La lluvia, que tantas veces ha sido símbolo de vida en la Comunidad Valenciana, se convierte hoy en un recordatorio de prudencia. El tradicional acto institucional del Nou d’Octubre, que cada año reúne a los valencianos en el Palau de la Generalitat, ha sido pospuesto debido a las adversas previsiones meteorológicas. Sin embargo, la voz del Molt Honorable presidente de la Generalitat, Carlos Mazón, ha resonado con fuerza en una declaración institucional cargada de simbolismo, memoria y esperanza. Un mensaje que, en este 2025, no solo conmemora el Día de la Comunidad Valenciana, sino que también honra a las víctimas de la tragedia que marcó el pasado reciente y celebra la solidaridad que unió a un pueblo en sus horas más oscuras.
Este 9 de octubre no se parece a ningún otro. Hace un año, la Comunidad Valenciana enfrentó la peor catástrofe natural de su historia reciente, las devastadoras riadas que dejaron un rastro de pérdida y dolor en Alicante, Castellón y Valencia. “Este Nou d’Octubre no tiene nada que ver con el del año pasado. Y, al mismo tiempo, tiene todo que ver con lo que este día significa para los alicantinos, castellonenses y valencianos”, afirmó Mazón, evocando el espíritu de un pueblo que, aun golpeado, se aferra a su identidad y a su capacidad de renacer.
El himno regional, que este año celebra su centenario desde su aprobación en 1925, será el protagonista simbólico de la jornada. Sus versos, nacidos no de un conflicto, sino del orgullo de un pueblo que mostró su grandeza en la Exposición de 1909, culminan en tres gritos que resuenan como un mantra de resistencia: “Vixca, vixca, vixca”. Tres vivas que, en palabras del presidente, son un canto a la vida, a la memoria de las víctimas y a la solidaridad que brotó de toda España en los momentos más amargos.
El acto institucional, pospuesto por la alerta meteorológica, iba a ser el escenario para entregar la Alta Distinción de la Generalitat a las comunidades autónomas y reconocimientos especiales a colectivos, empresas, profesionales y asociaciones que acudieron en ayuda de los valencianos durante la tragedia. “Sería imposible enumerar todas las acciones y muestras de valentía, solidaridad y cariño que los valencianos recibimos de toda España en aquellos días de desesperación”, señaló Mazón, subrayando que este gesto de gratitud quedará pendiente, pero no olvidado.
El presidente rindió un sentido homenaje a las víctimas, afectados y damnificados de las riadas, destacando que el Nou d’Octubre de este año es también “un cálido mensaje de afecto y de solidaridad de todo un pueblo y sus instituciones”. Un mensaje que busca devolver la vida tal como los valencianos la entienden: con dignidad, esfuerzo y esperanza.
La declaración de Mazón puso el foco en el proceso de recuperación, un reto de proporciones colosales que ha exigido a la Generalitat estirar al máximo sus recursos y competencias. “Con recursos propios se está llevando a cabo un esfuerzo inédito que se ha focalizado en las víctimas, en sus familias, en los afectados y damnificados, en los trabajadores autónomos y en las empresas que sufrieron las riadas”, afirmó. La reconstrucción de infraestructuras esenciales, como el metro, carreteras, puentes, depuradoras, centros de salud y colegios, avanza sin descanso, a pesar de las limitaciones.
El presidente insistió en la necesidad de prevenir futuras catástrofes, mejorando los planes de emergencia y la capacidad de respuesta. “Vamos a seguir trabajando para que la Recuperación no se ralentice ni se pare”, prometió, subrayando que la Generalitat está comprometida con devolver la estabilidad y el bienestar a las tres provincias.
El Nou d’Octubre, según Mazón, no es una mera efeméride, sino “una realidad viva” que consagra una identidad forjada en la colaboración, no en la confrontación. Una identidad que encuentra su máxima expresión en el Estatuto de Autonomía y la Senyera, símbolos de un autogobierno que no necesita pedir permiso para existir. “Nuestra lengua valenciana no necesita añadidos, comillas, barras ni guiones porque tiene su identidad propia, forjada por siglos de amor del pueblo que la habla”, defendió el presidente, en un mensaje que reafirma el orgullo por las señas de identidad valencianas.
El próximo 2026, con la conmemoración del 750 aniversario de la muerte de Jaume I, será un momento clave para celebrar este legado histórico. “Estamos orgullosos de todo aquel pasado, porque sabemos que es también guía de este presente que nos pertenece y nos acoge a todos para soñar con el futuro que merecemos”, señaló Mazón.
El presidente destacó los avances económicos de la Comunidad Valenciana, con niveles récord de inversión, empleo y reducción del desempleo, especialmente entre mujeres y jóvenes. Sin embargo, también reconoció los desafíos pendientes, como la necesidad de un sistema de financiación autonómica justo. “No desistiré de reclamar un sistema de financiación autonómica justo, sin privilegios de unos sobre otros y decidido entre todos”, afirmó, subrayando la importancia de un fondo transitorio de nivelación para garantizar los servicios públicos de calidad que los más de cinco millones de valencianos merecen.
En un mensaje final, Mazón llamó a la unidad de una tierra plural, abierta y mediterránea, que acoge a quienes la eligen como hogar y exige un trato justo. “Para esa gente, nuestra gente, es el Nou d’Octubre. Para todos son los tres vivas –los tres vixca– con los que, juntos, cantamos nuestro himno”, concluyó.
En un día marcado por la prudencia y la memoria, los valencianos miran al futuro con la fuerza de su historia y la certeza de que, juntos, seguirán gritando: “¡Vixca, vixca, vixca!”.

