Hoy, 13 de febrero, Día Mundial de la Radio, es un gran día para recordar al ingeniero Julio Cervera Baviera, segorbino nacido el 26 de enero de 1854 al que se le atribuye la invención de la radio tras descubrir varias patentes de su invento en diversos países europeos.
Julio Cervera y Baviera fue un hombre polifacético, convencido de su capacidad de mejorar el mundo, una persona de honor, con un alto concepto de la patria, sabio, con objetivos de libertad guiados a través de la educación y de la expresión, crítico con los abusos de los gobernantes y de sus políticas coloniales, capaz de frenar al todo poderoso ejército norteamericano y dispuesto a aportar su grano de arena para mejorar la calidad de vida de sus semejantes mediante la investigación en distintos campos científicos y técnicos.
Entre sus hitos de reconocimiento, el ingeniero consiguió un notable dominio sobre las ondas hertzianas. Sabía cómo tratarlas y darles aplicación. Así logró inventar un nuevo sistema de telegrafía sin hilos. No era el sistema de Marconi. Era mejor. Con nuevos aparatos logró incrementar la transmisión de palabras en cantidad seis veces superior a las que podía emitir Marconi. Dentro de sus objetivos militares también inventó un sistema para el control remoto de torpedos y explosionar bombas a distancia y sin cables. Patentó el mando a distancia, tan común hoy en cualquier aparato electrónico, y en Valencia realizó pruebas para evitar que dos trenes pudieran colisionar circulando por la misma vía. En 1902 creó la Sociedad Anónima Española de Telegrafía y Telefonía sin Hilos. Hablar de telefonía sin hilos es hablar de la radio y últimamente un investigador de la Universidad de Navarra atribuye a Cervera la invención de la radio tras descubrir varias patentes de su invento en diversos países europeos.
Cervera también destacó por su dominio de las relaciones internacionales, su faceta periodística, creando varias publicaciones como “El Parlanchín”, con solo 18 años en Segorbe. También en 1909 compró El Radical, de Valencia y colaboró con otros muchos como El Imparcial y El País, entre otros.
Destinado a Santa Cruz de Tenerife como ayudante de campo del general Macías, Cervera llevó a cabo el alumbrado eléctrico de la capital que planificó como director técnico de la Compañía Eléctrica e Industrial de Tenerife. También trabajó en el proyecto del tranvía eléctrico Santa Cruz – La Orotava, y del ferrocarril de Tenerife que nunca se llevó a cabo por su elevado coste económico. Por estas actuaciones se puso su nombre a una calle de Santa Cruz. También hay una calle a su nombre en Ponferrada, la Universidad Politécnica de Madrid tiene una sala de lectura con la denominación de Julio Cervera y Baviera y la Escuela Superior de Ingeniería de Valencia rotuló una de sus calles en Burjasot con su nombre.
En 1898 con motivo de la Guerra contra Estados Unidos, Cervera dirigió el salvamento del material de guerra que conducía el vapor español Antonio López, embarrancado en la costa de Puerto Rico tras el ataque de un buque americano. Las tropas mandadas por Cervera consiguieron dominar el incendio iniciado a bordo y recuperar la carga. El material de guerra salvado era considerable: 10 piezas de artillería, 300 cajas de pólvora y municiones, medio millón de raciones de tropa e innumerables accesorios. La operación duró dos días, pero se salvó todo.
Días más tarde el comandante Cervera obligó a retirarse a los americanos en Guayama, y con 197 hombres mantuvo sus posiciones en las alturas de Guamaní ante el ataque de 2.000 soldados americanos. También participó en la guerra de Melilla y las últimas acciones de la III Guerra Carlista.
Estando en Puerto Rico realizó un proyecto de salto de agua para aprovechamiento eléctrico en el río Piedras que desemboca junto a la capital, San Juan. Ya en España, también realizó otro salto de agua para producción eléctrica en el río Cabriel, afluente del Júcar.
A los 25 años ingresó en la masonería en la que alcanzó los máximos estadios de reconocimiento. En 1890 funda el Gran Oriente de Marruecos en Tánger, junto al príncipe Felipe de Borbón y Braganza. Formó parte de los “55 Grandes Inspectores Generales” del momento fundacional del Gran Oriente Español. Fue nombrado Gran Maestre y Gran Comendador del Supremo Consejo. En 1891, alcanza el grado 33, máxima autoridad dentro del rito masónico y en el mismo año las logias de Marruecos se incorporaron al Gran Oriente Español con la iniciativa de Cervera, que fue distinguido como miembro de honor. Falleció en Madrid, el 24 de junio de 1927.
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