Bajo el cielo otoñal de la Glorieta Municipal del “Jardín Botánico Pau” de Segorbe, algo extraordinario ha sucedido, los muros invisibles del Museo Nacional del Prado se han disuelto, y sus obras maestras han encontrado un nuevo hogar entre los senderos arbolados y los jardines de este emblemático espacio público.
La exposición itinerante “El Prado en las calles” ha transformado esta glorieta en un museo al aire libre, inaugurado hoy con un acto que ha reunido a autoridades, vecinos y amantes del arte en una celebración de la belleza universal.
Hasta el próximo 26 de octubre, los transeúntes podrán pasear entre 50 reproducciones fotográficas a tamaño real de algunas de las obras más icónicas del Prado, un recorrido que abarca desde el siglo XII hasta los albores del siglo XX y que promete no solo deleitar, sino también educar y unir a una comunidad en torno al arte.
El evento inaugural ha sido un reflejo del alcance colaborativo de este proyecto, que une esfuerzos institucionales para democratizar el acceso a la cultura. En el corazón de la glorieta, rodeados por el murmullo de las hojas y el canto de los pájaros, se dieron cita Pilar Tébar, secretaria autonómica de Cultura de la Conselleria de Educación, Cultura, Universidades y Empleo de la Generalitat Valenciana; Mª Carmen Climent, Alcaldesa de Segorbe; Fernando Pérez, técnico de Gestión de la Coordinación General de Educación del Museo del Prado; y Jaime Alfonsín, presidente de la Fundación Iberdrola España. Juntos, cortaron la cinta simbólica que dio paso a esta galería al aire libre, situada en la parte lateral derecha del acceso principal del jardín, un espacio que combina la majestuosidad de la naturaleza con la grandeza del arte humano.
La Alcaldesa, Mª Carmen Climent, visiblemente emocionada, ha tomado la palabra para invitar a todos a sumarse a esta experiencia única. “Pasear por nuestra glorieta va a ser también pasear por la historia del arte”, ha afirmado con orgullo, extendiendo su llamamiento no solo a los segorbinos, sino a los habitantes de las comarcas vecinas y a cualquier visitante que desee “deleitarse paseando entre estas estupendas obras”.
Su entusiasmo era contagioso, y no era para menos: la muestra reúne un conjunto cuidadosamente seleccionado de reproducciones que abarcan las escuelas española, italiana y flamenca, guiando al espectador por un viaje cronológico a través de la historia de España, Europa y el arte occidental.
Desde las pinceladas místicas de El Greco hasta la intensidad dramática de Goya, pasando por la profundidad psicológica de Velázquez, la sensualidad de Tiziano, el simbolismo de El Bosco o la maestría técnica de Rubens, Durero, Rembrandt y Caravaggio, cada obra es una puerta abierta a un momento, un lugar y una visión del mundo.
“El Prado en las calles” no es un proyecto nuevo, pero su llegada a Segorbe marca un hito en su trayectoria. Iniciado en 2015 como una ambiciosa apuesta por llevar el arte del Prado más allá de las fronteras nacionales, el proyecto ha recorrido plazas y calles de ciudades como San Salvador, Ciudad de Guatemala, La Habana, Panamá, San José y Lima, entre otras. En 2019, la iniciativa viró hacia el territorio español, conquistando espacios públicos en Mérida, Jerez de la Frontera, Elche, Cartagena, Palencia y muchas otras ciudades.
En la Comunidad Valenciana, esta es la undécima etapa de un itinerario que ya ha dejado huella en Benidorm, Ontinyent, Castelló de la Plana, Sagunto, Alicante, Vinaròs, València, Orihuela y Altea. Cada parada ha sido una oportunidad para acercar el arte a públicos diversos, rompiendo las barreras físicas y sociales que a veces separan a las personas de las grandes instituciones culturales.
Pilar Tébar, en su intervención, ha destacado el “gran valor didáctico” de la exposición, subrayando que es “una oportunidad única para conocer de cerca y con todo detalle algunas de las obras maestras universales que alberga la primera pinacoteca española”.
