Si viviéramos en un mundo al revés lo del PSOE y SP sería algo normal, pero afortunadamente vivimos en un mundo cabal.

Hace pocos días escuchamos como la portavoz de SP daba las gracias a la Consellera de Bienestar Social Mónica Oltra por cerrar el Colegio de la Resurrección.

Un centro que ha servido de hogar a muchos niños y jóvenes con necesidades familiares especiales.

Ante el cierre ideológico y sectario el PP Segorbe pedía que la consellera responsable de la clausura del centro pidiera perdón, en primer lugar a los menores trasladados a otros centros, a los trabajadores y a la sociedad segorbina, sin embargo desde las filas del gobierno municipal aplaudieron la actitud de la titular de la cartera de bienestar social además de dar las gracias por el cierre acaecido hace un año.

Aplauden haberse llevado a unos menores de un centro que consideraban su casa a la fuerza y sin ninguna orden judicial.

Aplauden la difamación a la congregación religiosa.

Aplauden a Mónica Oltra por haber dejado sin empleo a 17 trabajadores.

Aplauden a Oltra por haber proporcionado datos personales en sede parlamentaria y que fueron circulando a través de la prensa manchando el nombre y la labor del Colegio de la Resurrección y de Segorbe.

Pero el bipartito ¿aplaude que existía un informe de Fiscalía de menores que instaba al cierre del centro de Monteolivete, de propiedad de la Consellería de Bienestar Social?

¿Aplaude que el centro de menores en Buñol está saturado de menores procedentes del centro de Monteolivete al cual Fiscalía de menores llevaba dos años advirtiendo de las malas condiciones estructurales, humedades, grietas, armarios rotos, habitaciones de 15 metros con cuatro menores instalados?

¿Aplauden que una monitora de la Conselleria abofeteara e insultara a un menor residente del centro de Segorbe?

Los residentes del Colegio de la Resurrección iban al colegio, iban al médico, hacían vida normal en Segorbe, eran queridos y estaban totalmente integrados en la sociedad segorbina.

Aplauden lo que nunca debería de haberse aplaudido: el cierre del Colegio de la Resurrección.