Un empate electrizante El CD Segorbe Alevín C inicia la temporada con fuego en las botas

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En el corazón del Polígono Rafalafena, bajo un sol matutino que apenas calentaba el césped artificial del Campo Municipal, se escribió el primer capítulo de una temporada que promete emociones intensas para el CD Segorbe Alevín C. Era las 10:00 de la mañana, y el equipo de la comarca del Alto Palancia se enfrentaba al CF Rafalafena de Castellón ‘C’ en la Primera FFCV Alevín 1er Año – Grupo Único. Lo que podría haber sido un debut rutinario se transformó en un torbellino de goles, remontadas y lecciones de resiliencia. El resultado final: un vibrante 5-5 que dejó a ambos conjuntos con un punto en el bolsillo y un sinfín de anécdotas para contar.

Para el CD Segorbe, este partido no era solo un encuentro más en el calendario. Bajo la dirección de Miguel Escrich Redondo, un entrenador conocido por su enfoque en el desarrollo integral de los jóvenes talentos, el equipo llegaba con una alineación titular que mezclaba experiencia incipiente y hambre de victoria. Juan Vicente Alba Rubio custodiaba la portería con la seriedad de un veterano, flanqueado por defensores como Jorge Agustín Vidal y Joel Lamas Bronchal, quienes prometían ser el muro infranqueable. En el mediocampo, José Duro Castillo y Daniel Lázaro Casas orquestaban el juego, mientras que arriba, Hugo Aliaga Martínez y Luca Martínez Pascual –este último luciendo el brazalete de capitán– eran los encargados de perforar la red rival. Mario Torres Ten y el propio Lázaro completaban un once inicial que irradiaba potencial.

Desde el pitido inicial, el Segorbe mostró su carácter. Los chicos de rojo y blanco, representando con orgullo a su club centenario, presionaron alto y buscaron el control del balón. Pero el Rafalafena, anfitrión en su feudo, no se amilanó. Con un once liderado por Asier Merlos Cortes en la portería y delanteros como Alexandre Planelles Sábado y Maximiliano Tuozzo Bolivar, los locales respondieron con contraataques veloces. El marcador se abrió pronto, y lo que siguió fue un intercambio de golpes que recordaba más a un partido de baloncesto que a uno de fútbol infantil. Goles por aquí, goles por allá; el 5-5 final reflejaba la paridad absoluta, pero para el Segorbe, cada tanto anotado era una afirmación de identidad.

En el banquillo, Escrich Redondo contaba con revulsivos de lujo: Alberto Tort Vendrell, Yoel Gimeno Lizana, Mario de la Concepción Espuig y Yeiden Medina Narváez esperaban su turno para entrar y cambiar el rumbo. Y lo hicieron. Aunque los detalles exactos de las sustituciones se pierden en el fragor del encuentro, es evidente que estos suplentes aportaron frescura en momentos clave, ayudando a mantener el empate cuando el cansancio empezaba a hacer mella. «Es un equipo con alma», comentaría más tarde un aficionado segorbino en las gradas, donde un puñado de padres y familiares animaban con cánticos que resonaban en el polígono industrial.

Del lado rival, el Rafalafena, entrenado por Tomas Vizuete Barato y con Daniel Granell Aldama como segundo, presentó una formación equilibrada. Sus titulares, como Tristán García de León Ninot y Gonzalo Antonino Fernández, demostraron por qué son un rival a temer en este grupo único. Sus suplentes, incluyendo a Daniel Radu Toader y Enzo Andreu Vilar, también entraron en acción, contribuyendo a un partido que dejó exhaustos a jugadores y espectadores por igual.

Estadísticamente, este debut deja a ambos equipos en igualdad de condiciones: un partido jugado, cero victorias, un empate y cero derrotas. Para el CD Segorbe ‘C’, este punto inicial es más que un número; es el comienzo de una narrativa de superación. En una liga donde cada jornada es una oportunidad para crecer, los alevines de Segorbe han demostrado que no temen a los desafíos. Hugo Aliaga, con su visión de juego, o Luca Martínez Pascual, liderando desde el ejemplo, son solo algunos de los nombres que podrían convertirse en leyendas locales si mantienen este nivel de intensidad.

Mientras el sol se elevaba más alto sobre Castellón, los jugadores del Segorbe abandonaban el campo con la cabeza en alto. No hubo victoria, pero sí una lección invaluable: en el fútbol base, el empate puede ser tan dulce como un triunfo si se lucha con corazón. La próxima jornada espera, y con ella, la chance de transformar este prometedor inicio en una temporada inolvidable. Para el CD Segorbe, el camino apenas comienza, pero ya huele a épica.

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