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EL PARTIDO POPULAR SEGORBE SE OPONE A LA IMPLANTACIÓN DEL ISLAM EN LAS AULAS

  • La asignatura que pretende implantarse en el Colegio Público Pintor Camarón de Segorbe y en el Virgen de Gracia de Altura responde a un proyecto de ingeniería social trazado por Compromís y PSOE.

  • La implantación de la asignatura de religión islámica producirá un efecto llamada tanto en Altura y Segorbe cuando representan solo el 5% del territorio de la provincia de Castellón.

El Colegio Público Pintor Camarón de Segorbe y el Virgen de Gracia de Altura serán centros experimentales de la asignatura de religión islámica para el próximo curso escolar que no responde a otra cosa más que al proyecto de ingeniera social trazado maquiavélicamente por Compromís y PSOE.

Sorprende como en una misma comarca, que representa al 5% del territorio de la provincia de Castellón, se imponga la religión islámica en dos colegios a los que les separan escasos kilómetros. Sin duda, el experimento de Compromís y PSOE pretende configurar una comarca ideológica fruto del efecto llamada que producirá.

El Partido Popular, por su parte, pedirá explicaciones tanto en los propios ayuntamientos de Segorbe y Altura como en Les Corts Valencianes, de hecho, ya hay organizada para este próximo sábado una reunión comarcal en Segorbe dirigida a concejales, alcaldes y portavoces para tratar el asunto de forma urgente y prioritaria.

Los populares se muestran asombrados por la hoja de ruta trazada por la izquierda que demuestra una vez más la infravaloración de la comarca del Alto Palancia. Afirman que “la mayoría no compartimos los valores culturales islámicos, ¿dónde están ahora las feministas para que luchar en favor de las mujeres musulmanas? Sin lugar a dudas, el efecto llamada que se va a producir no va a tener límites pero todo responde a un proyecto de ingeniería social que pasaba por cerrar el colegio de La Resurrección y la apertura este año de un centro islámico en Segorbe con el beneplácito del Ayuntamiento de Segorbe. Desde el Partido Popular respetamos la pluralidad pero nos negamos a formar parte de los experimentos del consell de izquierdas”.

9 Comentarios

  1. Anónimo 12/07/2018 at 16:13 - Reply

    Los cristianos tenemos que asumir que nuestra fe tiene que proyectarse también en la vida pública. Tenemos el derecho y también el deber de hacer valer nuestros planteamientos en los asuntos que nos afectan a todos. ¿O acaso alguien piensa que los católicos somos ciudadanos de segunda y debemos estar callados para no “contaminar” a la sociedad con nuestras creencias? Es algo que no se le pide ni siquiera a los partidarios de una ideología totalitaria y responsable de más de 100 millones de muertos como es el comunismo.

    Precisamente, el papel de los cristianos en la caída de ese sistema opresivo fue importantísimo. Sin la actuación de San Juan Pablo II, sin el activismo de los católicos polacos de Solidarność, hoy en día media Europa seguiría bajo el yugo marxista.

    El silencio y los complejos de los cristianos en la vida pública está siendo aprovechado por ideologías igual de aberrantes que el marxismo, y en algunos casos descendientes de él. El terreno que perdemos nosotros lo ganan los partidarios de la cultura de la muerte y de la aberrante y totalitaria ideología de género. Y con ello no sólo perdemos los cristianos: está perdiendo toda la sociedad, empezando por aquellos cuyas vidas están comenzando en el vientre materno.

    El Cristianismo es la sólida base sobre la que Europa construyó su civilización, esta civilización en la que arraigó la libertad y la democracia. No tenemos que avergonzarnos de ser lo que somos. Ya es hora de que los cristianos dejemos de callarnos: tenemos mucho que aportar a la sociedad, y muchas vidas dependen de que nosotros las defendamos.

  2. Anónimo 12/07/2018 at 13:34 - Reply

    Sin duda alguna. Cuando la política acaba siendo presa de un arrebato extremista, centra sus esfuerzos en la implantación de su “verdad absoluta”, concepto de índole filosófica que se prioriza -sin contemplaciones- sobre las necesidades sociales básicas y concretas del conjunto total de la ciudadanía, las cuales llegan a ser infravaloradas -cuando no ignoradas- por aquellos cargos que, gracias al clientelismo político, quizá nunca las sufran.

    En estos casos, en los que prima la imposición ideológica sobre la gestión política, no se entiende el servicio institucional al ciudadano y la misión del político parece adquirir un aire mítico; entre paternal y profético, que le inviste como depositario y legítimo divulgador de una espesa y manida ideología dogmática. Basada, obviamente, no en la objetividad de lo empírico sino en las ambigüedades de las argumentaciones políticas, muchas veces harto falaces.

    El debate inflamado por la indignación es, por lo tanto, el ecosistema más apropiado para que la variopinta fauna de ideas dopadas ideológicamente crezca y se reproduzca, cruzándose incluso con burdas y enrevesadas manipulaciones. Porque, solo desde el colapso emocional que genera la polémica -brindada por los acontecimientos que alienta esta clase política- las argumentaciones ilógicas pueden imponerse a la desesperada -como quien se impone en una sucia lucha sin reglas- sobre una realidad que, en su sencillez existencial, las contradice.

