El fútbol a veces escribe historias que parecen sacadas de un guion cinematográfico. El CD Segorbe, el último equipo de la provincia de Castellón en certificar su ascenso a Segona FFCV —nada menos que el 25 de julio, cuando la FFCV le notificó la invitación para ocupar una vacante—, ha sido también el primero en debutar en competición oficial esta temporada. Y lo hizo con un triunfo de esos que llenan de esperanza a un vestuario y a toda una afición.
En Estivella, frente a un rival aguerrido y con el público empujando, los del Palancia demostraron carácter. No pesó el estreno ni el hecho de llegar casi por sorpresa a la categoría. El Segorbe se adelantó con personalidad, supo responder a los momentos de apuro y cerró el encuentro con un contundente 1-3. El resultado significó mucho más que un simple pase a la segunda ronda de La Nostra Copa: fue la confirmación de que este equipo ha venido para competir y soñar.
Los refuerzos llegados este verano empezaron a dar muestras de su calidad. Carlos Gimeno, Héctor Rodríguez, Nico, Marcos Torres, Iván Garnes y Óscar Montenegro —todos procedentes del CD Soneja B— aportaron frescura y experiencia. A ellos se suman Agustín (Canet), Zaka y Juan Camilo (CD Jérica), Ayub (Saguntino), Iker Ortín (Atlético Salesianos Burriana) y la guinda del proyecto: Jorge Fenollosa, procedente del CD Soneja de Tercera RFEF, llamado a ser una referencia en el ataque. Un bloque nuevo, con hambre de fútbol y con la ilusión intacta.
Pero detrás de este renacer hay un hombre que conoce el Sisterre como nadie: Jesús Zapata. Su historia está ligada a la del club. Fue jugador durante diez temporadas, cinco de ellas en Preferente; como entrenador dirigió todas las categorías, desde prebenjamines hasta el primer equipo, sumando 25 años en los banquillos; y ahora cumple su tercera temporada como presidente. Su trayectoria no es solo un currículum: es el alma de un club que respira gracias a su pasión y entrega.
Zapata lo ha visto todo con el Segorbe: ascensos, descensos, tardes de gloria y momentos difíciles. Hoy, desde el palco, lidera un proyecto que devuelve la ilusión a la afición. En cada victoria se refleja el esfuerzo de un presidente que nunca se ha desvinculado del club, y en cada grito de aliento de la grada late el orgullo de un pueblo que vuelve a creer en su equipo.
El CD Segorbe fue el último en recibir la noticia del ascenso, pero ha sido el primero en abrir la temporada con una victoria. Una paradoja que no hace más que alimentar la leyenda de un club acostumbrado a luchar contra la adversidad. Porque en el corazón del Palancia, el fútbol no se entiende sin pasión, sin entrega y sin sueños compartidos. Y esta temporada, el Segorbe ya ha demostrado que los sueños, cuando se creen de verdad, empiezan a hacerse realidad.

