El Teatro Serrano de Segorbe bullía de expectación este viernes, bajo las luces que iluminaban un escenario convertido en epicentro del emprendimiento rural. Era el VIII Encuentro Empresarial del programa Sinergia FECAP, un evento ya consolidado como faro de innovación en la comarca del Alto Palancia, cofinanciado por la Diputación Provincial de Castellón. Empresarios, autoridades y vecinos se congregaban no solo para tejer redes de colaboración, sino para celebrar historias de tenacidad que combaten la despoblación y el olvido de los montes. Y en el corazón de la jornada, el momento estelar, la entrega del Premio Alto Palancia Emprende, un galardón que este año coronó a una joven pastora con una visión que huele a tierra húmeda y cabras guardianas.
Paula Lorente Guerrero, con su sonrisa radiante y un discurso que parecía brotar directamente de las raíces de su infancia, se alzó con el primer premio por su proyecto «El Retorno del Pastoreo al Mundo Rural». No estaba sola en el podio de los sueños innovadores; como finalistas, brillaron Soledad Hermo Pariente y Julio Martín Hernández Bondaruk con «Hernández Flutes S.L.», una iniciativa que fusiona artesanía y música, y Flora Josiane Ramírez y Alexandre José de Barros con «La Querencia-heladería artesanal», un soplo de frescura helada que rescata sabores tradicionales. Estos proyectos, presentados con pasión, subrayan cómo el emprendimiento en el territorio no es solo negocio, sino un acto de resistencia cultural y ambiental.
Pero la historia de Paula es la que capturó el alma del auditorio. Subió al escenario con la humildad de quien ha pastoreado rebaños bajo el sol inclemente, y comenzó con gratitud: «Muy buenas a todos y todas. Antes que nada, empezar agradeciendo a la Federación Comarcal del Alto Palancia por haber otorgado el primer premio a este proyecto». Extendió sus gracias a autoridades, fundaciones y administraciones presentes, con un guiño especial a sus compañeros del Ayuntamiento de Vall de Almonacid y al alcalde Antonio Cases, quienes «me han abierto las puertas desde el primer momento». No olvidó al centro educativo Federico Llorca, ni a su familia y amigos, «que no solo están aquí en el día de hoy, sino también en todas las etapas de mi vida».
Su relato se remonta a la niñez, cuando una profesora de infantil le preguntó qué quería ser de mayor. «Yo de mayor quiero ser pastora, pero Paula», respondió la niña, en un lapsus que hoy resuena como profecía. «Y sí, y así fue», contó Paula, reconociendo la belleza de un sector acechado por sombras, el abandono rural, la falta de relevo generacional, la pérdida de frutos tradicionales y el riesgo de incendios forestales por el exceso de combustible en los montes. «Viendo esto pensé, jolín, pues tendremos que hacer algo para que no siga así. ¿Y por qué no traemos de vuelta al pastor y al rebaño?».
Así nació su proyecto: restaurar un corral en ruinas en Vall de Almonacid –un patrimonio olvidado que se convertirá en el hogar de cabras guardianas–. Estas «heroínas» pastorearán diariamente los montes, protegiéndolos de fuegos voraces, siempre acompañadas por un pastor o pastora. El objetivo es dignificar esta profesión ancestral, haciendo que los jóvenes la elijan «por amor y devoción, y no por castigo». El corral no será solo un refugio; se transformará en un centro de educación ambiental donde niños y adultos puedan «acercarse a estar con el ganado, a charlar con el pastor, a conectar con la belleza de esta profesión». Paula sueña con que, algún día, esos niños digan: «De mayores queremos ser pastores o pastoras, igual que un día lo dije yo». Cerró su intervención con una reflexión profunda: «Hoy no solo hablamos de pastoreo y de medio rural, hablamos de recuperar nuestra esencia, de recuperar nuestras raíces y la memoria de nuestros pueblos».
Entre el público, el diputado de Promoción Económica, Vicente Pallarés, no escatimó elogios. Asistió a la jornada para resaltar el valor de este encuentro como «punto de referencia para toda la provincia», y dedicó «un reconocimiento muy especial a los emprendedores del mundo rural, comprometidos con ese mismo objetivo: apoyar al tejido empresarial, fomentar el emprendimiento, impulsar la digitalización, la sostenibilidad y la internacionalización». Sobre el premio, Pallarés fue rotundo: «Proyectos como el suyo son ejemplo de cómo la creatividad y la vocación por nuestra tierra pueden generar impacto económico, social y ambiental, devolviendo vida a nuestros pueblos y abriendo nuevas oportunidades para todos».
El diputado enfatizó la apuesta de la Diputación por el crecimiento territorial a través de «colaboración, alianzas y visión de futuro». «Las empresas saben que el camino hacia la competitividad no se recorre en solitario. La cooperación, la colaboración y las sinergias son el motor que permite crecer, innovar y generar nuevas oportunidades», incidió. Y remató recordando el compromiso institucional: «Queremos que cada empresa, sea grande o pequeña, tenga la confianza de que cuenta con una institución cercana, que escucha y que actúa».
La semilla de este proyecto germinó meses atrás, en abril de 2025, cuando Paula, alumna del Ciclo Superior en Gestión Forestal y del Medio Natural, presentó su idea en el marco del proyecto Rural Labscape. Ante responsables del centro Federico Llorca, el alcalde Antonio Cases y vecinos de Vall de Almonacid (en la misma comarca del Alto Palancia), expuso un plan para implantar ganado con fines selvícolas: prevención de incendios, mejora de la biomasa, lucha contra la despoblación y aumento de rebaños pastoriles. Todo alineado con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, comenzando por la restauración del corral de la Rectoría.
Los beneficios son palpables: reducción de combustible forestal, enriquecimiento de la biodiversidad y el suelo, recuperación de terrenos abandonados, restauración del patrimonio agropecuario y generación de empleo rural.
Rural Labscape, impulsado por la Universidad de Alicante, WWF España, Interpreta Natura y la Fundación Herbes del Molí, junto al Ayuntamiento de Vall de Almonacid, cuenta con el respaldo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO). Financiado por la Unión Europea a través de NextGenerationEU en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), esta iniciativa demostrativa se extiende por 2024 y 2025, ofreciendo un modelo replicable para otros territorios.
En un Alto Palancia que lucha por no desvanecerse, la victoria de Paula Lorente no es solo un premio; es un llamado a acción. Su pastoreo no solo limpia montes, sino que teje comunidades, rescata memorias y siembra esperanza. Como dijo ella, se trata de recuperar nuestra esencia. Y en eventos como este, el rural no parece tan lejano: late con fuerza, listo para renacer.

