El programa incluye el traslado desde la Iglesia de San Pedro, la celebración de la misa en la Catedral y la posterior ofrenda y procesión por el itinerario tradicional.
Segorbe se viste de fe, tradición y emoción para rendir homenaje a la Virgen del Loreto en una de las celebraciones más esperadas del calendario festivo. Este año, con una corte excepcionalmente numerosa y un fervor popular que promete llenar cada rincón de la ciudad, la jornada se anuncia como un acontecimiento único.
El acto central dará comienzo a las 12:00 horas, con el solemne traslado de la imagen de la Virgen desde la Iglesia de San Pedro hasta la Santa Iglesia Catedral Basílica, donde tendrá lugar la misa en su honor. Una decisión tomada con el propósito de acoger al gran número de cortes, familiares y feligreses que desean participar.
“La Catedral ofrece un espacio capaz de albergar a todos los que quieran acompañarnos. San Pedro es una joya histórica, la iglesia más antigua de Segorbe, pero este año nos hubiera resultado imposible dar cabida a tantas personas”, explicó Mª Carmen Climent, destacando la importancia de este cambio.
Tras la misa, la Virgen del Loreto volverá a ser protagonista en su tradicional ofrenda ante el retablo de la Virgen en la plaza del Agua Limpia, seguida de la tradicional Mascletá.
Por la tarde procesión donde en esta ocasión la imagen de Ntra. Sra. del Loreto saldrá por el claustro de la Catedral, bajará por el arco de la Verónica Claustro de la Catedral, bajará por el arco de la Verónica, plaza Cueva Santa, calle Colón, calle Santo Domingo, calle Aladreros, plaza Agua Limpia, calle Julio Cervera, calle Colón, plaza Cueva Santa, calle General Calvo Lucía y plaza Mezquita, entre vítores y muestras de devoción hasta la Iglesia de San Pedro.
La jornada promete ser un espectáculo de fe y emoción colectiva, con un acompañamiento multitudinario que, como cada año, llenará las calles de vítores y el clásico “¡guapa, bonica!” dedicado a la Virgen y a la corte.
Este 2025, la celebración de Loreto no solo será un acto religioso, sino también un testimonio vivo del arraigo y la unión del pueblo de Segorbe, que se prepara para ofrecer a su patrona un homenaje inolvidable.

