En una tarde que quedará grabada en la memoria de los aficionados al futsal, el Viveros Mas de Valero demostró su superioridad incontestable sobre el terreno de juego del Pabellón Municipal San Isidro. Ante un Valencia FS que luchaba por romper su racha negativa, los segorbinos impusieron su ritmo desde el pitido inicial, sellando una victoria aplastante por 0-9 en la jornada correspondiente al Grupo 14 de la Tercera División de Futsal. Esta goleada no solo catapulta al equipo segorbino en la tabla, sino que también subraya su potencial como contendiente serio en una temporada donde cada punto cuenta.
El encuentro, disputado a las 19:30 horas bajo las luces del pabellón valenciano, comenzó con un Segorbe voraz y determinado. Apenas transcurrido el primer minuto, Miguel Andrés Salafranca abrió el marcador, inyectando confianza inmediata a sus compañeros. Segundos después, Juan Garcerán Hernández amplió la ventaja, estableciendo un 0-2 que desmoralizó al conjunto local. El dominio visitante era palpable, con una defensa sólida liderada por el capitán Ferran Llopis Alcaide y un ataque fluido, el Segorbe convertía cada posesión en una amenaza latente.
Alejandro Aguilar Jiménez emergió como la estrella indiscutible de la noche. El dorsal 4, con su precisión quirúrgica, anotó un hat-trick que desarmó por completo la zaga del Valencia FS. Su primer gol llegó en el minuto 4, seguido de otro en el 8, y culminó su exhibición en el 36 con un tanto que ya olía a sentencia. «Aguilar no solo marca goles, sino que dirige el tempo del partido», podría haber comentado un observador neutral, aunque en el banquillo segorbino, bajo la batuta de José Fernando Filgueira García, la estrategia era clara, presión alta y transiciones rápidas.
No fue un monólogo de Aguilar. Pol García Fenoy contribuyó con un doblete en los minutos 9 y 20, demostrando su olfato goleador desde el banquillo. Llopis Alcaide, el capitán, sumó el suyo en el 20, mientras que Andrés Salafranca cerró su cuenta personal con goles en el 38 y 39, rubricando una actuación estelar que lo convirtió en el máximo artillero del choque con un triplete. Juan Garcerán Hernández, por su parte, había inaugurado su cosecha en el 1 y añadió otro en el 15, consolidando la avalancha ofensiva.
El portero Carlos García Navarro, titular indiscutible, apenas tuvo que intervenir, gracias a una línea defensiva impermeable que incluyó a Iker Flores García y al propio Aguilar. Desde el banquillo, jugadores como Radu Andrei Mihai, Azeddine Koukouss Ouidra, Diego Torres Escrig, Alberto Ruiz Leal, Rubén Martínez Zapata y el ya mencionado García Fenoy aportaron frescura y rotaciones clave. Miguel Ángel Torres Navarro, como encargado de material, aseguró que todo fluyera sin contratiempos logísticos.
Para contextualizar esta victoria, el Viveros Mas de Valero llega a este punto de la temporada con un balance sólido, en cinco partidos disputados, acumula dos triunfos, dos empates y una sola derrota. Esta racha los posiciona como un equipo en ascenso, capaz de competir con los favoritos del grupo. En contraste, el Valencia FS sufre un inicio de campaña tormentoso, con cinco derrotas consecutivas que los hunden en la zona baja de la clasificación. Sus titulares, como Ferran Pasco Sapena o Ismael Serra Mora, intentaron resistir, pero la brecha en calidad y motivación era evidente.
Bajo la dirección de Filgueira García, el Viveros Mas de Valero no solo gana partidos; construye una identidad. «Estamos enfocados en el colectivo, pero noches como esta nos recuerdan que tenemos talento individual para marcar la diferencia», podría resumir el técnico en el postpartido. Esta goleada no es un accidente, es el resultado de una preparación meticulosa y una plantilla equilibrada que mezcla juventud y experiencia.
Mientras el futsal español sigue evolucionando, el Viveros Mas de Valero envía un mensaje claro al resto del Grupo 14, están aquí para pelear por los puestos de honor. La próxima jornada el Viveros Mas de Valero recibirá al At Moncadense en una nueva jornada liguera que será crucial para mantener este impulso, pero por ahora, los aficionados segorbinos celebran una victoria que huele a punto de inflexión. En un deporte donde la intensidad lo es todo, el Segorbe ha demostrado que, cuando acelera, pocos pueden seguirle el paso.