Las reproducciones, acompañadas de carteles explicativos, códigos QR y paneles informativos, no solo presentan las obras en su esplendor visual, sino que las contextualizan, ofreciendo al espectador una inmersión en las diferentes escuelas artísticas representadas en la colección permanente del Prado. Este enfoque educativo transforma el acto de observar en una experiencia de aprendizaje, accesible tanto para expertos como para quienes se acercan al arte por primera vez.
Tébar también ha resaltado el impacto cultural y económico de la muestra en Seg premeditatedly Segorbe. “Contribuye a complementar la oferta cultural del municipio y sus alrededores, convirtiéndose en un atractivo no solo para sus habitantes, sino también como reclamo para la llegada de visitantes desde otros lugares, enriqueciendo así la gran oferta cultural de esta localidad del interior”. Sus palabras reflejan el potencial de la exposición para dinamizar la vida local, atrayendo a turistas que, además de disfrutar del rico patrimonio histórico y natural de Segorbe, ahora pueden sumergirse en esta experiencia artística única.
Jaime Alfonsín, presidente de la Fundación Iberdrola España, uno de los principales impulsores del proyecto junto al Museo del Prado y la Generalitat Valenciana, ha captuado la esencia de esta iniciativa: “Sacamos el arte a la calle con magníficas reproducciones que permiten a los visitantes vivir una experiencia muy similar a la de recorrer la propia pinacoteca. Es una exposición amena y cercana, que invita a detenerse y observar cada detalle”. Sus palabras evocan el espíritu de un proyecto que, desde su lanzamiento en 2020 en Castilla-La Mancha, ha recorrido Castilla y León, Extremadura y Andalucía, cosechando una acogida entusiasta en cada una de sus paradas.
La celebración del bicentenario del Prado, en 2019, sirvió como catalizador para esta iniciativa, que busca no solo conmemorar la historia del museo, sino también acercar su legado a quienes no pueden visitar sus salas en Madrid.
La exposición, que permanecerá en Segorbe hasta el 26 de octubre, no es solo una muestra de arte, sino una invitación a repensar el papel del arte en la vida cotidiana. En un mundo donde las prisas y las pantallas dominan el paisaje, “El Prado en las calles” propone una pausa, un momento para contemplar la belleza y reflexionar sobre la historia.
Las obras, dispuestas en paneles al aire libre, resisten al viento y al sol, como un testimonio de la perdurabilidad del arte frente al paso del tiempo. Los códigos QR permiten a los visitantes acceder a información adicional desde sus dispositivos móviles, conectando lo antiguo con lo moderno en un diálogo entre épocas.
Tras su paso por Segorbe, la exposición continuará su recorrido por la Comunidad Valenciana, con paradas previstas en Gandía y Sant Vicent del Raspeig, donde concluirá su periplo regional. Pero su impacto en Segorbe ya está garantizado. En un municipio conocido por su Entrada de Toros y Caballos, declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional, y por su catedral gótica, esta muestra añade una nueva dimensión a su oferta cultural. Es una oportunidad para que los vecinos se sientan parte de algo más grande, para que los niños descubran a los grandes maestros, para que los visitantes se lleven un pedazo de la historia del arte en su memoria.
En la glorieta, las reproducciones parecían cobrar vida bajo la luz del atardecer. Una pareja de ancianos se detenía frente a La Anunciación de Fra Angelico, comentando en voz baja los detalles del ángel y la Virgen. Un grupo de jóvenes escaneaba un código QR junto a El jardín de las delicias de El Bosco, intrigados por sus enigmas. Y una niña, de la mano de su madre, señalaba con asombro los colores vibrantes de Las tres Gracias de Rubens. En ese instante, la glorieta de Segorbe no era solo un parque; era un lugar donde el arte, la historia y la humanidad se encontraban, sin barreras ni pretextos.
“El Prado en las calles” es más que una exposición; es un recordatorio de que el arte pertenece a todos, no solo a los museos. En Segorbe, durante este mes, el arte respira al aire libre, invitando a todos a detenerse, mirar y maravillarse.

