Fernando Machancoses apostó por una tarde basada en la regularidad y la decisión le salió bien. La ganadería presentó vacas de distintas edades, junto a un toro en puntas y un toro embolado, en la jornada del XLI Concurso de Ganaderías Ciudad de Segorbe.
La elección no fue casual. Conocedor de la plaza de Segorbe, el ganadero lleva preparando durante el verano los animales que considera que pueden responder en este escenario. En una plaza como esta, donde cada animal tiene que adaptarse a una distribución con muchos recovecos y diferentes zonas de trabajo, la elección del ganado resulta importante.
Y en esta ocasión la ganadería consiguió que prácticamente todas las vacas cumplieran. De las siete participantes, seis superaron claramente la puntuación de aprobado y la séptima se quedó cerca. El resultado final de las vacas fue de 201 puntos.
La tarde comenzó con Soldadita, número 86, que consiguió 31 puntos. Fue una vaca completa desde el principio y su actuación hizo que en la plaza pronto se empezara a pensar que podía ser una tarde importante para Machancoses.
Después llegaron Tesorera, número 27, con 23,5 puntos, y Flecha, número 40, con 29. Pero uno de los momentos más destacados llegó con Colilla, número 22, que alcanzó los 38,50 puntos.
Colilla tuvo unos primeros seis minutos de mucha actividad. La vaca trabajó de forma constante y los movedores supieron llevarla hacia las rateras para que siguiera entrando. Su actuación recordó además que en 2024 ya había sido la vaca ganadora del concurso de Segorbe.
Durante la tarde, sin embargo, se decidió cuidar al animal. En algunas enfiladas se pudo comprobar que, después de varios golpes, la vaca necesitaba algo más de descanso. Fernando Machancoses estuvo pendiente de esa situación y se optó por cambiar la forma de hacerla trabajar para evitar forzarla.
Al terminar, Colilla no salió directamente de la plaza. Se le permitió dar una vuelta mientras recibía los aplausos del público, un reconocimiento a una vaca que ya tiene su historia en Segorbe.
El toro en puntas Galán, número 18, consiguió 26 puntos. En Turís había ofrecido una actuación de mayor intensidad, pero en Segorbe también cumplió. Pegó en los palos, se lanzó a la fuente, levantó el tablón y protagonizó varias entradas, aunque en esta ocasión se mostró algo más reservado.
La segunda parte de la tarde volvió a mantener la línea de la primera. Cartulina, número 43, sumó 25,50 puntos; Faraona, número 60, alcanzó los 27; y Camarera, número 35, cerró la participación de las vacas con 26,50 puntos.
Faraona dejó también algunos de los momentos más comentados de la tarde. Moisés protagonizó varios detalles con la vaca en la fuente, llegando incluso a tocarle el cuerno mientras el animal seguía pendiente de él. La situación exigió rapidez y conocimiento por parte del joven, que después se retiró sin forzar más la actuación.
Camarera, por su parte, confirmó las buenas sensaciones de la ganadería. A pesar de ser una vaca joven, trabajó en diferentes zonas de la plaza, se tiró a la fuente, hizo recortes y golpeó en los palos.
La noche tuvo otro protagonista de Machancoses. El toro embolado Precioso, número 41, consiguió 37,50 puntos y dejó varias carreras y entradas que mantuvieron la atención del público. También llamó la atención la presencia de tres mansos utilizados para recoger al toro, un aspecto que fue valorado durante la noche.
La jornada dejó a Fernando Machancoses primero en la clasificación de la tarde, con una puntuación basada sobre todo en la regularidad del conjunto. No hubo una vaca que fallara claramente y eso terminó marcando diferencias frente a otras ganaderías que quizá tuvieron algún animal más llamativo en determinados momentos.
La estrategia también tuvo otra consecuencia: al presentar vacas más jóvenes y de menor tamaño, algunos aficionados se animaron a entrar más con ellas. En una plaza como la de Segorbe, el comportamiento del animal y la respuesta de los participantes están muy relacionados. Una vaca puede tener buenas condiciones, pero si nadie se mete con ella, resulta más difícil que pueda mostrar todo lo que lleva dentro.
Por eso, la elección del ganado para Segorbe tiene una dificultad añadida. No se trata únicamente de llevar animales con nombre, sino de buscar una combinación que funcione en una plaza que no es sencilla para las reses.
La plaza segorbina tiene una distribución particular, con fuentes, palcos, rateras, bancos, escaleras y diferentes recorridos. El animal necesita tiempo para conocerla y adaptarse a sus espacios. Esa dificultad hace que el concurso tenga un componente diferente respecto a otras plazas.
La tarde de Machancoses también volvió a poner sobre la mesa el papel de los jóvenes que participan en la plaza. Durante la semana se ha visto cómo han ido aumentando su participación y cómo muchos de ellos asumen también tareas de organización, control y seguridad dentro de las comisiones.
Otro de los aspectos que se comentó fue el acceso a la plaza durante las tardes. Los palcos son privados y algunos de sus propietarios ceden asientos al Ayuntamiento para que pueda ponerlos a la venta. Esas localidades se agotan en pocos minutos, por lo que el espacio disponible es limitado. Por la mañana, durante las entradas, el acceso es diferente y el público puede situarse en los palcos.
En las tardes, además, los vecinos de Segorbe deben acreditar que tienen abonada la cuota correspondiente para poder acceder, mientras que las personas que no son de la localidad pueden entrar mostrando su DNI. La falta de espacio hace que, especialmente para las familias con niños, resulte complicado acceder a la parte alta si no disponen de una de esas localidades.
En el apartado del concurso, Machancoses terminó la tarde con 201 puntos en vacas, 26 en el toro en puntas y 37,50 en el toro embolado. Una actuación basada en que prácticamente todos los animales cumplieran su función.
El resultado confirmó la apuesta de Fernando Machancoses. En Segorbe no siempre gana el animal que deja el detalle más espectacular, sino el conjunto que consigue mantener un nivel alto durante toda la tarde. Y en esta ocasión, la regularidad fue precisamente la principal baza de Machancoses.

