- La afamada “Entrada de Toros y Caballos” de Segorbe es una excelente oportunidad para descubrir una ciudad milenaria, episcopal y señorial, ubicada entre dos Parques Naturales: la Sierra Espadán y Calderona, con multitud de enclaves paisajísticos y una rica gastronomía.
La semana del 4 al 10 de septiembre tiene lugar este histórico espectáculo –cuyos orígenes documentales se remontan al siglo XIV–en el que trece jinetes a lomos de sus caballos y provistos de una fina vara de latonero, guían a seis toros bravos por medio de la calle Colón de la ciudad de Segorbe, a toda velocidad, entre una multitud, y sin que medie ningún tipo de barrera entre el público, que se abre y se cierra creando un pasillo según avanzan los toros y los caballos. Sin duda, una oportunidad única de disfrutar de una Fiesta declarada de Interés Turístico Internacional y Bien de Interés Cultural Inmaterial, por su peculiaridad y tradición.
La “Entrada de Toros y Caballos” consta de cinco partes diferenciadas: Hacia las 11 de la mañana los pastores sacan a las reses a pastar por la vega del rio Palancia, situado en las inmediaciones del pueblo. Es entonces cuando tiene lugar la “Tría”, la selección de los seis toros que van a realizar la entrada en ese día. Después llega el momento de la Subida al Rialé, el camino por el que se conduce a pie a los toros hasta los corrales provisionales, junto al acueducto, en toro a las 13:00. Allí esperarán hasta las 14:00 horas, marcadas puntualmente por la campana de la catedral, y, tras anunciarse la suelta de los toros con el disparo de carcasa, estos saldrán disparados en estampida hacia la calle Colón.
Los caballistas esperan a las reses en la plaza de los Mesones donde se produce la Reunión con los toros; los jinetes los rodean sobre la marcha y los acompañan, manteniendo el cerco, durante toda la carrera propiamente dicha por la calle Colón hasta la plaza de la Cueva Santa. Una vez finalizada la entrada, los caballistas vuelven sobre sus pasos por la calle de Colón a modo de desfile, mientras la multitud los aclama y los vitorea por su valentía.
Segorbe es una ciudad que sorprende. Además de vivir esta celebración ancestral, merece la pena también realizar un recorrido urbano por la ciudad. Su importante pasado histórico ha dejado huella en monumentos de gran belleza como el conjunto histórico artístico de la Catedral de Santa María, formado por el templo, la Torre del Campanario, el Claustro y el Museo Catedralicio, considerado como uno de los más importantes en arte de la Comunidad Valenciana; además de los vestigios de la antigua muralla, que conserva las torres cilíndricas del Botxí y de la Cárcel, junto con el Arco de la Verónica.
El paseo por el casco antiguo de Segorbe –declarado Bien de Interés Cultural– permite descubrir al visitante otras joyas arquitectónicas. Los restos del castillo medieval, situado en el vecino cerro de La Estrella, hacen referencia a los orígenes regios de Segorbe. La plaza Agua Limpia, denominada así por la abundancia de manantiales en la zona, es su centro neurálgico y en ella se levanta el Ayuntamiento, del siglo XVI, que fue antiguo palacio de los duques de Medinaceli. Dentro del trazado medieval de Segorbe, que es todavía sede episcopal, llama también la atención del antiguo hospital o el museo municipal de arqueología y Etnología; el Teatro Serrano, el Seminario y varias iglesias. De visita obligada también es el Museo del Aceite y el Centro de Interpretación de “La Entrada de Toros y Caballos”.
Imprescindible hacer un alto en el camino para degustar la rica y diversa gastronomía, destacando la olla segorbina así como embutidos artesanos y jamones; sin olvidar el magnífico aceite de oliva galardonado con multitud de premios por su altísima calidad.
Para los amantes de la naturaleza, los espacios naturales como el Paseo de Sopeña, Paraje de la Fuente de los 50 Caños y Paraje Natural Municipal de la Esperanza, junto al manantial de agua. Durante los meses de verano, lo ideal es refrescarse en el Complejo Acuático Segóbriga Park.
Segorbe, un lugar ideal para disfrutar conociendo la ciudad que supo adaptarse a los tiempos sin renunciar a su propia identidad.
Fuente: Patronato Provincial de Turismo