“Si parpadeas, te lo pierdes”, resumía el conseller de Emergencias e Interior, Juan Carlos Valderrama, invitado de honor junto a la corporación municipal. Su frase encierra la esencia de esta fiesta: un instante fugaz y eterno al mismo tiempo, donde el peligro, la destreza y el respeto a los animales se entrelazan con la pasión popular.
La alcaldesa, Mª Carmen Climent, no ocultaba el orgullo al recibir al conseller:
—Hoy Segorbe es un espectáculo de vida. Esta fiesta no solo es turismo, es cultura, es identidad, es emoción.
Y es que no se trata de una celebración cualquiera. Reconocida como Fiesta de Interés Turístico Internacional y Bien de Interés Cultural Inmaterial, la Entrada de Toros y Caballos coloca a Segorbe en el mapa junto a Pamplona como únicos referentes de este nivel. Aquí, la tradición no se explica: se vive.
Desde los toriles hasta la calle Colón, los toros descienden escoltados por jinetes que, con una destreza casi sobrenatural, logran mantenerlos agrupados en una coreografía ancestral. El rugido de los animales, el brillo del sudor en los caballos, la tensión de los segundos que parecen siglos… Todo convierte a la Entrada en un espectáculo irrepetible.
Pero detrás de la emoción hay un engranaje invisible que lo hace posible. Valderrama lo subrayaba con firmeza:
—Es tan importante la espectacularidad como la seguridad. Aquí trabajan Guardia Civil, Policía Local, bomberos, Cruz Roja, Protección Civil, ganaderos, caballistas… Todos con una formación y una entrega admirables.
Porque la fiesta no sería lo mismo sin esa garantía de cuidado, tanto para los animales como para las miles de personas que abarrotan las calles. “El respeto es la clave”, recordaba la alcaldesa, y así lo demostraba cada gesto de coordinación, cada mirada cómplice entre caballistas y toros.
El conseller, que ya había vivido la desencajonada en los toriles, no ocultaba su emoción:
—Es un lujo estar aquí. Segorbe es tradición, es cultura viva. Prometo que nunca abandonaremos esta fiesta: el Consell está volcado con nuestras raíces.
Sus palabras arrancaron aplausos y miradas de complicidad entre los vecinos, que saben que cada Entrada es mucho más que un festejo taurino: es un espejo en el que se refleja el alma de un pueblo.
Secretaria Autonómica de Universidades, María Esther Gómez
Septiembre siempre llega con un aire contradictorio. Mientras muchos municipios de la Comunidad Valenciana todavía laten al ritmo de la pólvora, la música y la fiesta, las aulas universitarias comienzan a llenarse de vida, de expectativas y de sueños. En medio de ese contraste entre celebración y responsabilidad, la Secretaria Autonómica de Universidades, María Esther Gómez Martín, lanza un mensaje de confianza y de ilusión: “El curso universitario empieza con normalidad, gracias a Dios, y con muchas nuevas titulaciones. La verdad es que esperamos que todo vaya conforme está previsto”.
No es un septiembre cualquiera. Las universidades valencianas estrenan grados, másteres y programas de doctorado que responden a un mundo cada vez más exigente y cambiante. “Nunca son suficientes”, asegura Gómez Martín, recordando que el conocimiento, como reza el refrán, no ocupa lugar. Desde veterinaria de grandes animales hasta la investigación más puntera en nuevas tecnologías, la diversidad de opciones refleja el empeño de una comunidad que no quiere quedarse atrás.
La Secretaria pone en valor un aspecto que a menudo se olvida en el debate público: la calidad y el talento de la juventud española. “Aunque muchas veces se habla de los jóvenes en términos que no nos gustan nada, en España tenemos auténticos genios en varias especialidades. La excelencia de la universidad española está demostrada a nivel nacional e internacional”.
Pero la universidad ya no es solo un lugar de paso hacia el título. Es, como ella misma recuerda, un acompañante constante en un viaje sin final. La formación continua, la actualización profesional y la preparación para un mercado laboral en permanente transformación convierten a la universidad en un faro imprescindible. “Los avances son tan rápidos en el mundo que la formación es imprescindible. La universidad está ahí para apoyar en eso”, afirma.
Sin embargo, la visita de Gómez Martín no se limitó al ámbito académico. También se sumergió en la vida festiva de la localidad, donde la tradición se entrelaza con la identidad colectiva. Y no pudo ocultar su asombro ante el espectáculo vivido: “Es espectacular. Cuando ves a toda la gente en la calle piensas que es imposible que quepan los caballos y los toros, pero esa cremallera que se abre y que ves bajar a la gente es increíble. Muy recomendable para ver al menos una vez en la vida”.
