o la obra del techo del polideportivo dilatada meses y meses.

Es posible que crean que viven en una ciudad obsoleta que sufre continuos apagones de luces y semáforos en las calles.

A lo mejor se refieren al vehículo oficial comprado para mayor lucimiento del alcalde de Segorbe o tal vez se refieran al vehículo comprado para limpiar con agua a presión las heces de los perros y otros “animales felinos” pero que nadie ha visto en funcionamiento.

Igual es que les parece que viven en una ciudad obsoleta

Imaginamos que se refieren a su propio gobierno, obsoleto y caduco tras las guerras internas que se saldaron con la defenestración de quien puso a dedo al ahora alcalde socialista de Segorbe, Rafael Magdalena, pero que mientras éste militaba, durante 10 años, en el PP Segorbe no le parecía que las actuaciones del gobierno de Rafa Calvo, Segorbe caminara hacia una ciudad obsoleta.

Es fácil pensar que viven en una ciudad obsoleta si no se es usuario de muchas de las instalaciones de las que gozamos, a lo mejor si se dieran un chapuzón con unos largos en la piscina climatizada, asistieran a una clase de zumba o se dejaran ver por muchas calles de Segorbe podrían ver la suciedad, los continuos desperfectos que sufrimos todos los segorbinos.

Si tras 1287 días al frente del Ayuntamiento de Segorbe no han sido capaces de solucionar y poner remedio a lo que con odio dicen, a lo mejor los obsoletos son ellos.

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Comments 4

  1. Anónimo says:

    Lo que sería deseable es que esta izquierda troglodita e incivilizada abandone por fin el poder y empiecen a repararse cuando antes los graves daños que está haciendo a nuestra sociedad.

  2. Anónimo says:

    Señores y señoras sociatas, Segorbe no está obsoleto, Segorbe está asquerosamente sucio y abandonado a su suerte.

    ¿Está obsoleto el que no haya paso a nivel del tren al final de la calle Esperanza? ¿Se imaginan ustedes, quizá sea demasiado pedir, que con los cientos de coches que pasan por ese tramo de carretera todavía existiera el paso a nivel?

    ¿Está obsoleta la explanada de la estación o a ustedes les gustaba más cuando era intransitable?

    Ustedes si que están obsoletos y obsoletas; no son capaces de construir algo nuevo, de provecho; es que son incapaces hasta de mantener lo que Segorbe tiene en patrimonio deportivo, cultural, histórico, urbanístico, paisajístico, etc. etc.
    Pandilla de ineptos e ineptas juntos y juntas va a ser imposible volver a juntar al frente de nuestro ayuntamiento. Dejen todo, váyanse y segorbinas y segorbinos volveremos a ser felices y a no tener que ver el abandono y la suciedad que se nos está apoderando de nuestras calles, paseos, caminos.

    Vergüenza, si la tuvieran o tuviesen, les debería dar escribir semejantes sandeces en el panfleto Puente Nuevo editado en la ciudad de León. ¿Se han creído que somos jilipollas?

  3. Anónimo says:

    SÁNCHEZ HUMILLA AL ESTADO:

    Los árboles no pueden impedir a la opinión pública ver el bosque. En términos simples, la «tournée» de Pedro Sánchez por Barcelona se ha saldado con un triunfo anímico y político innegable de Joaquim Torra. Ha habido claudicación del Gobierno español al sumarse a un comunicado infame que no hace alusión alguna a la Constitución o a la exigencia de cumplir la ley. En ese comunicado, repleto de eufemismos ilegibles, se diagnostica además un «conflicto» entre dos iguales empleando la misma terminología que en su día utilizaba ETA, y se promete «vehicular una propuesta con amplio apoyo de la ciudadanía catalana», lo que ha dado pie a que el secesionismo interprete la disposición de Sánchez a celebrar un referéndum. Ha habido cesión política y humillación formal ante el separatismo sin que a estas horas ni un solo español sepa qué concesiones de fondo discutieron Torra y Sánchez. España aún no sabe cuál será el precio a pagar para que Sánchez, el falso presidente de la transparencia, pueda prorrogar la legislatura. Pretender que los españoles se contenten con los gestos de teórico apaciguamiento y de diálogo es una estafa masiva a todos los ciudadanos, que Sánchez comete con absoluto desprecio a la Constitución. Poco después de la reunión, un socialista como Javier Lambán tildó a Sánchez de «pusilánime». No está mal como argumento sincero para que despierte ese amplio sector del PSOE discrepante de los muchos abusos que Sánchez comete en nombre de ese partido.

