La Catedral de Segorbe acogió el domingo 21 de diciembre una celebración dentro del marco del Año Jubilar de la diócesis. El evento principal fue el canto solemne del Himno Akathistos a la Madre de Dios, un texto litúrgico de la tradición oriental que se interpretó en el templo catedralicio.
El Himno Akathistos, compuesto en griego en el siglo V, es uno de los cantos marianos más antiguos de la tradición cristiana bizantina. Su nombre significa «de pie» o «sin sentarse», porque los fieles lo escuchan y cantan en esa posición, en señal de reverencia. El himno narra poéticamente episodios del Evangelio relacionados con la Virgen María, como la Anunciación y el Nacimiento de Jesús, y reflexiona sobre su maternidad divina y su papel en la salvación. Se trata de un texto compartido por las Iglesias de Oriente y Occidente, y su presencia en una catedral latina como la de Segorbe subrayó el carácter ecuménico de la celebración.
La ceremonia tuvo un enfoque litúrgico y espiritual. Los asistentes participaron en un momento de oración centrado en el misterio de la Encarnación, visto a través de la figura de María. El himno actuó como puente entre tradiciones cristianas diferentes y como expresión de unidad en la fe.
La parte musical corrió a cargo del coro y la orquesta de la Parroquia del Santo Ángel, ubicada en Vall de Uxó. Este grupo se encargó de la interpretación principal, combinando voces e instrumentos en una ejecución coordinada. El organista de la Catedral, Santiago Pérez, aportó el acompañamiento con el órgano del templo, un instrumento que forma parte del patrimonio histórico del edificio. La dirección general de la música estuvo en manos de Juan Felipe Durá Llopis, quien aseguró la integración entre las partes cantadas y la liturgia.
El Deán del Cabildo Catedral presidió la celebración, con la presencia y participación de los demás miembros del Cabildo. La organización y la dirección litúrgica recayeron en Antonio Sanfélix, Delegado para el Jubileo y Canónigo Maestro de Ceremonias de la Catedral.
La celebración se desarrolló en el interior de la Catedral de Segorbe, un edificio gótico con elementos renacentistas y barrocos que sirve como sede de la diócesis de Segorbe-Castellón. El templo, elevado a basílica en 1983, acogió a los fieles en un ambiente de recogimiento propio del tiempo de Adviento y del Año Jubilar diocesano.
Al final del evento, los participantes expresaron su satisfacción por la experiencia vivida. La combinación de liturgia, música sacra y oración dejó una marca en quienes asistieron, y se percibió como un aporte al itinerario espiritual del Año Jubilar. Este tipo de celebraciones muestra cómo elementos como el canto litúrgico y la interpretación musical siguen sirviendo como medios para la contemplación y el encuentro con lo divino en el contexto de la Iglesia actual.