    Solo si al interlocutor, objeto del adoctrinamiento político, se le nubla la visión por la rabia será incapaz de demostrar por medios convincentes y objetivos que, tras la imposición ideológica, solo hay humo. Para ser exactos, perjudicial humo tóxico en la mayoría de los casos.

    Y estas opiniones, bajo la canícula de este mes de julio, son cada vez más fáciles de creer; más aún si atendemos a la última noticia: La implantación precipitada y “experimental” de las clases de religión islámica en los centros del Alto Palancia. Llevada a cabo por la Consejería que preside el señor Marzá y a la que, al parecer, le preocupa más que unos profesionales castellanoparlantes lleguen al funcionariado que la existencia de serios problemas pedagógicos en las aulas de secundaria de la mayoría de centros públicos.

    Esta última maniobra del Consell -de origen más que dudoso pues, según parece, se basa en demandas individuales- semeja ajustarse más a un espoleo de la polémica en pro de una laiquicidad paranoica de la educación que a una medida realmente pragmática, paliativa de una necesidad concreta de la sociedad en que vivimos.

    Una sociedad que, como toda Europa, debe los sinceros valores de tolerancia, convivencia, paz e igualdad también a la religión católica. El menosprecio deliberado hacia ella, la generalización de sus defectos, la caricatura traicionera de su imagen, la persecución de la clase religión amparándose en cuestiones legales -que no tienen por qué suponer su desaparición en el ámbito educativo- quizá no sea más que una estrategia rastrera de aquellos cuyos dogmas políticos colisionan frontalmente contra la bondad de los valores cristianos. Una táctica de aquellos que, en las antípodas de una fe bien entendida, como si de una peligrosa secta se tratasen, solo ven en el conflicto el único medio para alcanzar las ansiadas pretensiones de su ingeniería social.

  3. Anónimo 12/07/2018 at 10:16 - Reply

    No debe ser fácil convertirse en presidente sin ser siquiera diputado y después de que su partido perdiese las últimas elecciones (el PSOE obtuvo 84 diputados frente a los 137 del PP), y que su actual cargo dependa del apoyo de la ultraizquierda, los separatistas (golpistas incluidos) e incluso los proetarras.

    Pero el dirigente socialista P. Sánchez tuvo un detalle: tomó posesión de su cargo sin presencia de un crucifijo ni de una Biblia. Es el primer presidente del gobierno español que lo hace así. No es algo extraño siendo ateo, está en su derecho, al fin y al cabo. Lo extraño no es que Pedro Sánchez prometa su cargo sin una Biblia. Lo raro es que lo haya prometido sin el Corán, teniendo en cuenta mensajes como éste:
    “Un gran abrazo a toda la ciudadanía de confesión musulmana, en especial a la española, en este mes de reflexión y solidaridad. #RamadanKarim”.

    Pedro Sánchez nunca ha dirigido un mensaje como este a los cristianos, ni siquiera tras atentados cristianófobos como el de Garissa, en Kenia, o como los sufridos por los cristianos coptos en Egipto, en ambos casos a manos de fundamentalistas islámicos.

    Es más: en la cuenta de Twitter del dirigente socialista, a pesar de haber publicado más de 23.000 mensajes, nunca ha mencionado ni la Navidad ni la Pascua, y la Semana Santa sólo la ha mencionado un par de veces pero nunca para felicitarla.

    Hay que decir que los cristianos no somos los únicos olvidados en las felicitaciones de este señor: tampoco ha citado nunca el Janucá judío. Detalles…

  4. Anónimo 12/07/2018 at 09:22 - Reply

    Esta semana la vicepresidenta Carmen Calvo (“el dinero público no es de nadie”) ha aportado su dosis de ideología a la agenda del PSOE para que los españoles sometamos nuestra forma de pensar a la de un Gobierno que ni siquiera tiene mayoría.

    En su comparecencia en la Comisión de Igualdad del Congreso de los Diputados, la vicepresidenta ha declarado: “Este Gobierno hará políticas feministas con propuestas de transformación de la democracia”, y ha añadido: “estamos aquí para darle un giro a la democracia“.

    Sus palabras no están faltas de razón, si las analizamos fríamente: por primera vez desde Franco y el Movimiento Nacional, gobierna en España un partido que no ganó las elecciones y un presidente que ni siquiera era diputado. Esto, más que un giro, es dejar la democracia patas arriba.

  5. Anónimo 12/07/2018 at 09:06 - Reply

    ¿Conocéis algo más despreciable intelectualmente que el nacionalismo?

    La España actual es la pintura que han estado dibujando los nacionalistas durante 40 años de disimulo y esquiva de la Constitución; un trabajo de demolición institucional y social digno de estudio en universidades, un proceso de ingeniería social totalitario que arroja unos resultados estremecedores.

    Si consiguieran imponer el totalitarismo que llevan dentro, veríamos como las dudas que tienen algunos a la hora de votar, se disiparían.

