La Casa Garcerán de Segorbe abrió sus puertas el pasado 12 de febrero de 2026 a la exposición Símbolo y esencia, del artista Antonio Aznar Martín, conocido como Pinos. El acto de inauguración, que tuvo lugar a las 19:00 horas, congregó a un amplio grupo de asistentes y dio inicio oficial al ciclo expositivo de ese año organizado por la Comisión Delegada de la Fundación Bancaja en Segorbe. La muestra permanecerá abierta al público hasta el 22 de marzo de 2026, con horario de visitas los jueves de 11:00 a 13:00 horas y acceso gratuito.
Vicente Martínez, presidente de la Fundación Bancaja Segorbe, inauguró el turno de intervenciones con una bienvenida extensa a los presentes. Entre ellos se encontraban la alcaldesa de Segorbe, Mª Carmen Climent; la concejala de Cultura del Ayuntamiento de Segorbe, Marisa López, junto a varios miembros de la corporación municipal; la alcaldesa de Altura, Rocío Ibáñez, y su concejal de Cultura, José María Orellana; el alcalde de Viver, Vicente Ferrer; el alcalde de Geldo, David Quiles; la concejala de Cultura de Soneja, Carmen Rueda; miembros de la comisión delegada de la fundación; representantes de diversas asociaciones locales y un numeroso público que llenó las salas del edificio ubicado en la calle Colón, 23.
Martínez describió la exposición como el arranque del programa anual de muestras en la Casa Garcerán, un “carrusel expositivo” que espera atraer visitas a lo largo de 2026. Agradeció especialmente la asistencia del público por apoyar a un artista comarcal y destacó que el proyecto, presentado por Pinos y la comisaria Meluca Redón, generó entusiasmo desde el primer contacto. La selección incluye 32 pinturas —escogidas de un conjunto de 288 obras creadas en más de diez años— junto con elementos audiovisuales que complementan el recorrido por las dos plantas del espacio expositivo.
Entre las piezas expuestas destaca el cuadro galardonado en el concurso internacional de arte Manolo Valdés de Altura —un certamen en el que la Fundación Bancaja colabora como patrocinador—, una obra de gran formato que cierra el recorrido y que Martínez calificó de hito casual pero significativo en la trayectoria del artista.
El presidente dedicó una parte importante de su discurso a perfilar tanto la obra como la personalidad de Pinos. Recordó encuentros repetidos en concursos y exposiciones, conversaciones informales en inauguraciones y un carácter que transmite cariño, honestidad, amabilidad, cercanía, humildad y transparencia, cualidades que le han granjeado amistades duraderas dentro y fuera del ámbito artístico. Señaló que la figura humana y, en particular, la mujer constituyen referentes constantes en su producción.
Martínez repasó los inicios del artista: durante el servicio militar, el dibujo y la pintura se convirtieron en un refugio para evadirse de un contexto obligatorio y poco afín. Aquella práctica evolucionó hasta convertirse en una necesidad vital que no ha cesado. Mencionó los frecuentes viajes en AVE a Madrid para visitar museos y exposiciones, donde Pinos observa y analiza el trabajo ajeno porque “de lo que se ve se aprende”. Durante el confinamiento por la pandemia, el artista llenó numerosas libretas con dibujos realizados con rotulador y lápiz, series que archivó con vistas a desarrollarlas en el futuro. Ya jubilado, su día a día transcurre en el taller —entre óleos, pinceles, lienzos y bastidores— y se prolonga por las noches en el salón de casa, donde continúa dibujando en blocs hasta dormirse con el instrumento en la mano, acompañado por su esposa Elisa.
Martínez agradeció expresamente a Pinos y Meluca Redón por elegir la Casa Garcerán, al Ayuntamiento de Segorbe —representado por la alcaldesa Mª Carmen Climent— por la cesión de espacios y el respaldo continuo a actividades culturales y sociales, a los medios de comunicación por su función esencial de difusión y al público por la energía que impulsa nuevos proyectos.
