El Círculo Segorbino, conocido con cariño como el Casino, se convirtió la tarde del sábado 20 de septiembre en un lienzo vivo donde la moda se entretejía con la esperanza. El desfile benéfico «Sorolla, moda sostenible», ideado por la diseñadora Alba García, no fue solo un escaparate de prendas elegantes; fue un abrazo colectivo a la solidaridad, con todos los fondos recaudados destinados a la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC). Más de 50 asistentes, unidas por una causa común, llenaron el histórico salón, entregando un donativo de 10 euros por entrada que se transformó en un gesto concreto para la investigación y el apoyo a pacientes oncológicos.
El evento contó con la presencia de la Alcaldesa de Segorbe, Mª Carmen Climent, y la Concejala de Cultura, Marisa López. También asistió Dolores Navarrete, gerente provincial de la AECC, y la jefa de la zona de salud de Segorbe, quien además ostenta la vicepresidencia de la junta local de la asociación. Su participación subrayó el compromiso institucional con la iniciativa, convirtiendo el desfile en un símbolo de unidad local.
Desde el momento en que las puertas se abrieron, el ambiente en el Casino era de expectación. Las sillas dispuestas con precisión en el salón comedor, preparaban el terreno para una experiencia que trascendía lo estético. Cada donativo entregado no era solo una transacción; era un paso hacia la solidaridad, un recordatorio de que pequeños gestos pueden impulsar grandes cambios en la lucha contra el cáncer.
Cuando la primera modelo pisó la pasarela, un silencio reverente se adueñó de la sala, roto solo por el ritmo de los pasos. Las 10 modelos, todas jóvenes segorbinas, desfilaron con gracia natural, encarnando la esencia de la colección «Sorolla». Fiel a su filosofía, Alba García presentó diseños confeccionados con tejidos orgánicos, fibras recicladas y técnicas de bajo impacto ambiental. Cada prenda era una declaración: la moda puede ser bella, funcional y, sobre todo, respetuosa con el planeta.
El Círculo Segorbino, con sus paredes cargadas de historia, vibró con energía. Los organizadores, visiblemente emocionados, agradecieron al público, a la diseñadora Alba García y a la AECC, enfatizando que el evento no solo recaudó fondos esenciales, sino que sembró conciencia sobre la importancia de una moda ética y el apoyo inquebrantable a quienes enfrentan el cáncer.
Al abandonar el Casino, las asistentes se llevaron algo más que recuerdos: una semilla de esperanza. Mientras intercambiaban impresiones en la salida, coincidían en que Segorbe había vivido una tarde inolvidable, donde la moda se convirtió en vehículo para el cambio. «Sorolla», con la visión creativa de Alba García, junto a la labor incansable de la AECC, dejó una marca imborrable en esta jornada de septiembre. En Segorbe, eventos como este reafirman que la esperanza se puede vestir de gala, y su brillo perdura mucho después de que las luces se apaguen.
José Plasencia

