La Catedral de Segorbe acogió este Lunes Santo la Misa Crismal, presidida por el obispo de la diócesis de Segorbe-Castellón, D. Casimiro López Llorente. En esta celebración, la Iglesia diocesana conmemoró los 25 años de su ordenación episcopal.
La eucaristía reunió a un numeroso grupo de fieles, miembros de los Cabildos Catedral y Concatedral, vicarios, sacerdotes, diáconos, seminaristas, religiosos y laicos. En representación del Ayuntamiento de Segorbe asistieron la alcaldesa, Mª Carmen Climent, y el concejal de Participación Ciudadana, Ricardo Pascual.
Durante la misa, el obispo consagró el Santo Crisma y bendijo los óleos de los catecúmenos y de los enfermos, que se utilizarán durante el año en la administración de los sacramentos. Los sacerdotes presentes renovaron sus promesas sacerdotales, en vísperas del Jueves Santo, día en que la Iglesia recuerda la institución del sacramento del Orden.
En su homilía, D. Casimiro López Llorente invitó a los asistentes a unirse a su acción de gracias por el “don inmerecido” de su ordenación episcopal y por su ministerio, primero en la diócesis de Zamora y después en Segorbe-Castellón.
“No es esta una celebración para resaltar mis méritos personales, sino para entonar un canto de alabanza y de acción de gracias a la misericordia y fidelidad de Dios”, afirmó, citando las palabras del salmista: “Cantaré eternamente tus misericordias, Señor”.
El obispo centró su reflexión en Cristo, el Ungido, y en el significado de la unción que reciben los cristianos en los sacramentos. Recordó el triple ministerio episcopal —enseñar, santificar y regir— como una participación en la misión de Cristo. Destacó la importancia de anunciar la Buena Noticia con claridad y cercanía, promover la vida sacramental y ejercer el gobierno pastoral como un servicio de caridad.
Dirigiéndose de manera especial a los sacerdotes, les exhortó a redescubrir la belleza de su vocación y a renovar su compromiso con Cristo y con los fieles. “Fuisteis ungidos para amar y servir”, les recordó, animándoles a vivir con fidelidad su ministerio, incluso en medio de las dificultades, sostenidos por la fuerza del Espíritu Santo.
Con motivo de sus bodas de plata, D. Casimiro evocó con emoción su ordenación episcopal, celebrada el 25 de marzo de 2001 en Zamora. Renovó su “fiat” a Cristo y a la Iglesia: “Un sí confiado, no en mis fuerzas, sino en la gracia de Dios”. Pidió oraciones por su persona y por todos los sacerdotes, para que sean fieles al ministerio recibido.
Tuvo también un recuerdo especial para los sacerdotes ancianos, enfermos y fallecidos desde la anterior Misa Crismal. Los encomendó a la misericordia de Dios y citó sus nombres: José Aguilella Maneu, Miguel Antolí Guarch, Manuel Blasco Járrega, José García Adelantado, José García Soriano, José Luis García Suller, Rafael Martínez Navarro, Domingo Monleón Lozano, José Perarnau Espelt, Francisco Segarra Sanchís y Miguel Simón Ferrandis.
Al concluir la eucaristía, el secretario particular del obispo, D. Ángel Cumbicos, leyó la carta enviada por el papa León con motivo del aniversario. En ella, el Pontífice felicitó a D. Casimiro por su dilatada actividad apostólica en las diócesis de Zamora y Segorbe-Castellón, así como en la Conferencia Episcopal Española. Destacó especialmente su dedicación a la educación, la catequesis y el derecho, siempre inspirada en el servicio a la comunión.
El papa León le deseó lo mejor por intercesión de la Santísima Virgen María y le impartió la bendición apostólica a él, a su clero, a sus fieles y a sus familiares.
A continuación, el vicario general, D. Javier Aparici, tomó la palabra en nombre de toda la diócesis. Expresó la alegría por el aniversario y agradeció la entrega del obispo a lo largo de estos 25 años. Como signo de reconocimiento, se le entregó un obsequio que combina la cerámica artística de la tierra con su escudo episcopal y el lema “al servicio de la comunión”.
Tras la misa, tuvo lugar una comida fraterna en el Seminario de Segorbe, en la que los sacerdotes felicitaron personalmente a D. Casimiro López Llorente por sus bodas de plata episcopales.

