Sentenciada a dos años y nueve meses por usar un poder notarial sin vigencia
A prisión por utilizar a su madre muerta como avalista. Una vecina de Segorbe ha sido condenada a dos años y nueve meses de prisión por un delito continuado de falsedad en documento público en concurso medial con uno de estafa agravada y otro delito continuado de falsedad documental. Según declara probado la Audiencia Provincial en una sentencia a la que ha tenido acceso Mediterráneo, la procesada, movida de la intención de obtener un enriquecimiento injusto, urdió un plan por medio del cual obtendría financiación de Cajas Rurales Unidas Sociedad Cooperativa de Crédito (Ruralcaja), presentando como afianzadora de aquellas operaciones a su madre en los años 2006, 2009 y 2011.
Para ello, presentó la escritura pública de apoderamiento otorgada el 5 de marzo de 1985 en su favor, ocultando a la entidad de crédito y al notario que en realidad su madre había fallecido con anterioridad –en concreto en el año 2006–, por lo que el poder de representación era nulo.
LA MULTA A ABONAR
La mujer logró 103.000 euros con tres préstamos que ahora debe devolver, así como abonar una multa de 2.790 euros, según reza la sentencia.
La acusada lo negó todo durante su interrogatorio en sala. Dijo que nunca tuvo «la intención de estafar o falsificar» y alegó que desconocía que el poder dejaba de tener valor al morir su madre. «Yo nunca tuve que aportar nada. El banco tenía el poder desde hacía años y cuando fui al notario a firmar ya tenían toda la documentación. Nadie me preguntó si mi madre vivía. Yo solo tenía que firmar», declaró la ya condenada.
La procesada afirmó que dejó de pagar a la entidad porque cayó enferma y no podía trabajar. «Ahora vivo con una pensión de 614 euros y no puedo hacer frente a los 1.500 al mes que pagaba en su día», relató. Incidió, sin embargo, en que la entidad bancaria de Segorbe con la que tenía la hipoteca era conocedora del fallecimiento de su madre. «La directora del banco lo sabía porque me dio incluso el pésame. Eran conocedores», sostuvo la acusada.
TESTIGOS DEL CASO
Un extremo que negó la directiva de la sucursal, que fue la primera testigo a quien el tribunal llamó a declarar. «Me acabo de enterar de todo esto cuando me han citado. No sabía que había muerto», declaró.
En el año 2014 la entidad inició un proceso de ejecución a la procesada por el impago de la hipoteca. «Nosotros si nos dan un poder, pensamos que es válido», afirmó una empleada del departamento de riesgos de la entidad.
La procesada puede recurrir el fallo condenatorio ante el Tribunal Superior de Justicia y, más tarde, ante el Supremo.
Fuente: El Periódico Mediterráneo