El Club Atletismo Saltamontes ha vuelto a demostrar que el trabajo en equipo y la constancia dan sus frutos. Este domingo 15 de febrero de 2026, en la XLI edición del Zurich Maratón de Sevilla, cinco de sus componentes dejaron su marca en una de las pruebas más rápidas y emblemáticas del calendario nacional.
Pilar Belarte, Elena Lázaro, Pablo Raro, Javi de la Concepción e Isaac Cebrián viajaron hasta la capital andaluza acompañados de sus familias. Llegaron con varios días de antelación para aprovechar el ambiente festivo que siempre rodea esta maratón. Pasearon por el centro histórico, probaron el tapeo sevillano, charlaron con otros corredores en la feria del corredor y ultimaron los últimos detalles: revisar el dorsal, recoger el chip, ajustar los horarios de avituallamiento y, sobre todo, cargar pilas con el buen rollo que se respira en Sevilla esos días.
La ciudad se volcó como siempre. El recorrido, uno de los más llanos de Europa, invitaba a soñar con buenas marcas, pero una maratón es una maratón: 42.195 metros que no perdonan. El sol de febrero pegaba fuerte en algunos tramos, el público animaba en cada esquina y los cinco saltamontes tuvieron que tirar de todo lo entrenado durante meses. Ritmo controlado al principio, sufrimiento en los kilómetros centrales —esos del 25 al 35 que separan a los que aguantan de los que se rompen— y, al final, la alegría de ver la Plaza de España, el Guadalquivir y la meta acercándose.
Uno a uno fueron cruzando la línea de llegada. Medalla al cuello, sonrisa de oreja a oreja y ese subidón que solo se entiende cuando has superado algo tan exigente. No importaban los tiempos exactos; lo importante era que cada uno había cumplido su objetivo personal, ya fuera mejorar marca, debutar en la distancia o simplemente llegar entero después de tanto sacrificio.
Con la carrera ya en el bolsillo, el grupo se reunió para una comida de hermandad en algún restaurante típico del centro. Allí, entre risas, anécdotas del recorrido y algún que otro pinchazo en las piernas, repasaron lo vivido: el grito de ánimo de un sevillano en el puente de Triana, el avituallamiento que llegó justo a tiempo, el momento en que uno de ellos dudó, pero siguió adelante por el apoyo del resto. Familias incluidas, porque en el club saben que detrás de cada corredor hay un equipo que lo sostiene.
Las últimas horas en Sevilla las dedicaron a descansar un poco, dar un último paseo por la ciudad y cargar el coche con recuerdos: la medalla, alguna foto en la meta y muchas ganas de contarlo todo al volver. Regresaron a casa —el club está en Segorbe, Castellón— con el orgullo intacto y la satisfacción de haber sumado una experiencia más en su historia.
Desde las redes del Club Atletismo Saltamontes lo resumieron perfecto: un fin de semana intenso, lleno de hospitalidad sevillana, esfuerzo compartido y metas alcanzadas. Pilar, Elena, Pablo, Javi e Isaac ya están pensando en el próximo reto, porque esto del running no para. Enhorabuena a los cinco y a todo el club por seguir representando con garra y buen ambiente el verde de los Saltamontes en las grandes citas. ¡A seguir saltando kilómetros!