  6. Anónimo 12/07/2018 at 08:17 - Reply

    Las paradojas del gobierno de Sánchez

    1.- No es un gobierno, es un cartel electoral. El gabinete que presentó Pedro Sánchez más que un gobierno es un cartel electoral.

    2.- ¿Un gobierno del PSOE con las políticas de Ciudadanos? Que Grande-Marlaska sea Ministro de Interior (o de lo que sea) es un mal síntoma para cualquier amante de las libertades, de los derechos humanos, de la paz y de la democracia dado su currículum. Cualquier ministro elegido con los votos de Bildu y demás partidos nacionalistas está condenado a pagar tributos cómo el acercamiento de presos, etc.

    3.- ¿Un Gobierno débil? Este gobierno es posible porque el PSOE de siempre está destrozado sin que haya un nuevo PSOE fuerte que nos permita augurar que va a pasar lo que siempre pasó con el PSOE. Por situarnos en comparación con otros gobiernos del PSOE: por cada diputado del PCE en 1982 el PSOE de Felipe González tenía 50 diputados y medio; por cada diputado de IU en 2004 el PSOE de Zapatero tenía 33 diputados; por cada diputado de Podemos en 2018 el PSOE de Pedro Sánchez tiene 1,25 diputados.

    Si los padres y madres siguen votando al PSOE, si las hijas e hijos siguen votando a Podemos, si quienes de ellos estuvieran desencantados, recobran la esperanza, no hay que ser experto electoral para saber que estamos haciendo un malísimo negocio.

    Nos hemos autoengañado bastante situando el cambio de ciclo electoral de Podemos en el conflicto territorial y en la supuesta ambigüedad de Podemos con respecto al independentismo, el derecho a decidir y la unidad de España.

  7. Anónimo 11/07/2018 at 19:11 - Reply

    Modus operandi: crear polémicas, crear indignación, provocar.
    Se meterán hasta en las iglesias si hace falta, nos dirán en que tenemos que creer y como.
    Les queda poco tiempo, se les acaba el chollo. Por eso el aparato manipulatorio va a toda máquina. Han de dejar huella y si no pueden, ganando el juego, será rompiendo el tablero, sin titubeos.

  8. Anónimo 11/07/2018 at 17:12 - Reply

    Entre la progresía se sostiene desde hace tiempo la identificación de la derecha con la idea del “odio”, plasmando éste de diversas formas: machismo, homofobia, catalanofobia, islamofobia…

    Así, si alguien de derechas critica a una Ministra lo hace no por discrepar, sino por “machismo”, porque odia a las mujeres. De la misma forma, si alguien de derechas critica que la figura jurídica del matrimonio se tergiverse y desnaturalice para dar cabida a una realidad totalmente distinta del matrimonio, como son las parejas del mismo sexo, entonces la progresía le acusa de “homofobia”, esto es, de odiar a todos los homosexuales. De igual forma, si alguien de derechas critica al nacionalismo catalán, la progresía le acusa de “catalanofobia”, es decir, de odiar a todos los catalanes.

    Esta forma de propaganda es una estupidez como la copa de un pino, pero dice mucho de buena parte de nuestros conciudadanos que hayan asumido a pies juntillas este discurso, y eso a pesar de que esas acusaciones tan disparatadas se lanzan incluso cuando son una mujer, un homosexual o un catalán los que hacen cada una de esas críticas. De hecho, en las filas nacionalistas se han inventado un nuevo término, el “autoodio”, para explicar esta paradoja de que un catalán crítico del nacionalismo en realidad sea una persona que odia a todos los catalanes, por poner un ejemplo. Un disparate se explica con otro disparate mayor, en fin.

    El discurso se desmonta, sin embargo, cuando comprobamos los parámetros ideológicos en los que se mueven los que recurren a esos disparates. Unos, los nacionalistas, están instalados en un discurso que sí que apela al odio a España. Otros sostienen a menudo un discurso que se mueve en un anticlericalismo que a menudo roza el odio hacia el Cristianismo en general. Entre los partidarios del lobby gay más radical también hemos visto con demasiada frecuencia manifestaciones de odio contra todos aquellos que no pasan por su aro.

    Los hechos, al final, son los que dejan en evidencia quiénes sostienen en realidad un discurso cargado de odio contra los que no opinamos como ellos quieren. Y es que los que reamente odian son ellos, odian a la iglesia, al que piensa diferente…

  9. Anónimo 11/07/2018 at 15:57 - Reply

    ¿Cómo se llaman? “SOCIALISTAS”. Pues eso. Creen en la sociedad como grupo, pero no en el individuo, y para poder manejar a la sociedad como un grupo hay que someter al individuo, es decir, la libertad individual va radicalmente en contra del socialismo.

    El gran problema es que aún no se han enterado (los votantes, los dirigentes sí) de que el grupo, como tal, no piensa y precisa de una cabeza pensante que lo dirija. Los dirigentes lo saben y lo manejan a su antojo, sus votantes no se enteran de nada, ni siquiera de que no tienen libertad, quizá porque están encantados de que alguien piense por ellos y así no tienen que molestarse. Es triste, pero es así.

    “Para qué quieren Libertad si nosotros decidimos mejor por ellos”:Lenin dixit

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