-
Bejís, será sede de las «Trobadas 2018» mañana viernes 11 de mayo.
-
La alienación de los estudiantes es el principal cometido de esta «escola dels països catalans»
-
Escola Valenciana destierra todo lo que tenga la marca España: toros, tradiciones, cultura, religión, lengua castellana…
Y, una vez más, «Escola Valenciana» se convierte en noticia en el Alto Palancia. Desde comienzos de legislatura es algo habitual tener en el punto de mira a esta «entidad catalanista» ya que se ha marcado como objetivo adoctrinar con mensajes políticos de independentismo e imposición lingüística, que van más allá de la promoción de una de las lenguas oficiales de la Comunidad. Los intereses separatistas que unen al Consell Valenciano y a ciertos representantes políticos de la comarca alistados en las filas de Podemos y PSOE buscan una Comunidad creada a imagen y semejanza dels «Països Catalans».
Gran parte de los escolares de la comarca son llamados de forma anual a estos encuentros organizados por la entidad independentista. Manipulación, sectarismo e imposición ideológica entre los pequeños con el fin de crear «marionetas» del independentismo con el beneplácito de los gobernantes del PSPV-Compromis.
Mañana 11 de mayo acontecerá en Bejís una nueva edición de encuentros infantiles en la que se darán cita los escolares del Palancia. Ideales enmascarados con juegos, canciones, simbología y talleres donde se pretende imponer algo más que una lengua, una forma de vida, unas ideas y un modo de pensar.
Creo que es muy conveniente que los castellanoparlantes de comarcas como la nuestra nos asociemos por nuestros derechos lingüísticos, de lo contrario -y si los nacionalistas se mantienen en las instituciones- será imposible que nuestros hijos estudien en su lengua materna, seremos discriminados en el acceso al empleo de la función pública y nos catalogarán como valencianos de segunda por no hablar la lengua del «país». Son muchos años mirando hacia otra parte, quizá se ha llegado un poco tarde, pero mejor tarde que nunca: es el momento de ver las cosas como son, de contemplarlas con la lógica más palmaria y de decir que el catalán no es ni un requisito indispensable, ni una gararantía de calidad educativa, ni siquiera es ni será nuestra lengua. Y que, pese a quien pese, no nos dejaremos engañar por aquellos que por cerrazón extremista, beneficio económico o política barata pervierten una digna lengua regional hasta convertirla en un muro fronterizo o en un arma arromadiza.
La política está para servir a la educación y no para someterla a sus ideales nacionalistas. Que se haya pronunciado el TSJ contra el plurilingüismo de Marzá es suficientemente significativo para saber que no estamos ante políticas educativas de calidad. Es tan obvio que la izquierda valenciana tendría que reconocerlo. Lo de Bejís, por su parte, está organizado por una asociación de claro carácter político… los centros tendrían que tenerlo en cuenta y no fomentar este tipo de encuentros.
Esto que es ,un panfleto del PP o un baul de quejas peperas.
No hacen mas que llorar ahora que no pueden robar.
La única actividad en valenciano que se programa en la comarca, para que al menos, de forma residual, los niños puedan tener contacto con esta lengua, patrimonio de todos (o de casi todos) los valencianos…
Qué se creen? Qué volvieron con esteladas? Abran un poquito su mente, por favor!
Repita conmigo: Somos valencianos y hablamos castellano.
Miente y difama, que algo queda.
Una auténtica chorrada, pero muy bien premeditada, muy calculada, de adoctrinamiento. Forma parte de toda esa corriente de pensamiento pseudocientífico, utilitarista, que quieren reducir al hombre a un cerebro con mocasines.
«Valencia también es España», clama el presidente de la Generalitat. ¿Por qué está usted, entonces, gobernando con quienes creen que Valencia no es España?
¿Va usted a aprender la lección? ¿Vamos a aprenderla los valencianos? Pues, triste es decirlo, seguimos prefiriendo lo secundario a lo principal, la ideología a la lógica, los demagogos, demagogia barata, progresismo rancio y nacionalismo de perra gorda, a quienes dicen la verdad. Y así no vamos a ningún sitio. ¡Ojalá me equivoque!