    Lo relevante no es la protección del orden público en Cataluña, sino la garantía del orden político. Y Sánchez está incurriendo en una alarmante dejación de funciones empleando su poder de modo cuasi-prevaricador. España no está en conflicto con una de sus comunidades autónomas. Más bien es una parte de esa comunidad la que se ha declarado en rebeldía por su odio a España, fracturando Cataluña y causando una inmensa grieta emocional que está empobreciendo a sus ciudadanos. ¿Por qué ha de asumir el Estado que está en conflicto con Cataluña? ¿Y por qué habría de resolver un problema que el Estado no ha creado? Hay un problema político. Sí. Y debe resolverse por vías políticas. Bien. Pero jamás saltándose la legalidad vigente, porque no es permisible y nos vincula a todos los españoles, sin excepción. Porque si eso ocurre, como ha ocurrido, la vía política debe dejar paso a la vía penal. España no puede sentir un complejo de inferioridad institucional respecto a la Generalitat, y mucho menos claudicar mintiendo a la opinión pública sobre el resultado de una conversación que tiene todos los visos de ser infamante.

    En su estrategia para sobrevivir a toda costa con solo 84 diputados, Sánchez no solo arrastra al PSOE a un precipicio electoral. Arrastra a todos los españoles, a los que usa como rehenes para alargar al máximo la legislatura. La prueba evidente es cómo permitió, durante la cena del jueves posterior a la cita con Torra, que este reivindicase en su discurso el derecho de autodeterminación una vez más, con Sánchez en silencio. La desautorización del Gobierno de Sánchez al histórico discurso pronunciado por el Rey hace un año es evidente. También es ofensiva para muchos millones de españoles la rehabilitación moral de la figura de Lluis Companys. Sánchez pertenece a esa estirpe de políticos que quieren dar por superados los consensos del año 1978, que ha vulnerado las normas no escritas accediendo al poder sin ser el candidato más votado, y que forzó una moción de censura con socios chantajistas, antiespañoles y poco recomendables, incumpliendo su propia palabra de convocar elecciones. Ningún Gobierno extranjero posa con Torra ni con Carles Puigdemont. Nadie en el planeta les concede la atribución o el derecho a constituirse en república separándose de España. Nadie justifica su pisoteo constante del Estado de Derecho y la legalidad española. Y nadie, salvo Sánchez, pone su fuerza a disposición de la eterna campaña de propaganda del separatismo. Que el independentismo esté dividido no es un triunfo del Gobierno. Es, más bien, ese alambicado desprecio que sienten muchos independentistas y nunca puede ser una coartada para que Sánchez exhiba musculatura política. Hay mucho de rendición en todo esto.

    Hoy Cataluña está peor que hace un año, pero venció Torra ofreciendo una imagen claudicante de nuestras instituciones, representadas en un presidente del Gobierno tan henchido de vanidad que es incapaz de ver la trampa en la que está metiendo a España. Si Sánchez pretendiese autorizar una votación en Cataluña, está obligado a planteárselo a los españoles y no a ocultarlo en busca de votos para aprobar sus Presupuestos, o de fotografías vergonzantes. ABC ya es plenamente consciente de que el clamor para que convoque elecciones generales es estéril. Su oportunismo, su capacidad de resistencia y su inanidad intelectual para pensar en algo bueno para España se lo impiden. Sánchez solo vive para seguir siendo Sánchez. No hay más.

    Fuente: Editorial ABC

  4. Anónimo says:

    Los sociatas todavía viven en Atapuerca.

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