- Los populares lamentan que el Consell no pare de recortar en la sanidad de la provincia y deje el centro de salud de Rafalafena 5 meses sin coordinadores.
- Gallén: “PSOE y Compromís han confundido la sanidad con un chiringuito en el que enchufar a sus amigos”.
El Partido Popular de Castellón ha denunciado “los constantes recortes y el caos” generado por las políticas de la Consellera Carmen Montón “que, curiosamente, se centran solo en la provincia de Castellón”. Unos recortes y falta de gestión que han provocado que, por ejemplo, el centro de salud de Rafalafena se quede sin coordinación durante cinco meses.
Una situación provocada por “el enchufismo de Montón” que “ha confundido la sanidad con un chiringuito para colocar a sus amigos” y que “no sólo deja sin coordinadores a centros de salud, sino que se cierran quirófanos, planas enteras de los hospitales y se eliminan servicios básicos”.
La diputada del PP, Marta Gallén, se ha preguntado “por qué todos los recortes sanitarios se concentran en la provincia de Castellón donde eliminan desde el Banco de Sangre a unidades de atención a enfermos”. Para la popular “se está yendo demasiado lejos en este caos” y ha lamentado que “los que venían a rescatar a las personas no paren de jugar con algo tan fundamental como es la sanidad”.
La responsable del PP denuncia que “no hay ni un día sin que no se produzca un escándalo en la sanidad o un insulto a los profesionales”. Cabe recordar que Gallén ya denunció el jueves que “los constantes recortes de Montón están teniendo ya sus consecuencias” con el caso de la aparición de legionela en un hospital y denunciaba que “no puede ser que la sociedad de Castellón se entere por los medios de comunicación ante la opacidad de Montón y su forma de gestionar” ya que “estamos hablando de un problema de salud pública”.
Cuando los cargos públicos los ocupan gente sin valores pasa lo lo pasa.
Gente que ni han dado palo al agua, ni piensan. Gente que en la empresa privada no tendrían huevos de ganarse 800 euros de nómina Pelotilleros a tutiplén que no piensan mas que en pillar.
El presidente socialista de la Generalidad Valenciana ha anunciado en el parlamento regional que el Hospital público de Alcira dejará de ser gestionado por una compañía concesionaria privada y pasará a ser gestionado de forma directa, es decir, por funcionarios públicos.
Es decir, la única reforma que la izquierda española propone en el sistema público de salud es volver al pasado, al vetusto sistema de empleados públicos con el puesto asegurado de por vida, de sindicatos campando a sus anchas por los hospitales, y de gasto público que crece no para proporcionar mayor salud, sino para dar más comodidad a los que administran el presupuesto público.
La única fórmula que el inmovilismo de la política española había dejado que apareciera, la de los hospitales públicos gestionados por empresas especializadas, es precisamente la que los socialistas anuncian que van a suprimir. Si malo es que el Estado se ponga a curar enfermos, peor es que vuelva a hacerlo allí donde las empresas llevan años demostrando que sus médicos y enfermeros son perfectamente capaces de prevenir, tratar y curar las enfermedades.
Lo más importante: los hospitales de gestión privada tienen los mismos indicadores de efectividad clínica y seguridad del paciente que el resto de los hospitales. Añadamos a eso que la satisfacción de los pacientes es mucho mayor que en los hospitales gestionados por funcionarios. Las reclamaciones son muy inferiores y el gasto público es entre un 20 y un 30 por ciento menor que cuando la gestión la hace directamente la administración pública.
Para los defensores del modelo funcionarial lo que importa es que el médico o el enfermero sean empleados públicos. Sin embargo para los pacientes eso es irrelevante, lo que importa es que los médicos y enfermeros presten atención a su enfermedad y le ofrezcan el tratamiento más eficaz. Y para los ciudadanos lo mejor es que eso se haga con el menor consumo posible de dinero del contribuyente, esto es: gastando todo lo necesario para cuidar al enfermo, pero no desperdiciando dinero de todos en aquello que no aporte nada a la salud. Por eso las fórmulas de colaboración público-privada se van extendiendo cada vez más por todo el mundo, y especialmente en aquellos países que más necesitan mejorar. El llamado «modelo Alcira» es un modelo que ha generado interés y que ya está en varios continentes. Ahora se le corta su raíz original, tal vez para quitarle incluso su nombre, negando su existencia y su futuro.
España no necesita más despilfarro de gasto público, sino menos. No necesita más políticos tomando decisiones sobre cómo y dónde hay que curar a los enfermos, sino menos. No necesita más funcionarios, sino médicos y enfermeros tan buenos como los que hay, que tengan sencillamente el mismo contrato que el resto de los mortales. España no necesita la arrogancia de los cobardes, sino la audacia de los que se atreven a innovar y a reformar.
Se habla tanto en términos de progresismo, democracia, trabajar para las personas, etc… que creo que ninguno de los que tanto los usan, saben su significado.
¡Qué saben ellos lo que es trabajar por y para las personas! Y sin cobrar un céntimo.