En las calles de Segorbe, la convivencia se ve empañada por nuevos actos incívicos que han generado malestar entre los vecinos. El depósito indebido de enseres en la vía pública, fuera de los días y horarios establecidos, se ha convertido en un problema recurrente que el Ayuntamiento de la localidad ha decidido denunciar con firmeza. Sofás, colchones y otros objetos voluminosos aparecen abandonados junto a los contenedores en cualquier momento, dificultando el paso de peatones y ensuciando la imagen de la ciudad.
Desde el consistorio recuerdan que Segorbe cuenta con un servicio gratuito de recogida de enseres, operativo todos los lunes laborables. Para hacer uso de este servicio, los ciudadanos deben seguir un procedimiento sencillo: depositar un máximo de tres bultos grandes junto a un contenedor la noche del domingo, tras avisar previamente al Ayuntamiento en el teléfono 964 13 20 20, en su horario habitual. En caso de que el lunes sea festivo, el personal municipal informará sobre el día alternativo para la recogida. “Es una cuestión de organización y respeto”, señalan desde el Ayuntamiento, subrayando que dejar enseres fuera de este horario no solo es una infracción, sino también un gesto de desconsideración hacia el resto de la ciudadanía.
Además, Segorbe pone a disposición de sus vecinos un ecoparque móvil, una alternativa práctica para deshacerse de residuos de manera responsable. Este servicio, junto con la recogida semanal, busca facilitar la gestión adecuada de enseres y evitar que las calles se conviertan en un vertedero improvisado.
El problema no es nuevo, pero su persistencia ha llevado al Ayuntamiento a hacer un llamamiento urgente a la concienciación ciudadana. “Pedimos colaboración y respeto. Todos queremos un Segorbe limpio y agradable para vivir”, insisten. La imagen de muebles abandonados, además de generar molestias, proyecta una sensación de descuido que contrasta con el esfuerzo colectivo por mantener la localidad en buen estado.
La solución está al alcance de todos, un simple aviso al Ayuntamiento y el respeto por las normas pueden marcar la diferencia. Segorbe no solo ofrece los recursos necesarios, sino que apela al civismo de sus habitantes para construir, entre todos, una ciudad más limpia y respetuosa. Porque el cuidado del entorno comienza con pequeños gestos que, sumados, transforman una comunidad.

