El grupo Municipal del PSOE de Segorbe convierte el Ayuntamiento en un mercadillo de propaganda barata. Esa foto de su despacho, con abanicos chillando «MAZÓN DIMISSIÓ» y «Volem votar» como si fueran himnos revolucionarios, es un espectáculo tan ridículo que hasta los pájaros se ríen desde los tejados. ¿Exigir la dimisión de Carlos Mazón con ventiladores de saldo mientras su propio partido, el PSOE valenciano de Ximo Puig, ha convertido la Generalitat en un estercolero de corrupción? ¡Por favor, señores socialistas, dennos un descanso de tanto cinismo! Ven la mota en el ojo del PP, pero su viga propia podría sostener el Palau de les Arts.
Prepárense para el plato fuerte. El Caso Azud, esa orgía de comisiones ilegales que huele más a PSOE que a paella valenciana. El Juzgado de Instrucción 13 de Valencia lleva años desentrañando este despropósito, con más de 60 imputados del PSPV, incluyendo al extesorero Pepe Cataluña, que financiaba campañas de 2007, 2008 y 2011 con sobres de sobornos como si fuera el cartero de la corrupción.
Su yerno, un genio del nepotismo, se embolsó casi 500.000 euros en contratos de la Generalitat y el Ayuntamiento de Valencia, mientras el abogado José Luis Vera coleccionaba relojes de 3.000 euros y champán como propina.
¿Y Ximo Puig? El rey filósofo, mirando al horizonte mientras el sumario crecía a 290 tomos, como si no oliera el tufo a regalos navideños en forma de billetes.
Francis Puig, el hermanito del gran Ximo, está en el banquillo por estafar con facturas falsas en subvenciones al valenciano y catalán entre 2015 y 2018 –justo cuando su hermano reinaba en la Generalitat.
Con su socio Juan Enrique Adell, montaron un circo con empresas ficticias como Mas Mut Produccions, duplicando facturas como si fueran cupones de descuento.
La Fiscalía Anticorrupción ensaliva por procesarlos, pero Ximo, con su sonrisa de santo, ya está calentando silla en la OCDE como premio por «servicios prestados».
¡Familia unida, corrupción bendita! El ADN socialista apesta a favores familiares.
Pandemia, heroísmo… ¿y qué hace el PSOE valenciano? ¡Un festín de sobrecostes! La Oficina Antifraude husmea contratos por 44 millones a Comité Textil por mascarillas defectuosas, con un recargo del 30-40%.
Rebeca Torró, la reina del despilfarro, pasó de secretaria autonómica a consellera como si nada. ¿Emergencia sanitaria? Sí, para esconder el timo. El PP lo denuncia desde 2022, pero Puig prefería discursos vacíos a rendir cuentas. ¡Qué valentía!
En 2024-2025, 80 millones en contratos de agua de la Diputación de Valencia están bajo sospecha por adjudicaciones turbias.
José María Ángel Batalla, presidente del PSOE valenciano, dimitió en julio de 2025 tras descubrirse su título falso como comisionado del DANA –¡otra dimisión socialista por currículum inflado!
¡Un buffet de corrupción que ni el más hambriento podría digerir!
Miren su propio espejo, mientras piden la cabeza de Mazón su legado es un pantano de mordidas, nepotismo y despilfarro. Como dice Lucas 6:41: «¿Por qué ves la paja en el ojo ajeno y no la viga en el tuyo?» Cambien los abanicos por escobas, que el tufo de su corrupción ya es insoportable. ¡Volem coherència, no teatro!

