Segorbe, como tantos otros pueblos de Castellón, todavía arrastra las cicatrices de la DANA del otoño pasado. Las lluvias torrenciales se llevaron por delante puentes, barrancos y, sobre todo, muchos kilómetros de caminos rurales que usan a diario agricultores, ganaderos y vecinos de las pedanías. Poco a poco, esas heridas van cerrándose. Esta semana han empezado las obras en el camino Rocha Tornero, la pista que sube desde el casco urbano hacia la Masía de la Mocha y que conecta con varias fincas.
Las máquinas ya están trabajando en los tramos más destrozados. Donde el agua abrió zanjas profundas o se comió el firme, ahora echan hormigón para que aguante la próxima riada. No es una obra de adorno: es para que los tractores y vehículos puedan pasar.
El proyecto lo paga la Conselleria de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca, que dirige Miguel Barrachina. En total, han puesto sobre la mesa 30 millones de euros para arreglar caminos rurales en las provincias de Castellón y Valencia. De ese dinero, 8,2 millones se quedan en Castellón, y una parte ya se nota en el término municipal de Segorbe.
No es la primera vez que entran máquinas en el pueblo desde que pasó la DANA. Hace pocas semanas terminaron los trabajos en el camino de Minguet y en el camino Lápida. Un poco antes arreglaron el del Campo y el de Lagunas. Y ahora le toca al Rocha Tornero. Paso a paso, van recuperando la red de caminos que une el pueblo con el Parque Natural de la Sierra Calderona.
Vicente Bolumar, concejal de Agricultura y Ganadería en el Ayuntamiento de Segorbe, ha estado pendiente de las obras desde el primer día. Mientras las máquinas extendían el hormigón, explicó lo que significa esto para el día a día de la gente: «Esta actuación ha reparado los tramos que estaban más dañados y los hemos reforzado con hormigón. Seguimos trabajando para que todos los caminos del entorno natural de Segorbe y de las pedanías queden en condiciones. Es lo mínimo que merecen nuestros vecinos y vecinas».
Los agricultores de la zona lo tienen claro: sin estos caminos en buen estado, el trabajo se complica mucho. Un tractor que se queda atascado o una furgoneta que no puede subir carga son horas perdidas y dinero que se va. Por eso, aunque las obras molestan unos días, nadie se queja cuando ve que al final la pista queda firme y ancha.
La idea de la Conselleria es no parar. Todavía quedan muchos caminos en la lista, tanto en el Alto Palancia como en el resto de la provincia. Mientras tanto, en Segorbe ya se nota el cambio: lo que hace un año era un barrizal intransitable, hoy empieza a parecerse otra vez a un camino de verdad.