Meluca Redón, comisaria de la exposición junto a Cristina Perelló (quien no pudo asistir por motivos de salud), dio la bienvenida y expresó su honor por participar en el proyecto. Agradeció a Pinos la invitación y a la fundación por reservar espacio en su programación a artistas locales. Definió a Pinos como un trabajador prolífico con dilatada trayectoria, uno de los participantes más frecuentes en el concurso José Camarón de Segorbe, experimentador por naturaleza que busca nuevos lenguajes y firma en minúsculas porque “el ego nunca debe superar al arte”.
Explicó que Símbolo y esencia invita a una observación detenida. El artista representa la figura humana —la “esencia sin prejuicios”, preservando su intimidad— de forma parcial, cubierta por símbolos personales: laberintos (abiertos o cerrados), espirales (que atraen energía), estructuras geométricas, hojas de caqui (homenaje al padre del artista) y letras. El recorrido, ordenado cronológicamente, permite apreciar la evolución: del óleo al lápiz y carboncillo para mayor flexibilidad y rectificaciones, del esbozo sutil al detalle mayor, de fondos más limpios a capas de color que generan atmósfera sin ocultar por completo la figura. Redón recomendó acercarse a cada obra para dialogar con su dualidad, leer los textos complementarios de Juliana y José Manuel López Brull, disfrutar de la ironía en los títulos y visionar la proyección final con la música que Pinos escucha mientras crea, ya que podría despertar sensaciones propias en el espectador.
Se reprodujo entonces un audio emotivo de Cristina Perelló, quien describió a Pinos como “el mago de los colores” que aporta luz y visión positiva en momentos difíciles. Calificó la exposición como un espacio para profundizar más allá de la superficie, conectar con lo esencial de la vida —personajes, mensajes, símbolos, espirales, laberintos, hojas y vivencias— y elogió la autenticidad, el derroche de ideas, la perseverancia y la ilusión constante del artista, así como la sensibilidad de Meluca Redón.
Pinos tomó la palabra con su tono característico: desenfadado, autocrítico y rompedor del protocolo. Bromeó diciendo que muchos asistentes habían venido por la merienda y se presentó como “secretaria presidencial de la paleta indomable”, una figura ficticia que promueve actividades de forma anónima para huir del protagonismo y del “postureo” del mundo del arte. Agradeció a la fundación, a las autoridades locales por el apoyo recibido durante años al solicitar salas, a las comisarias por su confianza y por enriquecer el proyecto, a los autores de los textos, a Beatriz por la proyección, a María José por la gestión y, especialmente, a su esposa Elisa por soportar las noches de rotulador sobre papel. Dedicó palabras sentidas a Cristina Perelló, convaleciente.
Explicó su proceso como una búsqueda incesante: “No sé lo que quiero pintar, pero siempre sé lo que busco”. Trabaja por colecciones de doce cuadros —ya en la tercera “gruesa” de 144— y compara el avance con picar en una mina hasta hallar filón. Los símbolos surgieron para añadir un elemento personal a la figura humana, evitar repetir lo ya hecho por otros y crear doble lectura: de lejos, atmósfera y maraña; de cerca, detalles íntimos y homenajes ocultos. Los cinco tipos principales responden a pruebas acumuladas en cientos de libretas. Los títulos llegan al final, cuando la obra “fraguó”, y suelen incorporar ironía, vivencias o sugerencias del cuadro. La firma discreta responde a que “el ego no debe superar al arte”.
Pinos avanzó una primicia: prepara una retrospectiva en la sala Camarón de Segorbe con obras presentadas al concurso José Camarón, en el que ha participado 43 veces (segundo tras Francisco Tortajada, con más de 50). Pretende reunir la mayor cantidad posible de esas piezas. La alcaldesa Mª Carmen Climent respondió que el Ayuntamiento estaría encantado de recibir y estudiar el proyecto cuando esté definido.
Climent cerró las intervenciones agradeciendo a Pinos por compartir su trayectoria, a la Fundación Bancaja por promover la cultura y sacar el arte a espacios públicos accesibles, y al público por respaldar iniciativas que fortalecen la identidad comarcal. Subrayó que apoyar el talento local es ensalzar lo propio y que la exposición invita a detenerse, observar más allá de la primera impresión y reflexionar sobre lo que cada pieza transmite.
La muestra incluye dos visitas comentadas por el artista —el 21 de febrero y el 14 de marzo, ambas a las 19:00 horas— y talleres didácticos para escolares dentro del programa de mediación cultural de la fundación.