Así, entre el bullicio de la fiesta y el murmullo expectante de las aulas, comienza un curso que promete ser intenso y fértil. La Comunitat Valenciana abre sus puertas al futuro con la convicción de que el talento, la motivación y la formación continua son las claves para afrontar los desafíos que vienen.
Porque, en palabras de la propia Secretaria Autonómica, la juventud no solo está preparada: está motivada, despierta y con ganas de demostrar al mundo de qué está hecha.
Diputado Nacional, Óscar Clavell López
Segorbe volvía a convertirse en el epicentro de una tradición que año tras año reúne a vecinos, visitantes y apasionados de una fiesta que no entiende de fronteras.
Entre la multitud, Óscar Clavel no oculta su entusiasmo. Lo dice sin rodeos: “Cada vez que subo aquí a Segorbe es como estar en mi casa. La gente de Segorbe es lo mejor que tiene esta ciudad”. Sus palabras son el reflejo de lo que ocurre cuando el sentimiento compartido se transforma en identidad.
La entrada de este sábado ha sido, en sus propias palabras, “sensacional”. Y no exagera: toros agrupados en una piña perfecta, jinetes guiando con destreza milimétrica, y un pueblo entero conteniendo la respiración durante apenas unos segundos que, sin embargo, parecen eternos. Segundos que son fruto de un año entero de preparación. “El Ayuntamiento trabaja durante doce meses para que nosotros podamos disfrutar de unos instantes únicos”, recuerda Clavel, agradeciendo la entrega de la alcaldesa y su equipo.
Pero no todo es fiesta. La vida política y profesional de Clavel lo obliga a equilibrar deber y devoción: “Tenía previsto venir el jueves, pero mis obligaciones en Madrid y Toledo me lo impidieron. Aun así, era imprescindible estar al menos un día de esta semana. Y qué mejor que el sábado”.
El calor del final del verano envuelve Segorbe, aunque, como él mismo apunta, el verdadero calor es el que desprende su gente. “Aunque estuviésemos en enero, esto estaría efervescente”, asegura entre sonrisas, consciente de que aquí no se celebra una fiesta cualquiera, sino un símbolo vivo de identidad, pasión y comunidad.
El compromiso de Clavel es claro: volver cada septiembre, reencontrarse con sus raíces festivas y dejarse llevar por la magia irrepetible de una entrada que no entiende de calendarios ni distancias. “Espero ansiosamente la invitación de la alcaldesa para estar aquí el año que viene”, concluye, con la promesa implícita de que Segorbe lo volverá a recibir como a uno de los suyos.
Porque en Segorbe, cada toro que entra y cada caballo que lo guía son un recordatorio de que las tradiciones más auténticas no solo se viven: se sienten, se comparten y, sobre todo, se llevan en la piel para siempre.
Quien estuvo presente lo sabe: la jornada fue impresionante. Desde el primer instante, la intensidad del ambiente atrapó a los asistentes, que no podían evitar dejarse llevar por la emoción. “Yo sinceramente me he emocionado mucho —expresaba Mª Carmen Climent, —. Más aún cuando han subido, porque lo hacen fantástico. Ves cómo ponen el alma en lo que hacen, la pasión con la que recogen a los caballos, a los toros, y los llevan a su sitio. Es increíble, emocionante”.
Esa entrega, ese cuidado, ese respeto a la tradición que se transmite de generación en generación, es lo que convierte a estas fiestas en algo único en el mundo. No es solo un espectáculo, es identidad, es Segorbe.
La alcaldesa no dejó pasar la ocasión para subrayar el orgullo de pertenecer a una tierra con tanto que ofrecer: “Ya sabes lo orgullosa que estoy de Segorbe, de los segorbinos, de nuestras fiestas, de todo. Como ha dicho Óscar, Segorbe es lo mejor del orbe. Histórica, episcopal, con unas tradiciones que nos definen y que vivimos con entusiasmo”.
La cita no solo reunió a vecinos y visitantes; también fue un espacio de encuentro y hermandad entre autoridades, representantes y amigos de diferentes signos políticos. “Tengo muy buenos amigos en todos los colores políticos —afirmó— y siempre los invito a todos. Estoy muy contenta y orgullosísima de recibir aquí a mis amigos”.
El sentimiento de comunidad, de compartir lo propio con quienes llegan de fuera, de abrir las puertas de Segorbe al mundo, estuvo presente en cada palabra y cada gesto. Y es que, como señaló Climent, estas fiestas no terminan cuando baja el telón; son una promesa de reencuentro: “Muchas gracias de verdad por venir. Los esperamos el año que viene, y que sepan que pasamos lista”.
Con esa invitación abierta y el eco de la emoción aún en el aire, Segorbe despide unos días inolvidables, recordando a todos que la tradición no se cuenta: se vive, se siente y se lleva en el alma.

