Dicen que hasta el rabo todo es toro y en esta ocasión más si cabe. Y es que ante la reapertura de las playas de la Comunidad Valenciana, la Generalitat Valenciana decidió contratar a 1.000 personas para que ejercieran de auxiliares de playa pero… ¿Qué pasa con los municipios que hemos decidido abrir las piscinas de verano? ¿Acaso no tenemos prácticamente la misma problemática que los municipiosque tienen playas?
La finalidad, al menos, es la misma: Hacer respetar la normativa sanitaria así como garantizar el acceso a ellas de manera segura para el usuario. Sin embargo, la Generalitat Valenciana ha cometido un agravio comparativo entre las zonas rurales y el litoral valenciano y eso que a priori se presupone quetodos somos iguales, indistintamente del lugar donde vivamos.
Los pequeños municipios que hemos decidido abrir las piscinas de verano con el claro objetivo de ofrecer un servicio al ciudadano.
Aún sabiendo y siendo conscientes del esfuerzo económico y humano que iba a suponer y que en ningún caso se ve apoyado por ningún tipo de ayuda o soporte proveniente de la administración autonómica. En Segorbe hemos abierto el Complejo Acuático Segóbriga Park y las piscinas de Peñalba.
El presidente de la GVA, Ximo Puig, aseguró que “queremos un Mediterráneo vivo y seguro, para lo que vamos a contratar a estos controladores y que sean la mejor cara de la seguridad en nuestras playas” a lo que yo le respondería que “los municipios de interior también lo queremos, pero lo queremos de forma igualitaria para todos, porque la seguridad sanitaria atañe a todos y no solo a algunas zonas”.
Pese a todo y a todos, Segorbe puede estar satisfecho por el trabajo de promoción y dinamización que se está haciendo tras la reapertura de la Tourist Info, que ha recibido ya al turista 1.000 desde el 1 de julio y que provienen de toda la Comunidad Valenciana, además de comunidades limítrofes como Aragón y Cataluña o País Vasco y Madrid, en otros casos.
Lo que perdura es la satisfacción por el trabajo realizado durante estos meses para evitar que el impacto económico no sea tan acuciante.
Sin embargo queda el sabor amargo de no recibir apoyo y soporte de parte de otras administraciones más cercanas, aun así seguiremos con la misma línea de trabajo incansable.

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