Segorbe volvió a volcarse un año más con la festividad de Santa Cecilia, patrona de los músicos, que este año coincidió exactamente con su día, el 22 de noviembre. Durante varios días, la música sonó por calles, auditorios y templos, acompañada del entusiasmo de educandos, veteranos, familias, vecinos, clavarios y de toda la gran comunidad que rodea a la Sociedad Musical de Segorbe y a la Asociación de Santa Cecilia.
La historia dice que Santa Cecilia quedó unida para siempre a la música por un pequeño gesto: mientras sonaban los instrumentos en su boda, ella “cantaba en su corazón al Señor”. Aquel detalle simbólico hizo que, en 1594, el papa Gregorio XIII la proclamara patrona de los músicos, y desde entonces, cada 22 de noviembre se celebra en su honor.
El sábado 22 fue, como cada año, el núcleo de la fiesta. A las 17.00 h, la Banda de Música inició el tradicional pasacalle de recogida de educandos, acompañada por los directivos de la Sociedad Musical, la Asociación de Santa Cecilia, los clavarios y las autoridades municipales. Es uno de los momentos más esperados tanto para los jóvenes músicos como para sus familias: el instante en que la banda llama a la puerta de cada casa y el educando, con los nervios a flor de piel, se suma al pasacalle como nuevo integrante.
En redes sociales, la alcaldesa Mª Carmen Climent compartió la emoción del recorrido, dedicando palabras de cariño a los educandos, que pasan a formar parte de la banda “oficialmente”, como ella destacó. También felicitó a los ocho clavarios de Santa Cecilia, a quienes agradeció su implicación en la fiesta. Aprovechó para reconocer a tres músicos que celebran aniversarios importantes: Noelia Asensio y Don Federico Caudé, que cumplen 25 años en la banda, y Luis Miguel Marín, que alcanza el medio siglo como músico de la Sociedad Musical. “Feliz Santa Cecilia a todos”, concluyó en su mensaje.
A media tarde, alrededor de las 18.00 h, se celebró el traslado procesional de la imagen de Santa Cecilia desde la Iglesia de Santa Ana hasta la S.I. Catedral-Basílica. La imagen, muy querida en Segorbe, recorrió las calles acompañada por vecinos que año tras año participan en este sencillo, pero sentido acto.
La música volvió a tomar protagonismo a las 19.00 h con el Concierto Extraordinario de Santa Cecilia, uno de los actos más esperados. El Auditorio Municipal “Salvador Seguí” se llenó para escuchar a la Banda Sinfónica de la Sociedad Musical de Segorbe, dirigida por Juan Francisco Plasencia Civera. La primera parte incluyó Viva la jota de Pascual Marquina, Coplas de mi tierra de Manuel Palau, el Vals nº2 de la Jazz Suite nº2 de Shostakóvich y A mi madre, de Roque Baños.
La segunda parte viajó por la mitología de Lexicon of the Gods, de Rossano Galante, dividida en tres movimientos, para llegar luego a la energía de la Cuban Overture de Gershwin. El concierto se cerró con el Himno a Santa Cecilia, muy esperado por el público.
Durante el acto se presentó oficialmente a los Educandos de 2025, que fueron recibidos entre una cálida ovación. Desde el escenario podía verse la mezcla de nervios, ilusión y orgullo que acompaña siempre a este primer gran paso.
La jornada concluyó con la cena de hermandad, a las 22.00 h en el Salón Idúbeda, un encuentro que reúne año tras año a músicos, clavarios, socios y simpatizantes.
El domingo 23 fue el día dedicado a la parte litúrgica de la festividad. A las 11.30 h, la Catedral acogió la solemne eucaristía en honor a Santa Cecilia, oficiada por el Rvdo. D. Federico Caudé Ferrandis, quien además fue homenajeado el día anterior por sus 25 años como músico. La ceremonia contó con la intervención de la Orquesta “José Perpiñán” de la Sociedad Musical de Segorbe y de la Capilla Musical de la Catedral, dirigida por David Montolío. La música llenó cada rincón del templo, proporcionando un ambiente solemne y al mismo tiempo cercano.
Al finalizar la misa, tuvo lugar la procesión de la imagen de Santa Cecilia de regreso a la Iglesia de Santa Ana. El acompañamiento musical y la participación de numerosos vecinos volvieron a mostrar la importancia que esta tradición tiene en la vida local.
La programación concluye el lunes 24 con una misa en recuerdo de los difuntos de la Asociación de Santa Cecilia y de la Sociedad Musical de Segorbe. Será también en la Iglesia de Santa Ana, y estará presidida por el Rvdo. D. Federico Caudé Ferrandis. Un cierre tranquilo que invita a pensar en quienes formaron parte de esta familia musical y que, de algún modo, siguen presentes en cada celebración.
Aunque los actos centrales se celebraron el fin de semana, las actividades comenzaron realmente el viernes 21, con la tradicional cena de sobaquillo en el Salón Idúbeda. La Sociedad Musical de Segorbe recordaba en sus redes que el encuentro es mucho más que una simple cena, es un momento de convivencia que demuestra que la entidad es una gran familia donde músicos veteranos, jóvenes, educandos, socios, amigos, directivos y clavarios comparten mucho más que ensayos.
Los disfraces fueron protagonistas y sorprendieron por su creatividad. Hubo risas, ambiente festivo y un sentimiento común de pertenencia. Durante la noche se entregaron numerosos regalos que distintos comercios y entidades locales habían donado para apoyar a la banda. El gesto fue muy agradecido por la Sociedad Musical, que quiso destacar la generosidad y la cercanía de todos los que colaboran para que los jóvenes músicos sigan creciendo.
La entrega de obsequios estuvo a cargo de los Clavarios de Santa Cecilia, junto a las educandas Elena Figueredo Inglada y Mireia Marín González, que al día siguiente ya pasaban a formar parte de la Banda Sinfónica. Para ellas, la noche se convirtió en un momento especialmente emotivo.
Comercios, peluquerías, librerías, pastelerías, panaderías, farmacias, tiendas de ropa, ferreterías, bares farmacias, hornos, librerías, joyerías y pequeños comercios y una larga lista de colaboradores locales participaron con generosidad y se sumaron a esta celebración anual.
La Sociedad Musical quiso subrayar en sus publicaciones que cada gesto, por pequeño que sea, contribuye a mantener viva la ilusión y el trabajo colectivo que sostiene esta gran familia musical.
Un año más, Segorbe demostró que Santa Cecilia no es solo una tradición, sino un punto de encuentro entre generaciones, un impulso para los jóvenes y un motivo para que la música vuelva a llenar las calles, los templos y los hogares. Una fiesta que sigue creciendo y que mantiene intacto su espíritu gracias al compromiso de tantos vecinos que sienten esta celebración como algo propio.

