Segorbe dio comienzo a la Semana Santa con la celebración del Domingo de Ramos en la Pasión del Señor, una jornada que reunió a numerosos fieles en torno a los actos litúrgicos organizados en la ciudad. La bendición de ramos tuvo lugar a las 18:30 horas en la iglesia del Seminario, desde donde partió la procesión hasta la Catedral, donde se celebró la Santa Misa presidida por el obispo de la Diócesis, D. Casimiro López Llorente. El acto contó también con la presencia de la corporación municipal de Segorbe.
El Domingo de Ramos conmemora la entrada de Jesucristo en Jerusalén, cuando fue recibido por el pueblo con ramos de olivo y cantos de “Hosanna”. Siguiendo la tradición, los fieles participaron en la procesión portando palmas y ramos bendecidos, que posteriormente conservan en sus hogares como símbolo de la victoria de Cristo.
Durante la homilía, D. Casimiro centró su mensaje en el significado de esta celebración, recordando que “¡Hosanna!” y “¡Crucifícalo!” resumen el sentido del Domingo de Ramos y reflejan las dos caras de la Semana Santa: la aclamación y la condena. En este contexto, señaló que los cristianos no pueden permanecer como espectadores y están llamados a tomar una decisión personal ante Cristo.
El obispo explicó que Jesús se entrega voluntariamente a su pasión y muerte por amor a la humanidad, cumpliendo la voluntad del Padre. Recordó que la cruz representa el amor de Dios hacia los hombres y que en la pasión de Cristo se reflejan los sufrimientos de la humanidad, pero también su esperanza, al ser el triunfo del amor sobre el pecado y la muerte.
Asimismo, animó a los fieles a vivir con intensidad los días centrales de la Semana Santa, subrayando que el misterio pascual es una realidad actual que interpela a cada persona en su vida cotidiana. Invitó a participar en las celebraciones con fe y a ayudar a otros a encontrarse con Cristo, para renovar la fe, la esperanza y la caridad.
Con esta celebración, Segorbe se adentra en los días principales del calendario litúrgico, en los que la comunidad cristiana conmemora la pasión, muerte y resurrección de Jesús, núcleo de la fe cristiana.

