viernes, 31 julio, 2026

Segorbe celebra el centenario de la parroquia de Santa María con actos sencillos y cercanos

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Segorbe se prepara para recordar los 100 años de la parroquia de Santa María, que abrió sus puertas en 1925. Todo pasa en la Iglesia de Santa María, con tres eventos que mezclan cultura, música y fe. Aquí va el plan, paso a paso.

Viernes 14 de noviembre: presentación del libro 

A las 20:15 empieza la presentación del libro que cuenta la historia del centenario (1925-2025). Dura una hora, hasta las 21:15. Es una charla tranquila para quien quiera saber más de la parroquia.

Sábado 15 de noviembre: concierto para celebrar 

Al día siguiente, a las 19:45, arranca el concierto conmemorativo del centenario. Termina a las 20:45. Música en directo para marcar los 100 años, nada más.

Sábado 29 de noviembre: procesión y traslación del Santísimo 

El cierre llega el 29 de noviembre a las 18:30 con la procesión conmemorativa. Sale el Santísimo de la Catedral y va hasta la parroquia de Santa María. El recorrido es corto: claustro de la S.I. Catedral, calle Santa María, plaza del Almudín, plaza de San Pedro y calle Colón. Llega a las 19:30.

Son actos abiertos a todo el mundo, ideales para vecinos y curiosos que quieran sumarse a esta efeméride. La parroquia sigue en pie, y estos actos son una forma tranquila de mirar atrás y adelante. Si andas por Segorbe, pásate.

La parroquia de Santa María en Segorbe no es de las antiguas que datan de la Edad Media, como la catedral de la ciudad. Su historia es más reciente y está ligada a un edificio que ha pasado por muchas manos y usos antes de convertirse en lo que es hoy. Vamos por partes, porque es una historia de altibajos, con guerras, abandonos y un obispo que la salvó del olvido.

Todo empieza con los dominicos. En 1612, un par de frailes entraron a hurtadillas en Segorbe y montaron un pequeño convento en una casa frente al mercado. Con el tiempo, en 1644, el papa lo hizo oficial, y entre 1670 y 1680 se construyó la iglesia propiamente dicha, con un claustro y todo. Era un templo modesto, dedicado a San Pablo y Santo Tomás de Aquino, fuera de las murallas, cerca del Camino Real. Pero las cosas se torcieron pronto.

Llegó la invasión francesa en 1811, y el convento se convirtió en cuartel. Lo saquearon todo: altares, órgano, documentos… Cuando los frailes volvieron en 1814, estaba hecho un desastre, usado hasta para establos. Luego, en 1836, con la desamortización de Mendizábal, el Estado lo quitó a los religiosos y lo vendió. Terminó como hostal, el séptimo de la ciudad, con cuadras y todo. Imagínate, una iglesia convertida en posada.

Pasaron décadas así, hasta que en 1922 entró en escena el obispo Luis Amigó y Ferrer, un capuchino que era el prelado de la diócesis de Segorbe. Vio el potencial del edificio y lo compró al patronato el 1 de septiembre de ese año. No fue fácil, había inquilinos que no querían irse, y tardó más de un año en tener las llaves. Pero Amigó tenía claro que quería restaurarlo para devolverlo al culto y trasladar allí la parroquia de Santa María, que por entonces estaba en una capilla del claustro de la catedral y no daba para mucho.

La restauración de verdad arrancó a principios de 1924. Derribaron las partes que se habían añadido para el hostal, recogieron algunas limosnas (pocas, la verdad, salvo unas de un secretario del obispo desde Jerez), y con mucho esfuerzo y, según cuentan, ayuda divina, lo dejaron listo. El momento clave fue el 29 de noviembre de 1925, ese día, Amigó hizo la reconciliación solemne de la iglesia, que había estado profanada, y celebró la primera misa. Por la tarde, en procesión, trasladaron el Santísimo Sacramento desde la catedral hasta la nueva parroquia, con casi todo el pueblo participando. Al día siguiente, el 30 de noviembre, una misa pontifical abrió definitivamente las puertas al culto. Así nació la parroquia de Santa María tal como la conocemos, hace justo 100 años.

Desde entonces, ha sido el corazón parroquial de esa zona de Segorbe. No ha tenido más grandes reformas, pero sí ha vivido la historia de la ciudad, la Guerra Civil, la posguerra… Hoy, en 2025, se celebra el centenario de esa restauración y traslado. Hay eventos como la presentación de un libro el 14 de noviembre, un concierto el 15, y una procesión el 29 que repite el traslado del Santísimo, para recordar aquel día de 1925.

En resumen, la parroquia de Santa María es un ejemplo de cómo un edificio olvidado puede revivir. Gracias a gente como el obispo Amigó, sigue siendo un lugar de fe y entidad en Segorbe, conectando el pasado con el presente sin tanto bombo. Si pasas por allí, entra y echa un vistazo; la historia está en sus paredes.

 

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